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Manifestaciones

Cientos de mexicanas también gritaron #NiUnaMenos con su propio dolor a cuestas

Como en otros puntos de América Latina, en Ciudad de México también salieron a exigir a la sociedad y las autoridades que se haga justicia de los casos de violencia de género, que deja siete mujeres menos cada día en México.
19 Oct 2016 – 07:36 PM EDT
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"Su novio la mató de 24 puñaladas en mi propia casa, un día después de su cumpleaños. Si a mí no me hubiera pasado, te aseguro que yo no estaría aquí. Ahora estoy de este lado, sé lo que es sufrir y llorar por uno de los seres que más amas y pido conciencia a las familias y justicia a las autoridades".

Mayra Jorge viste de negro y sus zapatos polvorientos dan testimonio del largo camino que ha recorrido. Los hechos que narra ocurrieron el 11 de mayo de 2013. Este miércoles, alrededor de las 11:00 de la mañana, se dio cita junto a unas 200 personas más, en el Ángel de la Independencia de la Ciudad de México para gritar #NiUnaMenos, una movilización que en México se replicó como en otras partes de América Latina para exigir un alto a los feminicidios, pero también a otros tipos de agresión de los que son víctima las mujeres.

Desde antes de tomar entre sus manos temblorosas el megáfono, Mayra lloraba al recordar a su hija, quien cumplió 19 años antes de ser asesinada. Lamentó la indiferencia de la sociedad hasta que los aplausos le hicieron de nuevo derramar lágrimas.

El asesino de su hija, Cristian Alejandro, está recluido en la cárcel de Barrientos, en Tlalnepantla (Estado de México, centro), cumpliendo la condena de 35 años de prisión por el asesinato de Martha Karina Torres Jorge. “¿A mí de qué me sirve esa condena si él me arrancó la vida? No es justo que ningún maldito haga esto con una chica que lo único que quería era vivir y salir adelante”, lamenta Mayra en entrevista con Univision Noticias.

De acuerdo al Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, en promedio cada día siete mujeres son asesinadas en México. De esos crímenes, apenas el 33% son investigados como feminicidios.

En estas cifras se cuenta el asesinato de María Fernanda Rico Vargas, ocurrido el 18 de abril de 2014 en Ecatepec (Estado de México). "A ella la mató su pareja porque quiso dejarlo. Desde esa fecha no he tenido un momento de paz. He recorrido muchas instancias, he conocido a mucha gente e incluso he recibido insultos y humillaciones sobre todo de parte de la gente a la que le molesta que exija justicia. El misógino cobarde que le quitó la vida sigue libre", dice a Univision Noticias Silvia Vargas Velasco.

Su rostro adolorido contrasta con su entusiasmo inquebrantable. Lleva consigo una fotografía de su hija y asegura que "aunque no sean de mi familia, todas las jóvenes me preocupan". "Tienen derecho a vivir su vida, sus deseos, su sexualidad. Todo ello sin que nadie atente contra ellas y pienso movilizarme por ellas mientras tenga fuerzas".

"La violencia contra las mujeres y las niñas –cuyo resultado puede llegar a ser la muerte- es perpetrada, la mayoría de las veces, para conservar y reproducir situaciones de subordinación. Los asesinatos de mujeres y niñas perpetrados por razones de género, es decir, aquellos que se realizan con dolo misógino, son la expresión de la violencia extrema que se comete contra ellas por el hecho de ser mujeres”, dice el reporte 'La violencia feminicida en México, aproximaciones y tendencias', de ONU Mujeres.

“Ser mujer me da miedo”

"He vivido desde tocamientos hasta abuso sexual. Esta sociedad te enseña que tienes que salir vestida de cierta forma para no provocar las agresiones. Nos tratan como si fuéramos solo cuerpos, o más allá, como si no fuéramos nadie. Hay hombres que se comportan como si no pudieran controlar sus impulsos sexuales, como si no tuvieran conciencia”, cuenta con ira una joven de 18 años.

" Ser mujer me da miedo", confiesa por su parte Gabriela Nava, víctima este mismo año de acoso sexual en el transporte público, mientras se dirigía a su escuela. "Parece que nos estamos acostumbrando a la violencia y la estamos normalizando, cuando ningún tipo de violencia es normal, las mujeres no somos objetos sexuales", dijo a Univision Noticias mientras tomaba con fuerza entre sus manos un cartel de la protesta.

"Si traigo falda, no merezco ser asesinada", "mujer, hermana, si te pega no te ama", "machete al machote", coreaban las voces alrededor del Ángel de la Independencia. No faltaba el automovilista que pitaba molesto por los minutos que tenía que esperar por la congestión que provocó la marcha.

Y a pesar de sus consignas, ni esta manifestación estuvo exenta de machismo. Uno de los hombres que pasaba por el lugar en su auto desató la ira de los asistentes por gritar "váyanse a lavar".

Apenas seis de cada 100 agresiones sexuales son denunciadas en México; ni siquiera tres otorgan una sanción al responsable, indica un diagnóstico sobre la violencia sexual en el país, elaborado por la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas.

" La violación es el prólogo del asesinato", sentencia Isabel Vericat, abogada y activista por los derechos de las mujeres, quien fue parte del grupo que llamó a la movilización en la Ciudad de México. "Salimos a la calle a vernos entre nosotras –añadió-, a darnos fuerza y a demostrar que no pedimos locuras sino derechos".

Así fue como la Ciudad de México se unió a otras urbes de Chile, Bolivia, Uruguay, España y Argentina, viviendo en carne propia el dolor de la violencia machista en su país, pero a la vez respondiendo a un llamado lanzado desde Argentina, después del brutal asesinato el pasado 8 de octubre de la adolescente Lucía Pérez, que ha conmocionado a la opinión pública más allá de Mar del Plata.

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