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Empleo

Los inmigrantes son necesarios para el crecimiento económico de EEUU, indican estudios (a pesar de lo que dice Trump)

En estos momentos hay más trabajos que trabajadores en Estados Unidos. Según expertos consultados por el diario The New York Times, si se detiene la llegada de inmigrantes, la población en edad laboral entre 25 y 64 años se reduciría en 17 millones para 2035. El resultado: menos ganancias por todas partes.
28 Ago 2019 – 7:50 AM EDT

Aunque el sur de la Florida ha recibido más inmigrantes que la mayoría de las ciudades de Estados Unidos en las últimas décadas, los empleadores consideran que siguen siendo insuficientes ante la creciente demanda de trabajadores en Miami, reportó The New York Times.

En este tipo de ciudades, con grandes comunidades extranjeras y que son imanes para los inmigrantes, los recién llegados ocupan algunos puestos de trabajo, pero los empleadores de varias industrias insisten en que se necesitan muchos más para que sus negocios funcionen, y más aún para que crezcan.

El impacto económico es una faceta clave del debate sobre la cuestión migratoria, que suele estar sustentado en ideas políticas y morales a pesar de que las estadísticas son bastante contundentes: según cifras de 2018, los inmigrantes constituyen el 17.4% de la fuerza laboral estadounidense y esta cifra deberá ir en aumento mientras se vaya retirando la llamada generación de los "baby boomers".

"Sin inmigración, nos reducimos como nación", dijo al Times Douglas Holtz-Eakin, exdirector de la Oficina de Presupuesto del Congreso que ha asesorado a los candidatos presidenciales republicanos y ahora dirige el conservador Foro de Acción Estadounidense.

Esto se debe a que el crecimiento está impulsado por dos elementos: el tamaño de la fuerza laboral y la eficiencia con la que esos trabajadores producen cosas. Y ambos indicadores están muy por debajo de la media de los años de la posguerra. Una de las principales razones es que nacen menos niños. Las tasas de natalidad cayeron el año pasado a un mínimo de tres décadas, lo que garantiza que la próxima generación de estadounidenses nativos será más pequeña que la actual.

Más empleos que trabajadores

Utilizando datos del censo, la compañía de inversión Blackstone Group, citada por el diario neoyorquino, estima que sin inmigración, la población en edad laboral entre 25 y 64 años se reduciría en 17 millones para 2035.

El resultado: menos trabajadores y por tanto consumidores; menos casas para construir, teléfonos para vender y automóviles para comprar; menos ganancias por todas partes.

"Realmente necesitamos inmigrantes", dijo Byron R. Wien, vicepresidente del grupo Private Wealth Solutions, de Blackstone. "Si tenemos una población en disminución, va a ser difícil tener un aumento en el PIB" (producto interno bruto).

Según el Times, en estos momentos hay 7.3 millones de ofertas de trabajo en todo el país y seis millones de personas desempleadas y se espera que esa brecha se amplíe a medida que el número de jubilados crezca más rápido que el número de nuevos trabajadores.

"En cada mercado en el que estamos, tenemos que lidiar con la escasez de personal", dijo Pilar Carvajal, fundadora y directora ejecutiva de Innovation Senior Management, que administra siete centros de asistencia en Florida. Los trabajadores principiantes en el área ganan de $10 a $12 por hora, lo mismo que un friegaplatos y un poco más que un trabajador agrícola.


Hay que llenar el bache demográfico

En su más reciente informe semanal, el estratega global de JPMorgan Funds, David Kelley, advierte que Estados Unidos podría enfrentar pronto una gran escasez de mano de obra. Según este experto, citado por CNN, a menos que el país atraiga a más gente joven a la fuerza laboral, cualquier reducción de impuestos u otro estímulo sería “más inútil que un automóvil rápido en una gran ciudad”.

“Hay una obsesión con la forma de estimular la demanda, con la política fiscal y la política monetaria desplegadas para acelerar el motor económico”, escribió Kelly. “Sin embargo, Estados Unidos enfrenta un bache demográfico y, a menos que lo llenemos, el crecimiento será mediocre, en el mejor de los casos, independientemente de cómo tratemos de avivar la demanda”.

En su informe, Kelly recomendó algunas soluciones a corto plazo pero estas serían bastante controvertidas. Lo que más sentido tiene, indica, es impulsar la inmigración. Sin embargo, la cantidad de visas de inmigrantes emitidas por Estados Unidos este año ha seguido disminuyendo, una tendencia desde 2017, lo cual, destaca este experto, no es una buena señal para la economía estadounidense, sobre todo porque la gran mayoría de los inmigrantes que vienen al país están en una edad laboral óptima.

El presidente Trump se ha resistido públicamente al argumento de que la nación necesita más inmigrantes. "Nuestro país está lleno", dijo durante una visita a la frontera esta primavera. Sin embargo, en el mes de mayo propuso renovar la inmigración legal, sin reducir el nivel general, pero dando preferencia a los inmigrantes calificados y con ofertas de trabajo, por encima de los vínculos familiares.

¿Los inmigrantes 'roban' el trabajo a los nativos?

A pesar de una década de crecimiento económico y baja tasa oficial de desempleo, la brecha salarial continúa ampliándose y muchos estadounidenses luchan por encontrar un trabajo estable y con un salario ‘de clase media’.

Un reclamo común en este sentido es culpar a los inmigrantes de quitarle el trabajo a los estadounidenses nativos, sobre todo a los no cualificados, que es el grupo más afectado y también reducir los salarios, pues están dispuestos a trabajar por menos dinero. Sin embargo, la evidencia indica que esto es minoritario.

Los inmigrantes no solo ocupan empleos, sino que también ayudan a crearlos, pues generan demanda de bienes y servicios de todo tipo. Según el New York Times, que cita a economistas expertos, lo más frecuente es que los inmigrantes “complementen” a los trabajadores estadounidenses.

"Hoy, debido a la inmigración, la clase media tiene algunos lujos que solo los ricos podían permitirse en el pasado", dijo a ese diario Muzaffar Chishti, director de la oficina del Instituto de Políticas de Migración en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York. "Si las personas estuvieran preparadas para ajustar sus necesidades de consumo, no necesitaríamos tantos inmigrantes".

¿Quién va a hacer todo este trabajo?

Di Mare Fresh, un distribuidor familiar con granjas en Florida y California, tuvo muchas plazas sin cubrir en esta última temporada de tomates.

En su principal empacadora en Homestead, aproximadamente una hora al sur de Miami, la compañía solo pudo encontrar a 165 trabajadores de las 280 plazas creadas. Otro centro en Ruskin, cerca de Tampa, perdió a muchos de sus trabajadores cuando Amazon abrió un centro de distribución a pocos minutos de distancia.

La temporada de tomates en Florida no se reanuda hasta noviembre. DiMare, su dueño, niega con la cabeza cuando una periodista del Times le pregunta sobre las detenciones en la frontera y las redadas masivas de deportación.

"Quieren enviar a estas personas de regreso", dijo. "¿Quién demonios va a hacer todo este trabajo?"

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