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Patrulla Fronteriza

Deportan a la familia británica que alega haber cruzado la frontera por error y haber sido "tratados como delincuentes"

La familia se encuentra rumbo a su país, según informó ICE, tras pasar casi dos semanas en un centro de detención de familias migrantes en Pennsylvania. Presentaron una denuncia oficial al Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, por el maltrato recibido.
17 Oct 2019 – 3:13 PM EDT

Los abogados de una familia británica que hizo un 'cruce no autorizado' desde Canadá a los Estados Unidos han informado que la familia finalmente fue deportada, tras casi dos semanas bajo custodia federal.

Bridget Cambria, abogada del Centro de Justicia Popular de Pensilvania (Aldea), que representa a la familia, declaró que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) le notificó que los siete miembros de la familia, incluidos niños, ya se dirigían de regreso a Reino Unido.

Según la agencia AP, ICE declinó hacer comentarios al respecto, alegando que no discutió los "arreglos de expulsión" antes de que los deportados regresaran a su país.

La familia alega que cruzaron la frontera por error desde Canadá, al tratar de evitar a un animal en el camino. En una declaración jurada, que forma parte de una queja legal contra el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos por el maltrato recibido, denuncian que “fueron tratados como criminales" por las autoridades estadounidenses.

Funcionarios de inmigración aseguran, en cambio, que ellos cruzaron la frontera a propósito, basándose en el hecho de que a dos de los miembros de la familia se les había denegado la entrada a Estados Unidos con anterioridad.

El Ministerio de Asuntos Exteriores británico había informado sobre el caso y declaró que estaba ayudando a la familia a regresar a su país.

Todo comenzó cuando David y Eileen Connors, junto a su bebé de tres meses, se encontraban en un viaje familiar por carretera en Canadá, cerca de Vancouver. Les acompañaban el primo de David, Michael, su esposa Grace y sus hijas gemelas de dos años.

Las siete personas, naturales de Londres, fueron arrestadas el pasado 3 de octubre cuando Michael, que era quien conducía, se desvió de la carretera para evitar a un animal que se les cruzó en el camino, según relata la familia.

En ese momento empezó la tragedia, pues supuestamente sin saberlo, habían entrado a territorio estadounidense y por ello fueron detenidos.

En su denuncia, Eileen Connors explicó que todos los miembros de la familia, incluyendo a su hijo de tan solo 3 meses, terminaron detenidos en el Centro Residencial Familiar Berks en Leesport, Pennsylvania, donde pasaron casi dos semanas viviendo en condiciones "de suciedad" y de "frío".

"Nunca olvidaremos la experiencia después de estar traumatizados por lo que el gobierno de EEUU nos ha hecho", comentó Eileen en su declaración. “Es sin duda la peor experiencia que hemos vivido", agregó.

La declaración de Eileen Connors fue dada a conocer por su abogada, Bridget Cambria, de Aldea, el Centro de Justicia Popular, una organización que brinda asistencia legal a familias inmigrantes a los Estados Unidos.

En un correo electrónico al diario The Guardian, un miembro no identificado del personal de Aldea añadía que si bien son conscientes de la extrema vulnerabilidad del bebé de tres meses, quería aprovechar la oportunidad para denunciar que en ese lugar hay aproximadamente ocho niños menores de cinco años, de los cuales la mitad tiene dos años o menos (incluidas en ese momento las gemelas británicas) a pesar de que esa instalación no está autorizada por el estado para retener a niños.

Por su parte, ICE insistió en que los Connors estaban recluidos en "un entorno seguro y humano para las familias". En una declaración enviada The Guardian, ICE aseguró que era "inequívocamente falso" sugerir que las condiciones eran inhumanas.

Al ser arrestados, David y Michael, los dos hombres, fueron separados de sus esposas e hijos, explica la denuncia. La primera noche, Eileen fue retenida con su bebé en una celda de mujeres con solo una manta de aluminio para mantenerse caliente y dos días después todos fueron trasladados al centro de Pensylvania, según el comunicado.

En su declaración, Eileen dijo que a su bebé se le inflamó un ojo y que le salieron manchas durante su estancia en el centro y que también la amenazaron con separarla del pequeño.

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