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Muertes

Seis canciones que el mundo no habría oído si los músicos cubanos no hubieran huído de Fidel Castro

La influencia de la música cubana es innegable en el desarrollo de la salsa, la bachata, el jazz, el merengue, el bolero, el tango y el merengue. Y esos géneros no serían lo mismo sin los músicos que huyeron del régimen de Fidel Castro.
26 Nov 2016 – 6:22 PM EST

Africanos, chinos, españoles y franceses han ido y venido entre Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, México y Estados Unidos, en barco y en avión, tocando sus ritmos, mezclando sus influencias musicales en noches de trasnocho y mañanas de resaca.

Con el triunfo de la revolución de Fidel Castro en 1959, se creó la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales ( EGREM), un ente del gobierno para controlar la producción musical en la isla. Además, los derechos de autor dejaron de ser defendidos por la ley y se cerraron muchas discotecas y bares. Así, los músicos se quedaron sin trabajo, tuvieron que huir de la isla y, para fortuna de la música mundial, le dieron su aporte a diversos géneros como la salsa, el merengue, la bachata, el bolero, el tango y el jazz.

La negra tiene tumbao



Nadie como Celia Cruz para demostrar la influencia cubana en la música estadounidense. Después de estar en México, llegó a Nueva York en 1964 con la orquesta cubana La Sonora Matancera. Es tan potente la influencia cubana en este género que varios músicos cubanos afirman que la salsa no existe, sino que se trata, simplemente, de música cubana. " Salsa es una cosa que se le echa a la comida", dijo Tito Puente, que cuando deja de bromear arremete de nuevo con afirmaciones como: “Ahora la llaman Salsa, después la podrán llamar ‘sofrito’, pero para mí siempre será música cubana”. “Si miras a una orquesta de los años cuarenta tocando música cubana, verás exactamente los mismos instrumentos que en la Salsa”, dijo Willie Colón. Si bien es cierto que la semilla de la salsa ya estaba en Estados Unidos desde los años cuarenta, con el jazz afrocubano que interpretaban el estadounidense Dizzy Gillespie y el cubano Chano Pozo, es con la Fania All Stars donde alcanza su fama mundial con un gran ejército de artistas: Larry Harlow, Richie Ray, Papo Lucca, Mongo Santamaría, Yomo Toro, Bobby Valentín, Ray Barreto, Roberto Roena, Johnny Pacheco, Louie Ramírez, Héctor Lavoe, Willie Colón, Rubén Blades, Cheo Feliciano, Ismael Miranda, Ismael Quintana, Santos Colón, Adalberto Santiago y Pete "El Conde" Rodríguez. Y Celia Cruz, la única mujer, la Reina, la Reina de la Salsa, la Guarachera de Cuba, la reina de la música cubana, la primera dama de la canción latina.

A Night in Tunisia



Las primeras notas de jazz de la historia se oyeron en Nueva Orleans, con figuras como Sam Thomas, Louis Ned, James L. Harris, Robert Baker y Buddy Bolden. Pero fue el compositor y pianista estadounidense Louis Mureau Gottschalk que, sin querer, llevó las influencias de la música cubana a Estados Unidos: en sus viajes a Cuba dio recitales de piano y viajó por toda la isla componiendo y oyendo todo tipo de ritmos. Además, ritmos cubanos como habanera, calinda, contradanza o fandango eran ya conocidos en Nueva Orleans a inicios del siglo XX. Luego, el percusionista cubano Chano Pozo llegó a Nueva York en 1947, y junto a Dizzy Gillespie, crearon canciones como Manteca, dándole un gran impulso al género del jazz afrocubano. Discípulo de Dizzy, el trompetista y pianista Arturo Sandoval huyó de Cuba a finales de los 70 a Miami. Sandoval ha ganado nueve Grammy y ha recibido 17 nominaciones.

La Guagua



Una “bachata” en Cuba es sinónimo de fiesta, rumba, parranda. Y a mediados de los años setenta, en República Dominicana se juntó la influencia de los tríos de guitarra mexicanos, cubano y puertorriqueños; las maracas del bolero se cambiaron por la güira y el bongó del son cubano dieron a la luz la bachata. Así, de las influencias de músicos cubanos que han tenido que huir de la isla se han alimentado artistas como José Manuel Calderón, a quien se le atribuye haber grabado la primera bachata, Borracho de amor; Luis Segura, con Traicionera, que fue el primero en darle gran fama al género, Leonardo Paniagua o Víctor Víctor, quien viajó a Cuba a pesar de que el gobierno dominicano lo prohibía. Y claro, es imposible hablar de Bachata sin hablar de Juan Luis Guerra, que se ha nutrido de influencias de Cuba en su música, en los límites entre el merengue y la bachata.

Abusadora



Según el investigador dominicano Fradique Lizardo, en Cuba existía un baile conocido como Upa Habanera. Una de las partes de ese baile se llamaba "merengue", y bajo ese nombre llegó a Santo Domingo. Hay otros dicen que está emparentado con la meringha, un baile africano que ejecutaban los esclavos en los campos de azúcar de República Dominicana. El merengue es hijo del matrimonio entre los tambores africanos, el acordeón europeo y la güira indígena, aunque ha evolucionado con instrumentos de viento, como el saxofón. Juan Luis Guerra es uno de sus grandes exponentes, pero el dominicano Wilfrido Vargas ha sido uno de sus grandes promotores internacionales. Integrante de la Fania, Vargas ha trabajado con decenas de músicos cubanos en el exilio, y tuvo la suerte de visitar La Habana en 1979 para cantar en el legendario festival Havana Jam.

Nos hizo falta tiempo



Agustín Lara es considerado uno de los compositores más influyentes de la música en Latinoamérica. Sin él no habría existido Pedro Infante, Vicente Fernández, Julio Iglesias ni Luis Miguel. Y Agustín Lara no hubiera sido posible sin José Sánchez, compositor cubano al que se le atribuye la creación del primer bolero cubano, Tristezas, que, de hecho, fue grabado por primera vez en México, y puede describirse como una mezcla entre el bolero español y la trova cubana de Sindo Garay y Carlos Puebla, referentes musicales de todos los artistas cubanos en el exilio. En cuanto a lo musical, el compás del bolero cubano es de 4/4, mientras que el del español es de 3/4. El mexicano Armando Manzanero ha compuesto cerca de 400 canciones, y se le ha considerado el heredero de la herencia musical de Agustín Lara.

Conga



La cantante Gloria Estefan emigró a Miami cuando tenía apenas 16 meses de nacida. Su papá era guardaespaldas de la esposa de Fulgencio Batista, y por eso huyeron de Cuba en 1959. En la mañana del 26 de noviembre, escribió en su cuenta de Instagram: "aunque la muerte de un ser humano es raramente causa para celebrar, la muerte simbólica de las ideologías destructivas que [Fidel] patrocinó están llenando a los exiliados cubanos de esperanza renovada y un alivio que ha tardado mucho en llegar. Y aunque la influencia del régimen castrista no cederá de un día para otro, el deceso de un líder que supervisó el aniquilamiento de aquellos con puntos de vistas opuestos al suyo, el encarcelamiento de inocentes, la separación de familias, la censura de la libertad de expresión, el esparcimiento del terrorismo y la destrucción económica de un país exitoso que prosperaba, sólo puede llevar a cambios positivos para el pueblo cubano y el mundo. Que la libertad siga viva en los Estados Unidos, mi bello país adoptivo, y que la esperanza para la libertad crezca y se renueve en los corazones de cada cubano en mi tierra natal y a través del mundo.

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