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Coronavirus

“Fue muy emocionante verlo de nuevo”: más de 900 indocumentados liberados por ICE durante la pandemia

El Servicio de Inmigración y Aduanas informa que ha puesto en libertad a casi 1,000 detenidos considerando que corrían peligro por el brote del virus en sus centros. Alex Pineda, quien fue arrestado en enero cuando su esposa estaba embarazada, es uno de los beneficiados por la medida.
8 May 2020 – 09:49 AM EDT
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Izquierda: Alex Pineda abraza a sus hijos al regresar a su casa en Carolina del Norte. Derecha: una mujer es recibida por sus familiares al salir de un centro de ICE en el sur de California. Crédito: Mónica Segura/ ACLU

El hondureño Alex Pineda se dirigía el 13 de enero a una consulta con el oftalmólogo en Carolina del Norte, cuando un alguacil le marcó el alto por una infracción de tránsito. Le dio una multa por no tener licencia de conducir. Unas horas después, Pineda manejaba hacia una farmacia y el mismo agente lo volvió a detener. Esa vez le advirtió que había una orden de deportación en su contra y lo arrestó.

Pineda fue enviado a una cárcel del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en Georgia, dejando a la deriva a su hijo pequeño y a su esposa, Mónica Segura, con un embarazo de alto riesgo. Él es el único sustento de su familia. Salieron adelante con la ayuda de su iglesia y miembros de la comunidad.

Por un accidente de auto, su hija nació el 8 de febrero, diez días antes de la fecha programada. Alex no estuvo en el parto y se tuvo que conformar con escuchar por teléfono el llanto de su bebé. “Fueron cuatro meses que pasaron con mucho sufrimiento”, dijo su esposa a Univision Noticias.

Segura, originaria de Ecuador, fue operada de la columna el 13 de marzo por una lesión que le causó el choque. Su periodo en convalecencia coincidió con el inicio de la cuarentena por el coronavirus.


Ella jamás imaginó que la contingencia por el covid-19 le traería de vuelta a su esposo. Pineda es uno de los más de 900 inmigrantes que ICE liberó anticipadamente considerando que corrían peligro por el brote del virus en sus centros de detención. La medida se toma basada en su historial migratorio, antecedentes penales, riesgo de fuga y si representan una amenaza a la seguridad pública.

Pineda salió el viernes de la cárcel Folkston, en el sur de Georgia, y lo dejaron en una estación de autobuses en Jacksonville, Florida. Lo recogieron sus familiares y su hijo Isaac, de cinco años. Al día siguiente llegó a su casa en Raleigh y hasta ese momento cargó por primera vez a su bebé, ahora de casi tres meses de edad.

“Fue muy emocionante verlo de nuevo. Mi hijo no ha querido soltarlo, pensando que lo van a volver a agarrar. Lo abraza y le dice que lo ama. Como que le volvió la vida”, describe Segura.

Para esta familia, la cuarentena dio un giro positivo. “Estamos disfrutando poco a poco”, dice ella.

“Me siento bastante bien, como si ya estuviera completa (…) Es un milagro de Dios”, agrega Segura.


La liberación de indocumentados también es resultado de más de 30 demandas presentadas por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) desde el comienzo de la pandemia. Hasta el 30 de abril, al menos 449 detenidos en 28 cárceles de ICE se contagiaron de covid-19, esto constituye el 45% de los que han sido examinados, según la organización.

“Los detenidos han expresado su preocupación por su incapacidad para realizar el distanciamiento social y la falta de materiales de saneamiento, incluso jabón básico para lavarse las manos y las celdas”, señala la ACLU en un comunicado.

“En lugar de abordar estas preocupaciones, los oficiales de detención respondieron (…) castigándolos, colocándolos en confinamiento solitario e incluso rociando gases lacrimógenos a detenidos que pedían condiciones más seguras”, denuncia dicho grupo.

La mujer liberada en el sur de California

La noche de este lunes, dos días antes de que falleciera por coronavirus el primer inmigrante bajo custodia de ICE, una mujer salió del centro de detención de ICE en Otay Mesa, en el sur de California.

La oficina de la ACLU en los condados de San Diego e Imperial publicó en su cuenta de Twitter fotos del emotivo reencuentro entre esta mujer que estuvo detenida durante “cinco largos años” y sus familiares. Ella sonrió frente a la cámara mientras abrazaba a sus seres queridos. Todos usaban cubrebocas.


Esta organización señala que en el centro de Otay Mesa hay más de 200 casos confirmados de covid-19, representando el mayor brote de esa enfermedad en las cárceles de ICE de todo el país. El conteo del gobierno federal hasta el miércoles era de 132 infectados en esa instalación.

Se espera que esta semana sean liberados más de 70 personas de ese lugar, administrada por la empresa CoreCivic, en respuesta a una demanda colectiva interpuesta en marzo pidiendo dejar salir a todas las personas mayores de 45 años y que tengan condiciones médicas. En total, han sido identificados más de 130 inmigrantes en riesgo de enfermar gravemente o incluso morir por el virus.

Entre los principales demandantes están una pareja cubana, una guatemalteca de 19 años que ha estado separada de su hermano menor durante diez meses y una hondureña distanciada de su esposo desde hace casi cuatro meses. Uno de ellos tiene VIH y otro, asma.

"A menos que ICE actúe rápidamente para liberar a muchas más personas seguirán enfermándose y muchas más morirán”, advirtió Andrea Flores, subdirectora de política de inmigración de la ACLU, al informar en un boletín sobre el fallecimiento este miércoles del salvadoreño Carlos Ernesto Escobar Mejía en Otay Mesa.

ICE afirma que ha respondido correctamente a esta ola de contagios en sus centros, aislando a los que tienen fiebre, problemas para respirar y otros síntomas. Además, señala en un comunicado, “transporta a las personas con síntomas de moderados a severos, o aquellos que requieren niveles más altos de atención o monitoreo, a hospitales apropiados con experiencia en atención de alto riesgo”.

La población en sus cárceles disminuyó por más de 7,000 detenidos (comparado con los últimos meses) debido a un descenso en los arrestos y las constantes deportaciones, señala la agencia.

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Un salvadoreño, el primer inmigrante muerto por covid-19 en un centro de detención de ICE

“Tenía miedo por mi salud”

Mario Rodas, de 59 años, pudo volver a su casa el 27 de marzo. A principios de ese mes fue arrestado por agentes de ICE cuando, acompañado por su esposa, se dirigía a comprar comida a un supermercado. Lo llevaron al Centro Correccional del Condado de Plymouth, en el estado de Massachusetts.

Unos días después de que su llegada, un empleado dio positivo de coronavirus. Rodas, quien tiene varios padecimientos, temía que le pasara algo grave. “Yo tenía miedo por mi salud. Estaba preocupado porque tengo diabetes, colesterol alto y presión arterial alta. Fue estresante”, dijo, según la ACLU.


Sus familiares también se preocuparon por los contagios en las prisiones. “Mi padre estaba allá, entre 80 y 150 personas que potencialmente estarían contagiadas. Le dijimos: ‘Cuídate, haz lo necesario para sobrevivir. Y nosotros haremos todo lo que podamos para sacarte’”, contó su hijo Mario Rodas Jr. en un video difundido en Twitter.

Su defensor legal, Kerry Doyle, contactó a los abogados de la ACLU para contarles sobre el riesgo que corría su cliente. El 25 de marzo presentaron una petición solicitando a un juez que lo dejara pasar la cuarentena en su casa. Dos días después le permitieron salir usando un localizador satelital (GPS).

“Estaba tan feliz que no podía creerlo”, describió el hijo de Rodas, quien lo recogió en la cárcel de Plymouth. El joven capturó con su celular el momento en que su padre sale del penal.

Este inmigrante se siente afortunado de tener familiares que lucharon para que lo liberaran. “Hay muchas personas que no tienen comunicación con el mundo exterior, nadie para ayudarlos. Ese es el tipo de cosas que vi adentro y es muy triste", contó. “Si no los hubiera tenido a ellos afuera, a saber qué hubiera pasado”, agregó.

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