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Economía

China, los inmigrantes o los robots: ¿quién se está 'robando' los puestos de trabajo en EEUU?

El presidente Trump asegura que los inmigrantes 'roban' los empleos a los estadounidenses. El problema es que no hay datos que lo sustenten. En medio del debate, hay una amenaza mucho más real que no está siendo atendida.
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24 Ago 2019 – 11:58 AM EDT

Estás en el supermercado, llegas a la caja y en lugar de hacer una fila ahora tienes la opción de usar una máquina para pagar tu compra sin interactuar con el ser humano que solía estar ocupando ese sitio.

Hay cadenas de restaurantes en las que ordenas la comida en una pantalla; camiones sin conductor por las carreteras de Texas... son ejemplos de cómo los robots están avanzando en el mundo laboral.

Una de las tantas cosas que el presidente Donald Trump ha explotado en campaña es que los inmigrantes le 'roban' el trabajo a los estadounidenses. Ha dicho que "la inmigración ilegal perjudica a los trabajadores estadounidenses" y aseguró que la "clase trabajadora debe pagar el precio de la inmigración ilegal masiva: empleos reducidos, salarios más bajos".

Pero mientras que no hay datos que sostengan las afirmaciones del presidente, existe otra 'amenaza' mucho más tangible para el empleo: la automatización y la inteligencia artificial.

Los robots son en cambio el centro de la campaña de uno de los candidatos demócratas a presidente, Andrew Yang. Para el exejecutivo de Silicon Valley, los verdaderos 'enemigos' de los puestos de trabajo son las máquinas y no los inmigrantes.

"Si vas a una fábrica (...) no encontrarás inmigrantes de pared a pared, encontrarás robots y máquinas (...) Los inmigrantes están siendo chivos expiatorios por cuestiones que no tienen nada que ver con en nuestra economía", dijo Yang en el segundo debate demócrata, realizado en Detroit.

La inteligencia artificial (IA) y la automatización prometen y hacen la vida cotidiana más sencilla y hacen el trabajo duro de muchos hombres. Pero a la vez esta innovación y la suma de tecnología cada vez más acelerada están eliminando tareas que antes hacían las personas y trae consigo una amenaza para los empleos como los conocemos. Uno de los tantos pronósticos, el de la consultora global McKinsey Institute, dice que hasta 73 millones de puestos de trabajo pueden ser eliminados.

Máquinas vs. Humanos: los robots ya están aquí

Una ilustración perfecta de la automatización es esta comparación de imágenes: una línea de ensamblaje de autos de Mercedes Benz (a la izquierda) y cómo era una de Ford Motors en los años 30.

Se puede decir que desde la llegada misma de la maquinaria al mundo, con la Revolución Industrial en el siglo XVIII, los trabajadores temen ser reemplazados por máquinas. Y con este precedente, hay dos enfoques principales sobre el sigo XXI y la avanzada tecnológica: hay quienes creen que, como siempre, la tecnología quitará puestos de trabajo, pero generará otros, y hay quienes creen que esta vez es diferente.

"La tecnología a través de la historia ha desplazado a la gente. Puedes ver cómo la gente temía a estos cambios (tecnológicos) en películas de principios del siglo XX", dice a Univision Noticias Belinda Roman, profesora de Economía en St. Mary’s University. "Pero la diferencia esta vez es que es mucho más rápido de lo que nosotros racionalmente pensamos".

Enemigos incorrectos

Entre el espectro republicano y demócrata, el único candidato que está hablando de ese tema parece ser Yang. Tal vez porque es más sencillo hacer una campaña 'emocional' en la que hablarle a los votantes de 'enemigos' más concretos y convenientes como China o los inmigrantes.

"Jobs, jobs, jobs" ("Trabajos, trabajos, trabajos"), fue una de las promesas de campaña de Trump especialmente a los trabajadores blue collar (cuello azul) como se le llama en EEUU a la mano de obra manufacturera e industrial. Pero el presidente asegura que la manera de devolver esos trabajos es luchando contra el comercio internacional y la inmigración sin contemplar el factor automatización.

"Cuando hablamos de inmigrantes indocumentados, tradicionalmente nos referimos a que ocupan trabajos no especializados. En áreas como el campo o en la manufactura, el trabajo del inmigrante es esencial ya que usualmente es duro y se paga el mínimo. Esto permite que alguien que domine el idioma inglés y tiene más educación pueda hacer trabajos de más especialización", señala a Univision Noticias Mayra Rocha, experta en negocios.

Los inmigrantes representan el 17% de la fuerza laboral del país, según la Oficina de Estadísticas Laborales. Varios informes, como el de Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina, sostienen los inmigrantes no quitan el trabajo a los estadounidenses como ha dicho Trump. El reporte cita trabajos de 14 académicos de Stanford, Harvard y otras prestigiosas universidades de distintas líneas de pensamiento que concluyen que hay "poco o ningún efecto negativo en los salarios generales y el empleo" de los estadounidenses a largo plazo.

Los campos, por ejemplo, suelen ser de dueños estadounidenses mientras que son inmigrantes los que hacen las tareas de recolección. Por otro lado, los inmigrantes que trabajan en cuidado infantil y de ancianos permiten que los estadounidenses puedan insertarse en otras partes de la fuerza laboral.

El reporte señala que los inmigrantes altamente calificados que llegan a EEUU han tenido un "impacto positivo" significativo porque han estimulado la innovación que ha ayudado a crear más empleos. Así que más allá del contenido emocional que tiene una afirmación como la del presidente Trump, no hay muchos datos que sustenten su idea de que los inmigrantes roban puestos de empleo a estadounidenses.

La globalización

En algo parece tener razón Trump: la globalización es un punto que sí ha diezmado el trabajo.

"Usualmente la tecnología es un factor positivo a las economías. Los trabajos sí desaparecen cuando se los llevan a otros países donde la mano de obra es más barata", señala Rocha.

La globalización permite relocalizar empleos en China (o países de América Latina) que cuenta con mano de obra más económica. Según una investigación de economistas del Instituto de Tecnología de Massachussetts (MIT) hubo pérdidas de hasta 2.4 millones de empleos por competencia de importación china entre 1999 y 2011.

"Esta administración (de Trump) está diciendo que necesitamos traer más trabajos a nuestro país. Pero el problema es que para las empresas sigue siendo más barato comprar un robot que tener muchos trabajadores", dice a Univision Noticias Román. "Bueno para el negocio, porque ahorran dinero, pero malo para los trabajadores", añade.

Un caso que muestra esta convergencia entre automatización y globalización es el del Carrier, la fábrica que Trump clamó haber salvado en Indiana en 2016.

En el primer año del republicano en la Casa Blanca, habló con los directivos de la planta que finalmente dijeron que no llevarían los puestos de trabajo a México como pedía el presidente. Pero finalmente dijeron que invertirían en automatización. Pasaron los meses y los años, y Carrier comenzó a despedir trabajadores. Unos 500 trabajadores perdieron sus puestos, pese al acuerdo con la empresa del que tanto se ufanó Trump.

Los trabajos más expuestos

La consultora McKinsey Global Institute indicó en un reporte de 2017 que las funciones laborales que están más expuestas a la automatización en EEUU representan el 51% de las actividades en la economía y que la mitad de las actividades productivas que se realizan actualmente "podrían automatizarse para 2055".

David Autor, profesor de Economía del MIT dice que "las ocupaciones de apoyo médico (técnicos de radiología, enfermería y otros) son una categoría significativa y en rápido crecimiento de empleos relativamente bien remunerados y de habilidades medias".

El Instituto Global McKinsey estima que hasta un tercio de la fuerza laboral estadounidense tendrá que cambiarse a nuevas ocupaciones para 2030.

Un trabajador sin título universitario que, por ejemplo, se haya dedicado a trabajar en una fábrica construyendo piezas de automóviles, tras ser despedido porque la fábrica decidió automatizar su trabajo no tiene rudimentos para entrenarse para una nueva tarea. Entonces, en muchos casos, terminan tomando trabajos en, por ejemplo, un supermercado en los que se les paga mucho menos.

Esas nuevas fábricas necesitan a trabajadores más especializados en computadoras que puedan 'supervisar' o dirigir las máquinas, pero los trabajadores despedidos muchas veces no tienen cómo aprender las nuevas habilidades necesarias. Los menos expuestos son aquellos cuyo trabajo requiere creatividad, o gestión de personas y cuidado de personas.

Roman explica a Univision Noticias que, si bien ahora mismo la amenaza más directa parece estar centrada en trabajos en que no se necesita grado universitario, hay otros puestos como los de banqueros, "en donde se necesita más preparación y requieren distintas habilidades", que también están siendo diezmados. "El punto es que todo los que sea computarizable, será computarizado".

¿Será diferente esta vez?

A pesar de este escenario apocalíptico que el candidato Andrew Yang y muchos especialistas pintan, hay quienes confían en una tendencia histórica: los procesos de automatización, a la vez que acaban con puestos de trabajo, siempre han creado nuevas ocupaciones. Y esta vez será igual, confían.

Por ejemplo, en Michigan, corazón de la industria automotiz, el empleo en manufactura ha aumentado constantemente desde el final de la Gran Recesión de 2008.

Pero son muchos los expertos que creen que esta vez será diferente. Porque más allá de que la automatización cree nuevos empleos, siempre hay una primera generación que queda desplazada por no tener las habilidades para entrenarse para realizar tareas nuevas.

Román dice que el problema es " ¿cuánto tomará por ejemplo entrenarse para hacer algo nuevo y ajustarnos a una nueva realidad? Si en cambio aprendes durante el proceso, tal vez estás preparado para cuando llegue el momento".

¿Qué hacer?

Hay estudios que sugieren que estas transiciones pueden suavizarse si se toman medidas. Las soluciones o partes de ellas van desde poner un impuesto a los robots, hasta formación para que los trabajadores tengan herramientas para reinsertarse y sindicatos más fuertes. La presidencia de Barack Obama en un informe sobre automatización hablaba de incluir en la seguridad social algún tipo de medida para estos casos.

El candidato Yang, exejecutivo de tecnología, propone restaurar la seguridad económica de la clase media, dando a cada estadounidense un ingreso básico de 1,000 dólares mensuales, sin ninguna condición. Su argumento es que ese subsidio directo sirve para mitigar el impacto de la automatización además de darle un ingreso universal a quienes realizan tareas de cuidado por el que no reciben pago, como las madres que crían a sus niños.

Apocalíptico o esperanzado, hay consenso en que al ritmo actual que marcha la tecnología la automatización transformará el mundo del trabajo en el corto y mediano plazo. Y que tener habilidades tecnológicas parece cada vez más esencial para casi todos los sectores.

"Creo que en general habrá un cambio. Seguramente habrá más enfoque en los trabajos de datos, de analíticas, robótica e inteligencia artificial", indica Román.

La política, esa actividad tan 'humana', también se verá impactada. No por nada en los estados del Rust Belt, (el Cinturón de Óxido, como se le llama al antaño corazón industrial de EEUU) Michigan, Pennsylvania y Wisconsin, ganó Trump, con su discurso ultranacionalista en el que prometió devolver los trabajos que la tecnología y la globalización se habían llevado de esos estados. Sin embargo, este gobierno aún no ha impulsado políticas que le de más oportunidades a los trabajadores más allá de una guerra comercial.

Al final, más allá de la nueva ola de automatización que pone en jaque los trabajos a una velocidad desconocida por la humanidad, los efectos dependerán de cuáles serán las políticas a largo plazo para preparar y proteger a los trabajadores.


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