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Muertes

Un jugador de rugby se dejó retar por sus amigos, se comió una sanguijuela y murió

Un parásito que habita en el animal afectó al joven de 29 años, que murió la semana pasada luego de estar enfermo desde 2010 y haber estado más de un año en coma.
5 Nov 2018 – 2:53 PM EST

Sam Ballard, un joven jugador de rugby de Sydney, Australia, se dejó retar por sus amigos: le pidieron que se comiera una sanguijuela que se arrastraba en la mesa de una fiesta en 2010 y él lo hizo.

"Los chicos siempre serán chicos", dijo su mamá, Katie Ballard, en una entrevista en un canal local el siguiente año de esa fiesta, según reporta el diario The Washington Post.

Pero la gracia no le salió bien. Días después de tragarlo, el joven comenzó a sentir un dolor severo en sus piernas y tuvo vómitos, se lee en la web Ten Daily. Él le preguntó a su madre si creía que la explicación podía estar en el animal, pero ella le dijo que "nadie se muere por eso".

La mamá se había equivocado. Los doctores descubrieron poco después que Ballard había contraído una infección cuyo parásito —el Angiostrongylus cantonensis— se encuentra en las heces de las ratas y es transmitido a otros animales que se comen los desechos. Así que la gente se enferma cuando consume, por ejemplo, caracoles o babosas —sanguijuelas— o moluscos contagiados con el parásito o sin haberlos cocinado bien, explican los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

"Él estaba asustado", dijo su madre a la web. "Como mamá, lo que quieres es que se sienta seguro. Aunque estaba preocupada, él no había hecho nada malo. Solo fue una tontería".

Ballard quedó en silla de ruedas, cuadrapléjico; por años sufrió convulsiones; debía comer y respirar con ayuda de equipos médicos. La semana pasada, a sus 29 años y luego de lidiar con las secuelas por casi un década, el joven murió.

Los CDC recuerdan otro caso parecido, el de un chico en Nueva Orleans que en 1993 se infectó con el parásito también tras ser retado. "Se enfermó unas semanas después, tenía dolor muscular, de cabeza, rigidez en el cuello, fiebre y vómitos. Sus síntomas pasaron luego de unas dos semanas, sin ningún tratamiento".

Para las autoridades australianas, la de Ballard es una "infección extremadamente rara". Sin embargo, llamaron a los ciudadanos a consultar al médico en caso de sentir alguno de los síntomas mencionados anteriormente. Recomiendan no consumir caracoles o sanguijuelas y lavar las frutas antes de consumirlas para eliminar cualquier criatura que puedan tener en su cáscara.

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