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Elecciones en Perú

Kuczynski gana las elecciones de Perú pero tendrá que hacer malabares para gobernar

El economista de 77 años no lo tendrá fácil para gobernar en Perú. Deberá hacer frente a un Congreso en manos del fujimorismo y a una izquierda que le dio su voto para no beneficiar a la hija del expresidente encarcelado pero que prometió fiscalizar su gobierno.
9 Jun 2016 – 5:00 PM EDT

LIMA (Perú).- Después de un recuento de votos de infarto, Pedro Pablo Kuczynski ganó este jueves las elecciones de Perú, cuatro días después de unos comicios en los que consiguió lo que a priori parecía casi imposible: vencer a Keiko Fujimori, la hija del expresidente encarcelado, a la que, hasta hace pocos días, las encuestas señalaban como clara favorita.

La diferencia de votos entre ambos fue tan estrecha que hubo que esperar a que concluyera el recuento al 100% para confirmar los resultados favorables al economista y exministro de 77 años, que obtuvo el 50.12% de los votos, frente al 49,88% de Fujimori.



Pero la algarabía y los festejos deberán ser efímeros, pues lo que tendrá que enfrentar el nuevo presidente del Perú no será nada fácil.

El ambiente polarizado que se ha instalado en el país, con acusaciones, insultos, e intolerancia predominando más que el diálogo y las propuestas, podría convertir en una tarea realmente titánica el intento del gobernante por cumplir con sus promesas de campaña.

Para el analista político Jorge Saldaña, esta es una “prueba de fuego” para la clase política del Perú que, considera, debiera mostrar madurez y civismo y dejar de lado los adjetivos para poder resolver los temas urgentes del país, sobre todo atendiendo a los llamados a consenso y unidad lanzados por Pedro Pablo Kuczynski.

“Con resentimientos, el país pierde y la política también. La postura mostrada por el señor Kuczynski abre una pausa necesaria para que las fuerzas políticas se serenen y miren de manera coincidente los urgentes problemas que tiene el país”, le dijo Saldaña a Univisión Noticias.



PPK, como se le conoce al exministro de Economía, logró remontar prácticamente a último minuto tras asumir una postura más crítica a la candidatura de Keiko Fujimori y hacer hincapié en los supuestos vínculos de sus colaboradores más cercanos con el lavado de dinero y manipulación de información. Pero también le sirvió e l apoyo que le dieron la izquierda liderada por la excandidata Verónika Mendoza, quien quedó en tercer lugar en la primera vuelta electoral y los movimientos antifujimoristas.

Entre el fujimorismo y la izquierda

Pero precisamente estos apoyos, que sólo buscaron cerrarle el paso a Fujimori, podrían convertirse en un dolor de cabeza para Kuczynski.

“Su triunfo le va a dar tranquilidad a los antifujimoristas en el corto plazo, pero por más que Pedro Pablo quiera hacer cosas no dependerá de él porque el Congreso es fujimorista. Curiosamente quienes más lo apoyan son los que más oposición le van a hacer en la calle. Si durante el Gobierno se acerca al fujimorismo, todas las fuerzas que lo han apoyado podrían generarle problemas y si se entrega a los brazos de los que le han apoyado, el fujimorismo va a pasar a una oposición férrea”, sostuvo el analista Enrique Castillo en conversación con Univision Noticias.

“Corremos el riesgo de tener un gobierno como el de Ollanta Humala, sin grandes reformas, sin grandes logros, porque la lucha interna y los odios internos podrían complicarle la vida. Requiere de mucho trabajo, de hilar muy fino y no sé si alcance el tiempo para hacerlo o si dé la voluntad para hacerlo”, agregó.



Para Saldaña, Kuczynski va a tener que designar a un primer ministro que sea un buen operador político para poder alcanzar acuerdos pronto con todas las agrupaciones políticas y que tenga mucha llegada sobre todo con Fuerza Popular, partido de Keiko Fujimori, y con el izquierdista Frente Amplio de Mendoza, quien ya aseguró que su partido será “vigilante y fiscalizador” con el nuevo gobierno.

Y es que hasta nombrar a sus ministros, combatir la inseguridad ciudadana y promover inversiones necesarias para el país requeriría que tenga muy buena muñeca. Si designa un gabinete muy de derecha, podría tener problemas, si es de muy izquierda, también. Su nexo con el gran empresariado y la etiqueta de lobista que en su momento le pusieron sus adversarios le jugarían en contra de sus intentos por impulsar importantes proyectos.

“Los cinco años de gobierno de Pedro Pablo pueden ser muy inestables políticamente. Es demasiado el odio que se ha destilado, es demasiada la fortaleza del fujimorismo frente a un eventual gobierno de Pedro Pablo. Todos tendrían que deponer odios y rencores y eso sabemos es muy difícil en el Perú”, afirmó por su parte el analista Castillo.

El nuevo gobierno tiene muchos frentes abiertos en los que tendrá que trabajar arduamente y los expertos resaltan entre los más importantes el combatir la inseguridad ciudadana, la principal preocupación por estos días de los peruanos, reactivar la economía y dar señales claras contra la corrupción; pero también será muy importante que empiece de inmediato a limar asperezas que se generaron durante la campaña y corrija las distorsiones que provocaron confusión en la primera etapa del proceso electoral que terminó con la salida de candidatos con importante caudal de votos.

Para el sociólogo Jorge Nieto, esta campaña ha reflejado la dificultad que tienen los políticos peruanos para producir una renovación de rostros, actitudes e ideas, así como la existencia de un segmento de la sociedad relativamente amplio que está buscando una candidatura que exprese de alguna forma sus nuevas demandas, “lo que ha sido un elemento activo en buena parte de la campaña como se ha podido ver por el tránsito de candidatos que llegaban al segundo lugar, se instalaban en él y luego terminaron saliendo de escena”, como fue el caso del economista Julio Guzmán y del empresario César Acuña.

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