¡Buen viaje, querido Profesor!

“El maravilloso Profesor Jirafales, el profesor favorito de millones de corazones; siempre galante y atento, siempre correcto y respetuoso, siempre dispuesto a ayudar de manera incondicional”.
Opinión
Alguna vez Paty, la novia del Chavo. Ahora, poeta, escritora y psicóloga clínica
2016-06-17T14:03:11-04:00


Hoy le decimos adiós a nuestro querido amigo Rubén Aguirre… persona sumamente noble y cordial. Siempre dispuesto a ayudar, a escuchar; comprometido con su trabajo y claro, muy en especial, con Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, con quien trabajó desde los años 1970.

Yo tuve el privilegio de conocerlo en persona ya que en 1977 entré a trabajar a la producción de los programas El Chavo del 8 y Chapulín Colorado y, desde que lo conocí, me di cuenta de que se trataba de una persona buena y muy respetuosa. Al principio, yo trabajaba como asistente de producción, y mi relación con los actores, siendo de mucho profesionalismo también se respiraba una enorme calidad humana. Me acuerdo con cariño que me gustaba mucho observarlos interactuar, porque era un grupo de personas de veras divertidos y muy amables entre ellos.

A Rubén Aguirre, con la estatura que le caracterizó, lo veía siempre sonriente, agachándose ligeramente hacia la persona que le hablaba, como para estar más cerca y escuchar mejor, pues siempre estaba dispuesto a ayudar; su manera de tratarnos a la gente del staff, de maquillaje, de vestuario, de la producción... siempre atento.

Más tarde, cuando interpreté el personaje de Paty en la escuelita, algunas veces me ayudaba a “ensayar” mis diálogos y me daba tips de actuación, de ritmo para responder y así…

Hubo una vez que yo necesitaba urgentemente renovar mi pasaporte para poder volar a Los Ángeles, California, y asistir a un taller de posproducción al que me habían invitado a última hora. Yo me sentía bastante agobiada, porque moría de ganas de ir al curso, pero también sabía lo difícil que, en ese entonces, era renovar mi documento. Es decir, eran filas larguísimas de gente, haciendo lo mismo que yo y sabía el tiempo que podía significar… ¡muchísimo! Así que no era nada seguro que yo pudiera tener mi pasaporte en el corto tiempo que lo requería para llegar a tiempo a LA. Así que, él, superatento y lindo, al enterarse de mi angustia, se ofreció a acompañarme al lugar donde, en ese entonces, se realizaban estos trámites.

Yo le dije: “ay Rubén gracias, pero… ¿de qué va a servir que usted me acompañe? Son filas eternas y pues no me queda claro como para qué y bla bla bla… Él se me quedaba viendo con una calma y una sonrisita que no llegué a interpretar en ese momento, pero al día de hoy la recuerdo perfecto y, solo me respondió: “Tú ya verás, anda vamos”.

Total, que ahí fuimos los dos a Relaciones Exteriores.

Al momento de entrar al lugar, efectivamente había una fila bastante larga y bueno, pues caminamos hacia una ventanilla para pedir información cuando en eso, un murmullo se empezó a escuchar, cada vez más alto y más alto (aquí un paréntesis: Rubén de veras que era muy alto y se destacaba entre el resto de los mortales que ahí estábamos). De pronto, un montón de gente se le empezó a acercar para saludarlo, platicar con él, pedirle autógrafos, y ¡bueno! eso se volvió una romería; pero lo más interesante fue que la fila desapareció. Así, como lo leen, por arte de magia… me precipité a la ventanilla “vacía” (!quedaban apenas algunas personas porque el resto estaban con el Profesor Jirafales!).

El señor que atendía en la ventanilla, muy emocionado, también quería correr a saludar a Rubén y le dije ¿pues qué cree? que es mi amigo y de hecho me vino a acompañar para que yo pudiera sacar mi pasaporte muy rápido… Ah, ¿sí? Respondió el trabajador, pues con gusto yo me encargo de que así sea. A los 10 minutos yo ya tenía mi pasaporte en la mano.

Salté de gusto y cuando llegué al lugar en el que Rubén Aguirre seguía dando autógrafos, al verme sonrió y me dijo “¿Ya viste por qué vine?”

Con una gran sonrisa le di las gracias y nos fuimos de regreso a Televisa, San Ángel.

Así era Rubén. El maravilloso Profesor Jirafales, el profesor favorito de millones de corazones; siempre galante y atento, siempre correcto y respetuoso, siempre dispuesto a ayudar de manera incondicional.

Hoy dejó su cuerpo, la feliz conclusión de su estancia en este mundo para escalar dimensiones y, seguramente, desde donde está, nos mira con esa sonrisa tan característica suya, con su puro, un gran ramo de flores y su ¡ta ta ta tá!

¡Buen viaje, querido Profesor! Gracias por tanta alegría.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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