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Elecciones 2016

Gingrich como vicepresidente de Trump: ¿bastará para rescatar el voto latino?

Gingrich lanzó en 2012 un plan de reforma migratoria que otorgaba la residencia solo a aquellos indocumentados que llevaban al menos 25 años en el país y carecían de antecedentes criminales. Pero no incluía la opción de ciudadanía.
13 Jul 2016 – 3:02 PM EDT

Este viernes el virtual candidato presidencial del Partido Republicano Donald Trump anunciará quién le acompañará en la boleta como candidato a vicepresidente.

Entre los nombres aparecen los gobernadores de Indiana, Mike Pence, de Nueva Jersey, Chris Christie y el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, quien en 1997 favoreció un plan para legalizar a miles de indocumentados, y en 2012 propuso un polémico plan de reforma migratoria.

Los tres han hecho campaña con el magnate pero solo Gingrich tiene un historial migratorio de peso. Sin embargo, desde donde uno lo mire, su trayectoria no se parece en nada al escenario dibujado por Trump desde que anunció su campaña en julio del año pasado.

El magnate atacó desde un comienzo a los inmigrantes indocumentados y minorías religiosas como parte de una estrategia para amarrar el voto del electorado blanco de los estados del centro de Estados Unidos, donde se ubicaba el corazón industrial. Ha dicho de los mexicanos que son criminales, traficantes de drogas y violadores, y también prometió que deportará a los 11.3 millones de indocumentados que actualmente hay en el país en un plazo de 18 meses, si llega a la Casa Blanca.

También prometió construir un muro a todo lo largo de la frontera sur, valla que, asegura, será hermosa y hará que la pague México, algo que el vecino del sur rechaza.

Gingrich, por el contrario, no ha hablado, hasta ahora, ni de deportaciones masivas, ni tampoco ha utilizado las palabras despectivas dichas por el empresario neoyorquino para referirse a los inmigrantes mexicanos.

Promesas de la última campaña

En un panfleto de campaña de 2012, cuando intentó conseguir la nominación presidencial del Partido Republicano, su campaña resaltó, entre otros, la promulgación de “políticas que permitan a más latinos lograr el sueño americano” y que promuevan que “más latinos asuman posiciones de liderazgo en Estados Unidos y el Partido Republicano”.

También criticó el incumplimiento del presidente Barack Obama con la reforma migratoria –que había ofrecido en 2008- y prometió “abordar el problema y solucionarlo” pero no con redadas y deportaciones, sino con una plataforma basada en seguridad, verificación de empleo y la expulsión inmediata de los delincuentes. Igualmente lanzó un sitio en español y escribió columnas para periódicos en español. De hecho, estudia y habla español, un idioma que Trump marginó de su campaña.

A pesar de los esfuerzos por acercarse al voto latino sin descuidar el ala ultraconservadora del Partido Republicano, Gingrich lanzó en 2012 un plan de reforma migratoria que no fue del todo bien recibido por la comunidad inmigrante.

Propuso darle la residencia solo a aquellos indocumentados que llevaban al menos 25 años en el país y carecieran de antecedentes criminales. Y sugirió crear comités cívicos en las ciudades para que estas instancias decidieran, en base a méritos, quiénes se convertirían en residentes. Los elegidos, en todo caso, deberían pagar su seguro médico.

La reforma de Gingrich, además, no incluía la opción de solicitar la ciudadanía cinco años después de que los nuevos residentes se convirtieran en residentes legales permanentes.

El plan fue ideado para legalizar sólo a los indocumentados que quedaron fuera de la amnistía de Ronald Reagan de 1986, que permitió la legalización de unos tres millones de inmigrantes la mayoría de ellos mexicanos.

Experiencia política

¿Cómo entonces calza Gingrich en los planes de Trump para conquistar la Casa Blanca? ¿Es el candidato ideal para que el magnate consiga los votos necesarios y ganarle la carrera a la candidata demócrata Hillary Clinton? ¿Le haría bien a Trump un candidato como Gingrich?

“Considero que es una buena opción para Trump, primero porque le daría solidez y equilibrio con alguien que tiene experiencia política”, dijo a Univision Noticias Roberto Izurieta, director del departamento de Política Latinoamericana de la Universidad George Washington. “Segundo, porque aprobó una reforma migratoria complementaria a la de Reagan”.


La ley referida por Izurieta corresponde a la Ley de Ajuste Nicaragüense y Ayuda a Centroamérica (NACARA), aprobada por el Congreso en 1997, cuando Gingrich era presidente del Congreso. Dicha ley permitió la legalización de miles de indocumentados centroamericanos, cubanos y ciudadanos de países del bloque soviético que llevaban tiempo en el país y quedaron fuera de la Amnistía de 1986.

A la pregunta de si el nombramiento de Gingrich es una maniobra para suavizar solapadamente el discurso antiinmigrante de Trump y convencer a un sector del voto latino todavía indeciso, Izurieta dijo que “sin duda sería una de las razones aunque no creo que sea la principal. Trump le apuesta a un cambio de la ecuación electoral donde el voto afroamericano y el latino tendría un peso menor. Él apuesta a un incremento de la participación del voto blanco hombre, sobre todo trabajadores de manufactura, minas y otros que han sido afectados por los acuerdos de comercio. Aún con Gingrich no creo que Trump gane mucho voto hispano pero en su cálculo eso no le impide ganar la elección”.

En cuanto a la efectividad o no del discurso antiinmigrante de Trump para ganar la elección de noviembre y arrebatarle a los demócratas la Casa Blanca, advirtió que la estrategia del magnate “ha resultado ser muy efectiva para atraer a un buen grupo de la población antiinmigrante”. El ataque frontal a la comunidad latina, según este profesor “ha probado ser muy efectiva para atraer a un buen grupo de la población a participar en las urnas, y expresar su descontento sobre los problemas de seguridad y empleo”.

Daño irreversible

Para otros analistas cualquier esfuerzo que Trump lleve a cabo para acercarse al voto latino, distanciado por el discurso antiinmigrante esgrimido desde el comienzo de la campaña en julio del año pasado, es inútil.

No creo que la postura de Trump ante los latinos tenga salvación”, dice José Pertierra, un abogado experto en temas migratorios que reside en Washington DC.

“Su discurso es muy venenoso y racista. Nos caracteriza como violadores, ladrones y asesinos. Nos ve como una amenaza y nos dice reiteradas veces que piensa deportar masivamente a más de 12 millones de indocumentados, más construir un muro en la frontera mexicana que obligará a México a pagarlo”.

“Con ese discurso, ningún candidato para la vicepresidencia le atrae el voto latino, salvo el voto de aquellos latino ' wannabes' que niegan su propia identidad y pretenden hacerse pasar por gringos”, explica. “Pero afortunadamente esos latino ' wannabes' son muy pocos. La abrumadora mayoría de los latinos votarán en contra de Trump”.

Pertierra dice además que “la candidatura de Trump es muy peligrosa, y se remonta en los vientos de extrema derecha que han contagiado al Reino Unido, con el Brexit, y a Francia con Marie LePen. Tanto el movimiento Brexit como el partido de la señora LePen son xenófobos y gozan del apoyo de muchos blancos racistas”, recordó.

Pero como nada está escrito en piedra, nadie puede asegurar quién ganará la elección de noviembre y Trump puede tener las mismas opciones que Clinton de llegar a la Casa Blanca, por lo menos de acuerdo a lo que revelan encuestas recientes.

"Trump puede ganar la presidencia”, dice Pertierra. Y agrega: “Tiene mucho apoyo de ciertos sectores de la población blanca de este país. Los latinos tenemos que organizarnos para derrotar a este demagogo".

El poder del voto

Las organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes aguardan expectantes el nombramiento del compañero de fórmula de Trump pero aseguran que ya tienen una opinión formada.

“Conforme se acerca el inicio formal de la campaña rumbo a la Casa Blanca, podemos esperar que Donald Trump modifique sus posturas y posiciones en torno a temas clave para los electores más hacia el centro”, dice Ben Monterroso, director ejecutivo de Mi Familia Vota, grupo que promuyeve en todo el país la inscripción para la ciudadanía y el voto hispano.

“En el caso de Trump, debemos esperar cambios que pueden incluir la elección de un candidato a vicepresidente como Gringich, que aparenta ser amigable con nuestra comunidad, pero la realidad es que el daño a la marca del Partido Republicano entre nuestra comunidad en este momento es irreversible, al menos para esta elección”.

Monterroso señala que “la retórica y ataque a nuestra comunidad, iniciados por Trump y después apoyados por el partido, han dejado una huella en el consciente de la comunidad latina. Más aún, la constante obstrucción por parte de los republicanos en temas migratorios ha hecho que nuestra comunidad esté dispuesta a responder a través del voto”.

Mi Familia Vota, al igual que el Consejo Nacional de La Raza (NCLR), la principal organización hispana e Estados Unidos, estiman que en los comicios de noviembre acudirán a las urnas unos 13.5 millones de latinos, el mayor número registrado hasta ahora.

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