Indocumentados

Con la reforma de Trump, los indocumentados pierden una gran deducción fiscal

Centros de estudios calculan que un millón de niños se quedarán sin el crédito fiscal para sus padres al no tener número de seguro social. Afectará a hijos nacidos en el extranjero.

"La familias estadounidenses verán doblado su crédito fiscal por niño hasta 2,000 dólares por cada hijo menor de 17 años". Así lo anunció la Casa Blanca tras la aprobación de la reforma fiscal este miércoles, pero obvió un grupo de hogares en Estados Unidos que dejarán de tener acceso a esa ventaja: centenares de miles de familias indocumentadas.

La reforma fiscal aprobada por los republicanos determina que los indocumentados que trabajan deben pagar impuestos a través de un número de identificación fiscal (ITIN). Pero a la vez, impone una nueva exigencia para que las familias con hijos se ahorren miles de dólares en impuestos: los niños necesitan tener un número de seguro social (SSN), es decir, ser ciudadanos estadounidenses o con permiso legal.

El Center on Budget and Policy Priorities, de corte progresista, calcula que el endurecimiento de los requisitos dejará a cerca de un millón de menores sin esa deducción fiscal para sus padres. Uno de sus investigadores, Jacob Leibenluft, dijo a Univision Noticias que la mayoría de afectados serán inmigrantes sin papeles.

Todo forma parte del primer logro legislativo de Donald Trump en su primer año en la Casa Blanca: un recorte de impuestos integral que, aunque mejorará a corto plazo los ingresos de la mayoría de estadounidenses, beneficiará por encima de todo a los ricos y a las corporaciones.

El porqué de este cambio negativo para los indocumentados se encuentra en la página 56 de la nueva ley. Allí queda claro que "ningún crédito será permitido (...) a un contribuyente al respecto de cualquier hijo elegible a no ser que incluya un número de seguro social del menor". Y esos números se asignan solamente a ciudadanos estadounidenses, residentes o inmigrantes con visa de trabajo.

Pero irónicamente la reforma fiscal sigue firme en algo: las personas que trabajan en Estados Unidos deben pagar impuestos, sin importar su estatus migratorio. Los inmigrantes sin número de seguro social deben usar un ITIN, pero esta vez con la diferencia de que no tendrán acceso a las mismas deducciones que el resto.

"Esta legislación es especialmente cruel con los niños inmigrantes y sus familias", advirtió en un comunicado Marielena Hincapié, directora ejecutiva del grupo proinmigrante del National Immigration Law Center. "Este crédito (para hijos) proveyó un salvavidas económico para millones de familias, poniendo comida en sus mesas y mantuvo a los niños bajo un techo".

Al vivir en las sombras, es difícil saber cuántos trabajadores sin papeles cumplen con la obligación de pagar impuestos. En 2014, el Servicio de Impuestos (IRS) dijo que unos tres millones de personas cumplen con sus obligaciones fiscales a través del ITIN y que aportaron a las arcas públicas con unos 9,000 millones de dólares.


Más consecuencias


¿Es este el único cambio para los indocumentados? Sobre el papel de la ley, sí. Pero centros de estudio apuntan a otros efectos colaterales.

El recorte de impuestos hará que el gobierno federal recaude menos dinero y aumente su déficit. La consecuencia directa, según prevén, se notará en programas sociales. Aunque a la mayoría de ellos los indocumentados no tienen acceso, sí sus familiares e hijos, residentes o ciudadanos estadounidenses, reciben ayudas de Medicaid (para salud de familias de bajos ingresos) y de 'food stamps' (para alimentación).

"Varios republicanos han indicado que el próximo paso después de la reforma de impuestos es cortar el gasto de programas como Medicaid y la Seguridad Social", subrayó un reciente informe del Tax Policy Institute.

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