Escuelas Públicas

Por qué los exámenes de admisión en las escuelas públicas de élite no están reduciendo la desigualdad

En estas escuelas, aunque cualquiera que pase los exámenes puede ser admitido, muchas veces solo 10% son latinos, aunque estén en distritos donde 70% de la población sea hispana. ¿Por qué?
20 Jul 2017 – 3:08 PM EDT

Las joyas de la corona de muchos distritos escolares urbanos son sus escuelas de admisión vía exámenes, escuelas públicas competitivas que deciden a quién aceptar basándose en puntuaciones de exámenes. Con una escuela como Stuyvesant, de Nueva York, Boston Latin o Walter Payton, en Chicago, en su expediente académico, los estudiantes son agrupados con otros compañeros con alto rendimiento, reciben instrucción rigurosa y completan varios cursos de Advanced Placement (o cursos que se toman en high school y dan crédito universitario), todo con el propósito de despejar un camino directo a la universidad y al éxito profesional.

Aclamadas como promotoras de la meritocracia, las escuelas de admisión mediante exámenes en realidad promueven la desigualdad, especialmente para los estudiantes negros y latinos.

He trabajado como profesor y administrador durante más de 25 años en los niveles de educación K-12 y superiores y he visto cómo este patrón de inscripción sesgado se manifiesta una y otra vez. Sin embargo, varios colegios y universidades de élite en Estados Unidos están adoptando nuevas políticas de admisión, políticas que, si se implementan también en estas escuelas élite de admisión vía exámenes, podrían fomentar un mayor acceso para todos los estudiantes, sin importar la raza.


La brecha en la inscripción de minorías

Cuando se trata de diversidad estudiantil, las preparatorias de élite dejan mucho que desear.

Tomemos la ciudad de Nueva York, por ejemplo. La primavera pasada, las ocho escuelas de admisión vía exámenes de la ciudad (entre ellas Stuyvesant, Brooklyn Tech y Bronx Sciences) aceptaron 5,078 estudiantes de noveno grado basándose únicamente en los resultados de sus exámenes. Esto, a pesar de la promesa de campaña del alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, de basar las admisiones a todas las escuelas en factores más "holísticos".

Los estudiantes negros y latinos constituyen sólo el 10% de la clase entrante de este año — a pesar de que representan el 70% de los estudiantes de las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York. En Stuyvesant este otoño, sólo 13 estudiantes, de un total de casi 1,000 estudiantes entrantes de primer año, serán negros.

Incluso con los recientes esfuerzos para mejorar la diversidad racial y étnica entre sus escuelas de admisión mediante exámenes, Boston también enfrenta desafíos de equidad de inscripción. En la preparatoria insignia de admisión vía exámenes de Boston, la Boston Latin School, los alumnos siguen siendo mayormente blancos y asiáticos. De la clase entrante de séptimo grado de la escuela, por ejemplo, sólo 8% de los estudiantes son negros y 14% son latinos, en contraste con las tasas del resto del distrito de aproximadamente 32% estudiantes negros y 42% latinos.


Replanteamiento de las políticas de admisión

Mientras la admisión a las escuelas se base exclusivamente en las puntuaciones de los exámenes, este patrón puede continuar indefinidamente.

Los estudiantes negros y latinos son tan capaces y merecedores de puestos en los salones de estas escuelas como otros estudiantes. Sin embargo, deben lidiar con una amplia gama de factores que a menudo no afectan a sus contrapartes de otras razas. Estos incluyen la mala calidad de la educación en grados inferiores; la desigualdad en el acceso a la enseñanza, preparación y enriquecimiento específicamente para exámenes; poca colocación en clases avanzadas en primaria; y prejuicio inconsciente. Los estudiantes latinos y negros también pueden enfrentar lo que se conoce como ‘ amenaza del estereotipo’, un fenómeno donde los estudiantes se comportan, muchas veces sin saberlo, como los estereotipos negativos sobre qué tan capaz es su raza de desempeñarse bien academicamente.

Todos estos factores pueden afectar negativamente los puntajes de los tests estandarizados y las calificaciones que usan las escuelas para las admisiones.

Una solución para romper este patrón puede venir de varias escuelas y universidades de élite que están reconsiderando sus políticas de admisión. Dirigidas por Making Caring Common, un proyecto de la Escuela de Graduados de Educación de Harvard, estas instituciones están experimentando con nuevas políticas de admisión que se enfocan menos en los números y más en el "compromiso ético".

En un informe publicado en enero de 2016, Making Caring Common abogó por que colegios y universidades de élite incluyeran preguntas sobre momentos en que los candidatos hubieran hecho manifestaciones auténticas de empatía, servicio a los demás y compromiso con el bien común, ya que, aseguran, vale la pena promover estos importantes valores para los estudiantes y las familias. De hecho, las investigaciones sugieren que el carácter y las "agallas" son determinantes clave del futuro éxito académico y profesional.

Lo que es más importante, estos nuevos indicadores podrían tomar en cuenta atributos sociales y emocionales que los estudiantes de todas las razas o etnias pudieran ejemplificar de alguna manera.


Un movimiento que gana adeptos

Desde la publicación del informe, más de 175 colegios y universidades, incluyendo Harvard, Yale, Boston College, MIT, la Universidad Estatal de Michigan y la Universidad de Chicago, han respaldado este marco de admisiones, con el objetivo de aumentar su diversidad estudiantil. Las escuelas públicas de Boston y varias escuelas privadas en el área metropolitana de Boston han apoyado también el informe.

Pero Boston, Nueva York y otras ciudades con escuelas de admisión vía exámenes deben ahora pasar de las palabras a las acciones aplicando enfoques concretos, por ejemplo, pidiendo ejemplos de compromiso ético o de empatía como parte del proceso de solicitud.

Una escuela puede darle consideración especial, por ejemplo, a los candidatos que trabajaron para apoyar a sus familias desde muy jóvenes, que tuvieron que cuidar a sus hermanos menores, que organizaron actividades para apoyar a un compañero necesitado o encabezaron una colecta de alimentos para ayudar a un refugio local.

Las escuelas de admisión vía exámenes en todo el país podrían hacer equipo con Making Caring Common y su creciente lista de asociados en la educación superior para determinar la mejor forma de recopilar, evaluar y sopesar con validez y fiabilidad estos tipos de experiencias estudiantiles.

Si esta nueva estrategia para promover la equidad de inscripción está ganando adeptos en Harvard y Yale, las escuelas de admisión mediante exámenes deberían considerarlas también. De lo contrario, las futuras clases entrantes de las escuelas de élite seguirán luciendo iguales.

*Jake Murray es director de la Facultad de Educación Profesional en la Escuela de Educación de la Universidad de Boston

The Conversation


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