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Inmigración Infantil

Habla la salvadoreña que perdió a su esposo y su hija ahogados en el Río Grande: "No sacrifiques a tus hijos" por migrar

En una entrevista a 60 minutes, la primera que da desde que Óscar y Valeria murieran tratando de llegar a EEUU, Tania Ávalos recordó cómo fue el momento en el que su esposo y su hija se ahogaran cruzando el Río Grande. De regreso a El Salvador, la joven se apoya en la fe para seguir adelante y lanza un mensaje a otros migrantes: "A veces las malas decisiones son muy dolorosas".
25 Nov 2019 – 4:46 PM EST

Cinco meses después de la muerte de Óscar y Valeria Martínez, el padre e hija salvadoreños ahogados en el Río Grande cuando trataban de llegar a Estados Unidos, la esposa y madre de ambos, Tania Ávalos, rompió su silencio para mandar un mensaje a otros migrantes.

"Quiero agradecerle a Dios por la oportunidad que me está dando de transmitirle un mensaje al mundo para que vean y piensen que a veces las malas decisiones son muy dolorosas", dijo Ávalos en su entrevista con el programa 60 minutes de CBS.

El pasado mes de junio, la foto de los cuerpos sin vida de su hija de 1 año y 11 meses y su esposo, de 25, dio la vuelta al mundo y se convirtió en un símbolo de la crisis migratoria en la frontera. A la joven salvadoreña, que vio impotente cómo ambos se ahogaban sin poder hacer nada, la tragedia le sirvió para darse cuenta de que todos los esfuerzos que habían hecho con la idea de buscar una vida mejor no sirvieron de nada ya que en el viaje perdió lo que más quería y les recomendó a otros migrantes no arriesgarse.


A su esposo, lo recuerda como un "buen hombre" y que desde que lo conoció hace 5 años le decía que quería ser papá de una niña. "Si usted le pregunta a alguien cómo es Óscar le habla maravillas de él", dice.

De la hija de ambos, nacida en julio de 2017, asegura que era una "niña extraordinaria, muy inteligente", muy bailarina y a la que todos le llamaban colochita por su pelo rizado. Por ella y por darle un futuro mejor dice que decidieron migrar.

"Nuestro sueño era sacar adelante nuestra familia. Él (Óscar) era una persona que decía: 'Ya no quiero que mi mamá trabaje, ya no quiero que mi papá trabaje. Ya quiero sacarlos adelante a todos'", recuerda. Su esposo decidió vender su moto y salió junto con ella y su hija con rumbo a Estados Unidos. Tras pasar dos meses en Tapachula, en el sur de México, la pareja partió rumbo a Matamoros, en la frontera con Texas, con Milton Paredes, otro salvadoreño al que habían conocido.

Para llegar a la frontera norte, según el relato que la mujer le hizo a 60 minutes, la pareja gastó los 300 dólares que tenían en los pasajes y cuando llegaron se encontraron con que debían esperar unos dos meses más para que llegara su turno para cruzar a Estados Unidos para pedir asilo. Entonces, decidieron arriesgarse y cruzar a nado las estrechas pero bravas aguas del Río Grande.

"Óscar fue primero. Nos hacía señas de que no había nadie (del otro lado del río). Entonces él se regresó porque nosotros estábamos en el otro lado con mi hija. Y yo le dije: 'Tengo miedo'. Y me dijo: 'Todo va a estar bien'", recuerda la madre entre lágrimas.

El cruce del río: "Le vi luchar con mi hija"

Como Milton Paredes era buen nadador y ella no sabía nadar, decidieron que el nuevo amigo al que habían conocido en Tapachula llevaría a la madre en sus espaldas, mientras que Óscar llevaría a la niña.


"Él se metió a la niña dentro de su camisa porque obviamente no la podía llevar encima porque se le iba a soltar", relata. "Entonces como él era delgado y la camisa era muy grande la niña cabía perfectamente y empezó a nadar y yo me fui detrás de él. Y yo vi que iba bien y ya estaba cerca muy cerca y vi que él empezó a desesperarse. Solo veía que entraba se salía, entraba…", cuenta.

"Yo tragué muchísima agua y estaba bien desesperaba y salí del lado mexicano y todavía yo le vi a él luchar y luchar con mi hija y yo la vi a ella y yo dije: 'Dios mío, señor, sácamelos de ahí, señor por favor'. Y solo vi que me hizo una mirada y ya no lo vi", continúa.

Aunque los dos sobrevivientes fueron a pedir ayuda inmediatamente, los socorristas suspendieron la búsqueda hasta el día siguiente y a Tania la trasladaron a la Casa del Migrante en Matamoros. "Cuando entré vi a muchas personas migrantes de diferentes países y yo empecé a decirles: 'No sacrifiquen a sus hijos. Pídanle a Dios que él les va a dar todo lo que quieran pero ya no emigren', les decía".

Al día siguiente, los cuerpos de su esposo y su hija aparecieron del lado mexicano en la orilla del Río Grande, en una imagen que dio la vuelta al mundo y por la que Tania Ávalos recibió mensajes de mucha gente.

"Muchas personas me escribieron, me decían que lo sentían mucho y otras personas me insultaban que puse en peligro a mi hija, que yo no la quería y a mí me hacían sentir muy mal", afirma.

Después de la tragedia, ´Avalos regresó a San Salvador, donde vive con su madre y sus hermanos. Dice que cuando está en casa trata de no llorar para no preocuparlos, pero en ocasiones no puede evitarlo: "Hay momentos en que me quiebro por completo: lloro todo lo que tengo que llorar", reconoce.

Mira también:

Las imágenes del último adiós en El Salvador al padre y su hija ahogados en el río Grande

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