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Los nazis también tenían listas de crímenes cometidos por judíos como las que quiere Trump para indocumentados

El presidente anunció este martes la creación de VOICE, la oficina para víctimas de crímenes de inmigrantes. Historiadores avisan del peligro de repetir errores cometidos en el pasado en sitios como Alemania, Ruanda o los Balcanes.
2 Mar 2017 – 2:03 PM EST

Donald Trump aprovechó su primera comparecencia ante el Congreso para bautizar la oficina de asistencia a víctimas de crímenes cometidos por inmigrantes indocumentados que ya había anunciado. VOICE ( Victims of Immigration Crime Engagement) no es el primer intento del presidente de relacionar a los indocumentados con el crimen, pero sí el más tangible, junto a la promesa de publicar listas semanales con los crímenes cometidos por indocumentados.

La creación de VOICE y estas listas no han tardado en hacer saltar las alarmas. Historiadores y expertos como Andrea Pitzer, autora de ' One Long Night: A Global History of Concentration Camps', advierten de las peligrosas consecuencias que este tipo de retórica ha tenido en el pasado.

Y es que no es la primera vez en la historia que un gobierno señala a chivos expiatorios o que identifica grupos enteros de población con el crimen, nos cuenta Pitzer. El periódico nazi Der Sturmer contaba con una sección llamada 'Buzón de cartas', en la que los lectores enviaban crímenes cometidos por judíos. Sus relatos estaban acompañados de dibujos "lúgubres" que ilustraban estos episodios, explica Pitzer en este artículo. Tras la llegada al poder Adolf Hitler, los fiscales compartían cada acusación criminal contra un judío para que la oficina de prensa del ministerio pudiera hacer públicas estadísticas de estos crímenes, como cuenta el historiador Saul Friedlander, citado en esta nota de Peter Beinhart.


"El compromiso a largo plazo de los nazis con la propaganda ha sido ampliamente visto como una de las herramientas más eficaces que utilizaron para deshumanizar a judíos y gitanos y preparar a los alemanes para cometer atrocidades indescriptibles", dice Pitzer.

También en otros momentos se relacionó crimen con grupos étnicos específicos. En los Balcanes, la radio serbia alertaba de crímenes falsos supuestamente cometidos por bosnios, como por ejemplo que alimentaban a los animales del zoo de Sarajevo con niños serbios o que conspiraban para violar y esclavizar a las mujeres serbias. Y en Ruanda, la Radio-Television Libre des Milles Collines hablaba sistemáticamente a los tutsis como "cucarachas" antes del genocidio de 1994, cuenta aquí Pitzer. Incluso Estados Unidos ha sido testigo de este fenómeno con anterioridad. A principios del siglo XIX, cuando la llegada de japoneses a la Costa Oeste se tradujo en una oleada de xenofobia, 'The San Francisco Chronicle' publicó una serie de artículos en los que se retrataba a los japoneses como una amenaza.

Según Pitzer, en estos casos "las historias que fueron contadas acerca de lo que el grupo demonizado estaba haciendo se convirtieron en una excusa para hacerles cosas terribles".


El efecto de este tipo de propaganda es difícil de cuantificar. Tras la elección de Donald Trump como presidente, las denuncias de crímenes de odio, particularmente contra inmigrantes, se dispararon en Estados Unidos: esvásticas en iglesias, amenazas de bomba, cementerios judíos profanados, agresiones con gritos de "vuelve a tu país" e incluso el asesinato de un inmigrante indio al que el atacante disparó por pensar que era iraní... También las estadísticas del FBI más recientes de estos crímenes han registrado esta tendencia al alza, particularmente en agresiones contra musulmanes, que aumentaron un 67% en 2015.

En teoría, al contrario que en el caso de Ruanda, los Balcanes o Alemania ni VOICE ni la lista semanal de crímenes de indocumentados se centran a un grupo étnico o religioso concreto. Pero sí a un grupo de personas que comparten entre sí un estatus legal: indocumentado. Trump, que inauguró su campaña llamando a los mexicanos "violadores" y "traficantes de drogas", siempre se ha referido a los "ilegales" como principal amenaza criminal. Pero, según datos del Pew Research Center, en torno al 80% de los indocumentados son procedentes de países latinoamericanos, con México, El Salvador, Guatemala encabezando la lista durante los últimos diez años. La identificación entre 'indocumentados' y 'latinos', por lo tanto está fuertemente arraigada, y no solo en la mente de Donald Trump.

El presidente, además, se ha servido de una herramienta poderosa para reforzar su discurso: las 'madres ángeles' de las que se acompaña, familiares de personas que han muerto a manos de indocumentados. Según la escritora, presentar a estas víctimas hará muy difícil para los periodistas responsables poner las historias en su contexto, especialmente cuando se presentan junto a personas en duelo, hacia quienes la mayoría de la gente automáticamente siente simpatía.

"El gobierno de los Estados Unidos tiene muchos recursos que puede usar para generar miedo, y el miedo es un arma poderosa. Con las suficientes historias de alto perfil, la administración construirá un estereotipo que la gente creerá con el tiempo", dice Pitzer. "Se basará en los prejuicios existentes y no ocurrirá de la noche a la mañana, pero sucederá, a menos que el público esté de alguna manera expuesto a historias que contrarresten estas narraciones falsas".

En fotos: Incidentes de acoso y crímenes de odio tras la elección de Donald Trump

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