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Muertes

“Cumplió el sueño de ver a su hijo y falleció”: cuando los migrantes regresan a México para ser sepultados

Cuando el apoyo económico del consulado no es suficiente, un grupo de voluntarios de Nueva Jersey vende tacos y aguas frescas para cumplir la última voluntad de inmigrantes mexicanos: ser enterrados en sus lugares de origen. Gracias a su altruismo, dos personas ya han sido sepultadas en las comunidades donde nacieron.
28 Sep 2019 – 1:04 PM EDT

Soñando con darle educación a sus hijas y construir una casa en su natal Copala, en el estado mexicano de Guerrero, Verónica Zárate emigró a Estados Unidos en 2008. En New Jersey trabajaba de cocinera. A finales de julio, mientras descansaba en el humilde apartamento donde vivía, ella se sintió mal.

“Ya estaba acostada y empezó a ahogarse, le faltaba la respiración. Yo llamé al 911 porque vi que las cosas no estaban bien”, cuenta su novio Ramiro Martínez, también originario de Guerrero.

A pesar de que dio señales de mejoría en el hospital donde la atendían, Verónica falleció el pasado 14 de septiembre debido a complicaciones por el derrame cerebral que padeció aquella noche. Tenía 36 años y dejó huérfanas en su comunidad a dos hijas que ahora tienen 16 y 19 años.

“Sufrió mucho. Yo me quedé muy triste al ver cómo se fue muriendo poco a poco”, lamenta Martínez.

Pero el dolor de esta pérdida se sumó a otro problema: Ramiro no tenía dinero suficiente para enviar el cuerpo de Verónica a Guerrero, donde lo esperaban sus parientes para sepultarlo. Ella no tenía familiares en Nueva Jersey y el Consulado de México en Nueva York solo dio 1,200 dólares para cubrir el traslado, menos del 50% del monto total, según activistas.

La sede diplomática explicó que su presupuesto es limitado para una región en la que vive más de un millón de migrantes de ese país. Cada mes entregan recursos para que alrededor de 30 paisanos sean enterrados en sus comunidades. A ese proceso le llaman “repatriación de cuerpos”. En lo que va del año se han repatriado así unos 200 fallecidos.

Esta oficina mencionó que la cifra que dan es distinta en cada caso, aunque no especificó cuánto desembolsa. “Esa cantidad se entrega de acuerdo a los recursos con los que cuenta el consulado y depende de la necesidad de los paisanos”, dijo su vocero Gerardo Izzo a Univision Noticias.


Antes de que Verónica perdiera la vida, su novio pidió ayuda a un grupo de voluntarios llamado ‘Mil Sonrisas’, que desde hace un año apoyan a pobres y enfermos en ambos lados de la frontera. Vio su labor en Facebook y la respuesta fue inmediata: incluso le dieron alojamiento a la madre de la migrante.

“Me apoyaron con ropa, comida, me prestaron un cuarto para descansar por las noches, porque yo todo el día estaba en el hospital con mi hija”, afirma Margarita Escudero, quien tramitó una visa humanitaria para visitar a su hija menor cuando aún estaba en el área de cuidados intensivos.

“Yo iba con la ilusión de traérmela bien, pero no se pudo”, expresa con lágrimas.

Las donaciones de la comunidad

‘Mil Sonrisas’ difundió videos en su cuenta de Facebook pidiendo ayuda económica a la comunidad en el área metropolitana de Nueva York y la reacción fue favorable. Algunos ni siquiera esperaron las tradicionales ventas de comida y rifas que este grupo realiza en Nueva Jersey para recaudar fondos. “La gente me daba 30, 50, 250 dólares”, dice agradecida la señora Margarita, de 56 años.


La voluntaria Verónica Casarrubias, quien le dio alojamiento a la señora Margarita durante varios días, cuenta que los vecinos también apoyaron moralmente a la mamá de la migrante fallecida. “En la calle le daban abrazos, el pésame y además apoyo económico, que es muy importante”, compartió.

Los integrantes de esta organización, que se fundó para colectar donaciones para los damnificados del huracán María en Puerto Rico, también estuvieron con la migrante en el centro médico.

“Cuando la visitábamos ella abría los ojos, se comunicaba con nosotros parpadeando; nos miraba y nos apretaba la mano. Estábamos contentos, pero desafortunadamente murió. Su mamá lloraba con nosotros, pero le hacía falta llorar con su familia”, dice Francisco Valentín, un jardinero oaxaqueño que es parte de 'Mil Sonrisas’ y que lleva varios años involucrado en causas benéficas.

Con los donativos que recibieron a través de una venta de platillos típicos mexicanos que realizaron este sábado lograron pagar el pasaje de regreso de la señora Margarita y cubrir lo que faltaba para que Verónica fuera finalmente sepultada en Copala. Eso ocurrió el domingo.

“Se siente uno bien, pero a la vez triste”, comparte Valentín, que emigró a EEUU hace más de 25 años.

“La señora va a encontrar paz al tener un lugar dónde llorarle a su hija. Muchos padres no tienen esa oportunidad”, dice la voluntaria Verónica Casarrubias.

En una entrevista telefónica desde Guerrero, la señora Margarita dice que gracias a la buena voluntad de estas personas no le hizo falta nada cuando estuvo en EEUU.

El sueño de su hija Verónica se logró parcialmente. Su prioridad era pagar la educación de sus dos hijas y desde hacía cinco años estaba enviando remesas para que construyeran su vivienda. “Hizo su casa, gracias a Dios. Tiene dos cuartos, su cocina y una salita. Pero nunca la conoció”, lamentó.

“Logró despedirse de su hijo”

Leobardo Nazario, de 32 años, trabajó de cocinero y era originario de Xochistlahuaca, Guerrero. Tenía nueve años en Nueva Jersey cuando un malestar lo llevó al hospital. Le detectaron un cáncer en el estómago en estado avanzado. Cuando ya estaba en fase terminal, él pidió despedirse de su hijo Vicente, a quien dejó en México.

A finales de agosto, los familiares de este mexicano contactaron por Facebook a ‘Mil Sonrisas’ y la organización hizo otra kermés para recaudar fondos para Leobardo.

Esa tarde, en el patio de una casa de New Brunswick, en Nueva Jersey, vendieron tamales, tacos, mole, flautas, sopes y aguas frescas. Además hicieron una rifa. De acuerdo con un video compartido en las redes sociales, a la kermés llegaron migrantes de lugares tan lejanos como Brooklyn, a 40 millas de distancia.

Recaudaron alrededor de 4,000 dólares que entregaron a la hermana de Leobardo, Elvia. “Con eso se compró el boleto de avión de mi hermano. Si ellos no me hubiesen ayudado habría sido difícil, porque yo no trabajo”, comentó ella.


Una foto publicada en Facebook el 25 de agosto muestra a Leobardo en un avión. Trae un cubrebocas y su delgadez refleja el frágil estado de salud en el que se encontraba al hacerse realidad su última voluntad: despedirse de su único hijo que vivía en Xochistlahuaca.

“Cumplió el sueño de ver a su hijo y después falleció. Llegó el sábado y murió el domingo. Aguantó lo más que pudo para llegar a Guerrero”, dijo Elvia con pesar.

Francisco Valentín vio la determinación del guerrerense para abrazar a su hijo por última vez. “Cuando lo visitamos en el hospital, estaba muy mal, pero el deseo de ver a su hijo lo hacía más fuerte”, dijo.

Los restos de este migrante ahora descansan en su pueblo, Plan de Guadalupe. “Es un caso muy triste”, lamenta Valentín. “Pero logró despedirse de su hijo”.

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