Petróleo, diplomacia y la sombra de Líbano: los elementos detrás del pacto entre Washington y Teherán

El acuerdo provisional entre EEUU e Irán para poner fin a la guerra contempla reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin al bloqueo estadounidense de los puertos iraníes, y también un período de negociaciones de 60 días sobre el programa nuclear de Irán y el posible levantamiento de las sanciones. Sin embargo, aún hay muchas incógnitas, entre ellas si el acuerdo dice algo sobre el programa de misiles de Irán y los combates en el Líbano. Está previsto firmar el acuerdo el viernes en Suiza

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Irán y Estados Unidos están anunciando a bombo y platillo su acuerdo provisional, destinado a poner fin a su conflicto, como una victoria. Pero hasta ahora no se sabe nada sobre su contenido real.

El memorando de entendimiento, negociado principalmente por Pakistán, comienza con el levantamiento simultáneo del cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán y del bloqueo estadounidense de los puertos iraníes, según funcionarios pakistaníes. A continuación, ambas partes iniciarán 60 días de negociaciones sobre el programa nuclear de Irán y el posible levantamiento de las sanciones, dijeron a la AP, hablando bajo condición de anonimato porque el texto se mantiene confidencial.

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Eso dejaría a los adversarios más o menos donde estaban hace tres meses y medio —antes de que Israel y Estados Unidos lanzaran el 28 de febrero su guerra contra Irán, que ha dejado miles de muertos en toda la región, desencadenó una crisis energética mundial y sacudió la economía estadounidense con un aumento de la inflación.

Aún hay muchas incógnitas, entre ellas si el acuerdo dice algo sobre el programa de misiles de Irán o el apoyo a sus aliados regionales como Hezbolá en el Líbano, dos cuestiones que Estados Unidos e Israel citaron para justificar la guerra. Otra pregunta importante es cómo aborda el tema del Líbano: Israel y Hezbolá no son parte del acuerdo, y sus enfrentamientos podrían hacerlo saltar por los aires.
Esto es lo que hay que saber:

El acuerdo restablecería el flujo de petróleo

Una vez que se firme el acuerdo —previsto para el viernes—, el estrecho de Ormuz se reabrirá y Estados Unidos levantará su bloqueo, dijo el presidente estadounidense Donald Trump. El anuncio provocó una caída en los precios del petróleo y un repunte en los mercados bursátiles. Trump dijo que Irán no cobraría peaje por el paso de los barcos —una exigencia de Teherán—, lo que sugiere que el acuerdo restablece el statu quo anterior a la guerra.

El cierre del estrecho por parte de Irán, por el que debe pasar alrededor de una quinta parte del suministro mundial de petróleo para llegar a los mercados, demostró ser quizás su arma más poderosa. Provocó un aumento en los precios del combustible, encareció los alimentos y otros productos básicos como los fertilizantes mucho más allá de la región y contribuyó a elevar la inflación en EEUU hasta el 4% antes de las elecciones de mitad de mandato que se celebrarán a finales de este año.

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El bloqueo de EEUU, impuesto tras el alto el fuego inicial alcanzado el 7 de abril, privó a Irán de los miles de millones que obtenía de las exportaciones de petróleo y paralizó aún más una economía que ya había sido duramente golpeada por la guerra.

Irán y EEUU vuelven a las negociaciones

El plazo de 60 días para las negociaciones puede ampliarse si se registran avances, afirmó el viernes el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi. Lo que se desconoce es si el nuevo acuerdo acerca a ambas partes más de lo que lo estaban en las negociaciones de hace meses, cuando EEUU e Israel lanzaron su ataque sorpresa contra Irán.

Estados Unidos e Israel temen que el programa nuclear de Irán pueda conducir a un arma atómica, una de las principales razones que sus líderes citaron para ir a la guerra. Teherán ha insistido en que sus esfuerzos nucleares tienen fines pacíficos.

Un punto central de las exigencias de Estados Unidos es la eliminación o dilución del uranio altamente enriquecido de Teherán. En el pasado, Irán se resistió a las condiciones de EEUU sobre las reservas, y una cuestión clave será si el texto del acuerdo compromete explícitamente a Irán a deshacerse de ellas. Irán acumuló las reservas después de que Trump se retirara unilateralmente en 2018 del acuerdo de 2015 que había impuesto límites al programa nuclear iraní.

Irán ha exigido el levantamiento de las sanciones internacionales y el desbloqueo de miles de millones de dólares en activos, medidas vitales para reactivar su economía. Los funcionarios paquistaníes dijeron que el acuerdo esboza un proceso por etapas para aliviar las sanciones y liberar los activos congelados, vinculado al progreso en las negociaciones.

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Quedan muchas incógnitas

La administración Trump ha dicho que sus objetivos en la guerra eran "destruir" el arsenal de misiles de Irán y "cortar su apoyo" a sus aliados en la región, así como "aniquilar su armada" y garantizar que Irán nunca adquiera un arma nuclear.

Se cree que las siete semanas de bombardeos estadounidenses e israelíes han dañado gravemente el arsenal de misiles y las instalaciones de producción de Irán, así como otras partes de su ejército. No se sabe cuán grave es el daño, e Irán ha seguido lanzando misiles y llevando a cabo ataques con drones. Pocos analistas creen que Irán no pueda reconstruir sus capacidades.

Los lazos de Irán con sus aliados —Hezbolá en el Líbano, los hutíes en Yemen y las milicias chiitas en Irak— parecen tan fuertes como siempre. No ha habido indicios de que el acuerdo aborde ni el programa de misiles ni el apoyo a sus aliados, aunque el texto final, cuando se dé a conocer, podría indicar lo contrario.

La campaña aérea también infligió graves daños a la economía iraní. No obstante, el liderazgo de Irán ha salido de la guerra aparentemente más audaz.

Sobrevivió al intento más serio jamás realizado por Israel y Estados Unidos para derrocar a la República Islámica, con sus estruendosas salvas iniciales de la guerra que mataron al líder supremo de Irán y a gran parte de las altas esferas políticas y militares.

Irán demostró su capacidad para tomar represalias contra la economía mundial al cerrar el estrecho y atacar a los aliados árabes de Estados Unidos en el Golfo. La eficacia de esa arma reforzó la confianza de Irán en que Trump no volverá a la opción militar.

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La guerra en el Líbano podría amenazar el acuerdo

El posible obstáculo para el acuerdo es el Líbano, donde cualquier escalada del conflicto podría arrastrar a Irán.

Irán ha insistido en que cualquier acuerdo debe incluir también un alto el fuego en el Líbano. Tras el anuncio del acuerdo, la primera respuesta israelí vino de su ministro de Defensa, Israel Katz, quien afirmó que Israel no se retirará de la amplia franja del sur del Líbano que ha ocupado en los últimos meses.

Hezbolá, en un comunicado, elogió el acuerdo y dijo que se comprometía a resistir a Israel "hasta que se logre la retirada total".

Sin embargo, un funcionario estadounidense dijo que el acuerdo no exigía la retirada israelí del Líbano y que Israel tenía derecho a responder a los ataques de Hezbolá. El funcionario habló bajo condición de anonimato para discutir los puntos principales del acuerdo.

Netanyahu, de Israel, se ha visto debilitado

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se jactó de una cooperación sin precedentes "hombro con hombro" con Estados Unidos al inicio de la guerra, lanzada en una operación conjunta entre los dos estrechos aliados.

Pero desde entonces, Trump y Netanyahu han estado en desacuerdo: el presidente está ansioso por poner fin a una guerra que es profundamente impopular entre el público estadounidense, mientras que Netanyahu quiere seguir adelante para alcanzar sus objetivos más ambiciosos.

Netanyahu quedó en gran medida marginado durante las negociaciones del alto el fuego y parece haber perdido el apoyo de los miembros del Partido Republicano. El alto el fuego que se perfila también ha sido objeto de fuertes críticas en Israel, tanto por parte de los líderes de la oposición como incluso de miembros de su coalición de gobierno.

Esto podría ser un mal presagio para el veterano líder israelí, quien se enfrenta a la reelección este otoño.