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Residentes de Cinco Ranch en el condado de Fort Bend, al oeste de Houston.

"La escalera está lista para subir al ático y el hacha para romper el techo"

"La escalera está lista para subir al ático y el hacha para romper el techo"

La periodista Antonieta Cádiz y su familia están preparados desde el viernes para el paso de un tornado. Cada vez que suena la alarma corren hacia el baño o hacia el closet. Así ha vivido Harvey en primera persona.

Residentes de Cinco Ranch en el condado de Fort Bend, al oeste de Houston.
Residentes de Cinco Ranch en el condado de Fort Bend, al oeste de Houston.

HOUSTON, Texas.- Han sido días, horas, minutos de angustia y pánico generalizado. Desde el jueves cuando autoridades locales comenzaron a alertar a los residentes de Houston y sus suburbios sobre el impacto del entonces huracán Harvey, se desató un escenario sureal donde cada familia se ha visto obligada a resguardar sus necesidades más mínimas.

Nunca pensé vivir así, pero aquí estamos. Aunque un tornado no pasó por mi casa, cualquiera pensaría que sí lo hizo, al menos en su interior.

El hogar que hemos cuidado con esfuerzo desde que lo compramos en 2014 en el vecindario de Cinco Ranch, parece ahora una bodega de almacenaje, con la mayoría de muebles y cosas apiladas.

Son estos momentos donde te preguntas ¿qué es lo más valioso que tengo en mi casa? La respuesta en mi caso son cosas personales: el adorno que me regaló mi hermana para la sala, los poemas de mis hijos, el cuadro de mi mamá, álbumes de fotos, libros únicos que me regaló mi papá. Al final son huellas de la gente que nos quiere y que queremos.

Cinco Ranch es uno de los vecindarios más grandes del condado de Fort Bend con más de 18.000 habitantes. Grupos de chat del vecindario y amigos suenan constantemente y en general todos estamos haciendo lo mismo: seguir las instrucciones de autoridades locales y prepararnos para lo peor.

Con una posible inundación sobre nuestros hombros, hemos imaginado el escenario más catastrófico. Tenemos todo lo necesario en el segundo piso, mientras vemos como cae la lluvia, incapaces de detenerla.

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En caso de que el agua supere la altura del segundo piso, ya tenemos una escalera lista para subir al ático y herramientas para romper nuestro techo, si es necesario.

Un nuevo estilo de vida

El viernes 25 de agosto comenzó un nuevo estilo de vida para todos, incluyendo mi marido, dos hijos y una sobrina. Suena una alarma de tornado y de inmediato revisamos si estamos en la zona de riesgo. Si es así, nos refugiamos en dos lugares de la casa, dependiendo de qué esté más cerca: el clóset de mi habitación o el baño del primer piso.

Ninguno de los dos tiene ventanas, una de las instrucciones principales que han dado las autoridades locales. Una vez adentro sólo nos queda esperar a que pase. Pueden ser 15 minutos o varias horas.

Han sido noches sin dormir con las alertas de alarmas locales, sumado a vientos intensos y una lluvia incesante. De pronto todo lo que está a nuestro alrededor se puede convertir en un peligro.

La ansiedad propia de la falta de control, la incertidumbre y de esa sensación inevitable que nos muestra lo vulnerables que somos ante la naturaleza, es simplemete devastadora.

Junto con los tornados, nuestra principal preocupación es una inundación repentina. Por ahora el nivel del agua se ha mantenido en el límite de las veredas. Pero nuestro vecindario, Cinco Ranch, está cerca de Barker Reservoir y sus niveles de agua ya han cubierto carreteras y algunos vecindarios.

Las autoridades del Condado de Fort Bend han advertido sobre potenciales inundaciones. Cuando la lluvia se detiene, aún por pocos minutos, el agua comienza a bajar, pero luego vuelve a llover con intensidad y retorna a un nivel preocupante.

El condado ha enviado diversos mensajes a los residentes a través de su página web y ahora está utilizando llamadas automatizadas para señalar advertencias.

Varios vecinos se han armado con botas, bicicletas e incluso canoas y han salido a recorrer las calles de Cinco Ranch. Aún se puede transitar, aunque con dificultad.

Cuando Harvey cambió de categoría 4 a tormenta tropical, respiramos con alivio y pensamos que lo peor había pasado, pero eso simplemente era una ilusión. Esta será una experiencia de largo aliento, donde nada es predecible.

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