Armas, mensajes de odio y tres muertos: una tarde oscura en el Centro Islámico de San Diego

Las autoridades están tratando de esclarecer qué llevó a dos adolescentes a abrir fuego en el Centro Islámico, matando a tres personas antes de quitarse la vida

Video Tiroteo en San Diego | FBI investiga como crimen de odio el incidente en una mezquita

La mañana del lunes parecía transcurrir con la parsimonia habitual en el barrio de Clairemont Mesa. En el Centro Islámico de San Diego, la comunidad se preparaba para sus actividades diarias en un ambiente de recogimiento. Apenas a tres kilómetros de allí, en una vivienda de la calle Lehrer Drive, una madre descubría la ausencia de su hijo de 17 años, que había desaparecido dejando una nota cargada de consignas de odio y orgullo racial.

A las 11:30 de la mañana, la angustia de esa madre se transformó en una llamada desesperada a la policía local. Advertía que el menor tenía tendencias suicidas, que faltaban armas en la casa y que se había marchado acompañado por otro joven vestido con ropa de camuflaje.

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No hubo tiempo para reaccionar. Mientras los operadores interrogaban a la mujer en busca de detalles, las líneas de emergencia comenzaron a saturarse con reportes frenéticos: dos jóvenes armados estaban abriendo fuego en las inmediaciones de la mezquita más grande de la ciudad.

Quince minutos de terror

El ataque fue veloz. Cuando las patrullas del Departamento de Policía de San Diego lograron posicionarse frente al Centro Islámico a las 11:45 a. m., el escenario eran tres adultos sin vida en el exterior del edificio, víctimas de un tiroteo que quebró la paz comunitaria en cuestión de minutos.

“El odio no tiene cabida en San Diego. “La islamofobia no tiene cabida en San Diego”, declararía más tarde el alcalde Todd Gloria, visiblemente afectado.

Sin embargo, la violencia no se detuvo en el templo. Mientras los servicios de emergencia acordonaban el área y cinco escuelas del distrito escolar cercano entraban en un protocolo de confinamiento estricto, los agresores emprendieron la huida.

Video Tiroteo en mezquita de San Diego, California: Autoridades ofrecen conferencia sobre ataque armado


A unas cuadras de distancia, en la calle Salerno, un jardinero que realizaba su jornada habitual se convirtió en el siguiente objetivo. Desde un automóvil en movimiento, uno de los adolescentes disparó directamente contra él. En un giro casi milagroso que la policía aún investiga, la bala impactó de lleno en el casco que el trabajador llevaba puesto, salvándole la vida. Poco después, el silencio regresó de forma trágica a la cuadra 3800 de la misma calle.

Al aproximarse al vehículo de los sospechosos, las autoridades hallaron al menor de 17 años y a su acompañante, de 18, muertos por heridas de bala autoinfligidas.

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El aula virtual y el aislamiento

La investigación, que ahora cuenta con el respaldo de agentes del FBI tras el registro de la vivienda en Lehrer Drive, se ha centrado en descifrar qué llevó a dos adolescentes a cometer un acto de esta naturaleza. El jefe de policía, Scott Wahl, aclaró que no existía una amenaza previa y específica contra el Centro Islámico, sino un "discurso de odio generalizado" que abarcaba un amplio espectro.

Las inscripciones antislamistas halladas en una de las armas y las cartas dentro del coche fúnebre confirmaron que el caso se investiga formalmente como un crimen de odio.

Detrás de la tragedia surge el perfil de un joven que, como tantos otros, se fue desvaneciendo de la vida pública tras la crisis sanitaria global. Fuentes del distrito escolar confirmaron que el menor de 17 años —cuya identidad sigue bajo reserva— asistió de forma presencial a la escuela primaria y secundaria, e incluso llegó a practicar lucha libre en la preparatoria Madison. Sin embargo, tras la pandemia, su familia optó por matricularlo a tiempo completo en una academia de aprendizaje virtual.

Estaba a solo unas semanas de graduarse de la escuela secundaria, a la que vio pasar tras una pantalla.

Una comunidad lastimada y en busca de respuestas

Mientras el Distrito Escolar Unificado de San Diego despliega servicios de consejería psicológica para los alumnos y familias traumatizados por el cierre de los planteles y el eco de los disparos, la ciudad intenta procesar el dolor. Para Fabi Bagula, superintendente del distrito, la prioridad ahora es la resiliencia: “Cada estudiante, familia y miembro de la comunidad merece sentirse seguro, valorado y poder practicar su fe y reunirse sin temor”.

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Al caer la tarde el día 18 de mayo de 2026 en San Diego, las cintas de exclusión policial y el ir y venir de los investigadores federales dejaban una certeza amarga en Clairemont Mesa. Las autoridades buscan esclarecer los detalles logísticos de las armas, pero la pregunta más profunda, la de qué ocurrió en el mundo de unos jóvenes que termino alimentando un odio tan radical, tardará mucho más tiempo en encontrar respuesta.

Video Tiroteo en Centro Islámico de Clairemont, California deja un muerto