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Educación

Cómo hablar con tus niños sobre racismo e injusticias

El momento actual puede ser propicio para que abordar temas sociales importantes y delicados. Aquí reunimos los mejores consejos para facilitar estas conversaciones entre padres e hijos.
14 Ago 2020 – 11:53 AM EDT
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Vivimos días muy sensibles. Mientras el mundo enfrenta una pandemia sin precedentes, el movimiento Black Lives Matter sale a la calle a protestar contra el racismo sistémico y el abuso policial contra la comunidad afroestadounidense. Desde temprana edad, los niños notan las diferencias raciales y algunos pueden hacer preguntas al respecto, pero no siempre sus padres saben cuándo hablar del tema ni cómo responder a sus inquietudes.

“A veces los niños llegan con un comentario como 'tengo compañeros en el preescolar que son diferentes', por ejemplo. Ese es un buen momento para explicarles que las diferencias son buenas, que es maravilloso que todos seamos distintos. Pueden buscarse ejemplos dentro de la familia para hablar de los distintos colores que tiene la piel, la forma de los ojos u otra característica racial que nos diferencie, y enfatizar en que nada de esto nos hace mejores ni peores, y que las razas están allí y son parte de nuestra normalidad”, explica la psicóloga Natasha Prosperi, especialista en crianza de niños y adolescentes.

La psicóloga propone esperar a que sean los chicos quienes hablen del tema. La clave está, según Prosperi, en mantenerlo sencillo, siempre acorde a la edad y las inquietudes del niño: “Responde a sus preguntas de manera muy simple, hasta que se sienta satisfecho/a con lo que estás explicando. No soy partidaria de extender demasiado las explicaciones, sino llegar a donde a ellos les interese”.

Un punto importante para la especialista es verificar de dónde surge la inquietud. “Hay que entender el origen de esa curiosidad, porque puede deberse simplemente a algo que han visto u oído en las noticias o en alguna conversación, pero también puede que estén siendo víctimas de abuso o discriminación en su entorno escolar”, dice.

Qué hacer cuando son ellos las víctimas o testigos de una injusticia

Puede darse que los niños sean directamente víctimas o testigos de algún tipo de agresión o actitud discriminatoria. En estos casos, la especialista Natasha Prosperi recomienda “validar, primero que nada, las emociones. Para el niño es difícil afrontar esa humillación y ese dolor. Lo peor que uno puede decirles en ese momento es ‘No le hagas caso’, porque eso significaría ignorar sus propias emociones. A partir de allí hay que comenzar a indagar qué piensan ellos de esa diferencia y cómo la están viviendo y buscar más información sobre cómo manejar ese problema puntual”.

En el caso de que los niños no sean víctimas directas, pero presencien que alguien en su entorno está siendo discriminado o agredido, “se les puede llamar la atención sobre el tema preguntando ‘¿cómo te sentirías tú si te pasara?’ y tratar de desarrollar esa empatía y compasión, de ponerse en los zapatos del otro. Plantearles escenarios, preguntarles ‘¿qué harías tú?’ y ampliar la discusión para incluir otros temas como el abuso a un niño nuevo, un niño solo o que tiene alguna discapacidad”, dice Prosperi.

Un último factor que añade es explicar a los niños que las actitudes racistas se deben denunciar. Tal vez ellos no sepan cómo actuar para defender a otros, “pero pueden decidir no participar y contárselo a un adulto a cargo (en la escuela o donde sea que sucede la agresión) para que los ayude”.

Cómo darles información oportuna y de calidad

El clima reciente ha puesto a la disponibilidad de los padres muchísima información interesante, pertinente y difundida por especialistas sobre este tema. Por ejemplo, Leaning Heroes, organización especializada en apoyar el aprendizaje en casa, preparó esta útil guía con recursos para distintos niveles y edades, que incluye materiales para introducir el tema, libros, actividades y directorio de recursos.

En la web hay infinidad de información sobre estos temas. Estas son algunas de las mejores recomendaciones que encontramos:


  • Empezar temprano. Los especialistas de Embrace Race, acotan: “A los 6 meses, los bebés ya notan las diferencias raciales. Para cuando tienen 4 años, ya han empezado a mostrar sesgos raciales. Es importante explicarles que está bien notar las diferencias y hablar de ellas, distinguiendo qué son y qué no son”.
  • Partir de un ejemplo. La doctora Allison Briscoe Smith, psicólogo infantil y directora de Diversidad, Igualdad e Inclusión en el Wright Institute, recomienda tomar un evento significativo (una noticia, un video, un comentario) y utilizarlo como elemento para iniciar una conversación más profunda. Sugiere también escuchar a los niños y conocer cuáles son sus inquietudes y sus propuestas.
  • Estimular la curiosidad ante la diversidad. La literatura es un estupendo aliado. Libros, programas de televisión y hasta juguetes que muestren personajes de distintas razas son una buena manera de normalizar las diferencias y la inclusión desde el principio. Si queremos que entiendan e incorporen la diversidad, lo mejor es que la vean por todos lados.
  • Revisar tus propios prejuicios. “Los padres deben hacer un autoestudio, porque todos los tenemos, conscientes o no”, explica Natasha Prosperi. “Sin querer, podemos estarles enseñando algo que no sabemos. En los comentarios pequeños, en ciertas bromas, se manifiestan también las microagresiones. Si los niños las ven en su entorno, las normalizan”, añade.
  • Ser honestos. Hablar con sinceridad, con claridad y haciendo énfasis en que la violencia racial está mal es otro aporte importante que hace el equipo del Child Mind Institute. Asimismo recomiendan hablar de la historia y hacerle ver a los pequeños que el racismo es algo que lleva mucho tiempo allí y que debemos trabajar en conjunto para que el mundo mejore, porque depende de todos nosotros.
  • Hablar de los orígenes. La raza y la etnicidad están presentes en la vida cotidiana y esta conversación es una buena oportunidad para incluirlas. Igualmente, el contexto de las culturas y creencias distintas ayuda a los niños a entender la diversidad como conjunto. En el caso de las familias inmigrantes o descendientes de estos, toda esa tradición enriquece estos conceptos y ayuda a la comprensión.
  • Tomar acciones y guiar con el ejemplo. Durante los últimos días se reproducen muchos posts de solidaridad, pero lo que realmente hace la diferencia son las acciones que los acompañen. Estas pueden ser muy directas, como salir a protestar o firmar peticiones, pero también pueden ser más silenciosas y no por ello menos importantes: informarse, seguir a voceros calificados, leer libros sobre el tema, escuchar podcasts, contactar a líderes comunitarios y prestar atención a lo que están diciendo, son ejemplos de acciones en las que se pueden incluir a los niños.
  • Mantener la conversación en el tiempo. Si bien estamos ante un momento que puede presentarse como ideal para iniciar este diálogo, es importante mantenerlo vivo. Puede pasar que no sepas qué responder en algún momento. Es válido decir “No había pensado en eso ¿Me das un tiempo para pensar y te respondo?” e investigar o asesorarse antes de responder a sus inquietudes.
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