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Elecciones México 2018

Los mexicanos votan en masa y en calma, después de una violenta campaña

En varios puntos del país los electores reportaron retraso en la instalación de los centros de votación y escasez de boletas en las casillas especiales. López Obrador, el candidato más madrugador, tuvo que esperar más de una hora para sufragar.
1 Jul 2018 – 7:00 PM EDT

CIUDAD DE MÉXICO.- La campaña más violenta en la historia de México desembocó, sin embargo, en una elección en calma para escoger, entre otros cargos, al nuevo presidente de la república que tomará posesión en diciembre por los siguientes seis años.

Los mexicanos acudieron masivamente a las urnas sin inconvenientes graves, más que el retraso en la instalación de algunos centros de votación y la escasez de boletas en las casillas especiales, donde cientos de personas se quedaron sin sufragar.

Estos comicios son considerados los más grandes y costosos que se hayan realizado en México por la cantidad de cargos que se renovarán al mismo tiempo. En total, estaban en disputa 3,406 cargos públicos en todo el país: un nuevo presidente, 500 diputados, 128 senadores, un jefe de gobierno para la Ciudad de México, ocho gobernadores para el mismo número de estados, además de congresos locales, ayuntamientos y concejales. Los estados que elegirán gobernador son Jalisco, Guanajuato, Puebla, Morelos, Tabasco, Chiapas y Yucatán.

También han sido calificados como los comicios más violentos de los que se tenga registro. Desde que comenzó la precampaña, 135 políticos y dirigentes sociales de todas las corrientes políticas han sido asesinados, entre ellos, 50 candidatos y precandidatos, según lo recoge el más reciente informe de la consultora mexicana Etellekt.

Los centros de votación que no tenían electores en fila cerraron sus puertas a las 6:00 de la tarde, hora local. En la Ciudad de México se observaban largas filas frente a las casillas desde muy temprano. En una de ellas, ubicada en la colonia Nonualco, Érica Chong le agradecía la asistencia a cada uno como si atendieran a una fiesta en la sala de su casa: “Pásele, qué bueno que vino”, “Bienvenido”, “Gracias por estar aquí”.


Chong se dedica a promover la lectura entre niños pequeños, les lee cuentos, y es la segunda vez consecutiva que el Instituto Nacional Electoral la escoge para trabajar en una casilla electoral.

“Veo ahora muchísima más afluencia. Me da mucho gusto que la gente se tome el tiempo de venir y preocuparse por el futuro del país, que la gente esté viniendo a votar de manera libre y con muchos ánimos. Ha venido gente joven, adulta, en silla de ruedas, con bastón, jóvenes que por primera vez están votando. Es una elección muy concurrida y muy nutrida y vamos a esperar que me México gane”, dijo Chong.


En su centro de votación, cerca de la mitad de los inscritos ya habían participado antes de las 2:00 de la tarde: de las 724 boletas que tenían asignadas, a esa hora ya habían repartido 329. Mónica, una estudiante de 19 años, hizo el ejercicio de anotar en un cuaderno cuántas personas habían votado cada hora. Solo notó que entre las 9:00 y las 11:00 hubo una caída en la afluencia: “Es porque hubo partido del mundial”, se respondía ella misma.

Las casillas especiales, a las que acuden los electores que no votan en su domicilio, también estaban repletas de gente ansiosa por entrar y frustrada por no poder hacerlo que gritaba “Queremos votar”. Solo hay 1,154 casillas como estas repartidas en todo el país y por ley, cada una cuenta con solo 750 boletas por elección.


En la biblioteca Vasconcelos de la colonia Buena Vista funcionaban dos casillas de estas. Al mediodía ya se habían agotado las boletas que el INE les asignó y el edificio seguía rodeado de cientos de personas esperando.

“La gente está preguntando si es posible que puedan traer boletas de otras casillas porque, formadas, hay alrededor de unas 3,000 personas, más o menos. Está siendo un problema grande y queremos saber si podemos votar”, dijo Edith Medina, una artista de 38 que vive en las afueras de la Ciudad de México.


El retraso en la instalación de las mesas también fue un obstáculo. En estados como Jalisco, el 100% de las mesas fueron instaladas después del mediodía. En muchos de los casos, la tardanza se debió a que los electores convocados para trabajar como funcionarios de mesa no llegaron a tiempo o no asistieron.

Hasta los candidatos presidenciales tuvieron que esperar para emitir su voto. Andrés Manuel López Obrador, abanderado de la coalición ‘Juntos haremos historia’, fue el más madrugador de los cuatro: llegó a su casilla 45 minutos antes de la hora oficial de apertura y mientras esperaba, habló un rato con los periodistas.

Unas horas más tarde votaron Ricardo Anaya, aspirante de la alianza ‘Por México al frente’, desde Querétaro; y José Antonio Meade, representante de ‘Todos por México’, desde la delegación Coyoacán, en la Ciudad de México.

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