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Sin mascarillas ni distancia social se preparan para escuchar discurso de Trump en el Monte Rushmore

La gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem, anuncia que el público presente en el Monte Rushmore tampoco guardará el distanciamiento social recomendado por los expertos para evitar la propagación del coronavirus.
2 Jul 2020 – 04:05 PM EDT
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Los 7,500 asistentes al discurso que el mandatario Donald Trump pronunciará el viernes 3 de julio en el Monte Rushmore no estarán obligados a usar mascarillas ni a guardar la distancia recomendada por los expertos para evitar la propagación del coronavirus.

Kristi Noem, la gobernadora republicana de Dakota del Sur que es aliada de Trump y no ha restringido de manera sustancial la movilidad de los habitantes durante la pandemia, defendió la decisión como una manera de celebrar apropiadamente la Independencia de Estados Unidos porque habrá una distribución gratuita de cubrebocas.


"Le dijimos a las personas que tuvieran alguna preocupación que se pueden quedar en casa", dijo Noem a Fox News. "Para aquellos que quieran venir, estaremos repartiendo mascarillas gratuitas si desean usar una, pero no guardaremos la distancia social. Les pedimos que vengan, listos para celebrar".

Los organizadores han dispuesto que la mitad del aforo podrá observar el evento desde un anfiteatro y la otra mitad deberá traer sus propias sillas para ubicarse en un estacionamiento contiguo.

Trump encabezará el evento en su intento por transmitir una imagen de normalidad pese a que Estados Unidos registró el pasado miércoles ún nuevo récord de casos diarios de coronavirus, el cual ha cobrado la vida de casi 128,5000 vidas, incluyendo 91 en Dakota del Sur.

Ya Trump celebró un evento electoral el 20 de junio en Tulsa, Oklahoma, donde la mayoría de los asistentes tampoco usaron tapabocas ni guardaron distanciamiento social.

El anuncio del evento, que incluirá fuegos artificiales por primera vez en una década, generó críticas de ambientalistas por el riesgo de incendio forestal que supone y de etnias indígenas que consideran al monumento una profanación de tierras sagradas que le fueron arrebatadas por la fuerza.

Los fuegos artificiales fueron suspendidos en 2009 a raíz de una infección que resecó a los árboles en el bosque que rodea al monumento.


Harold Frazier, el jefe de la tribu Cheyenne River Sioux, se convirtió en el segundo líder indígena en expresarse a favor de desmantelar el Monte Rushmore, una escultura esculpida en la roca con los rostros de los presidentes George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln.

"Nada permanece como un recordatorio mayor para la Gran Nación Sioux de un país que no puede honrar una promesa o un tratado que los rostros esculpidos en nuestra tierra sagrada en lo que Estados Unidos denomina Monte Rushmore", dijo Frazier citado por el diario USA Today.

Recuerdos de un tratado incumplido

El monumento reposa en las Colinas Negras, tierras ancestrales del pueblo Lakota que había sido reservada también para otras tribus agrupadas en la Nación Sioux según el Tratado del Fuerte Laramie de 1868.

Pero tras el hallazgo de oro en la zona, el Congreso adoptó una ley en 1877 revocando el tratado y concediendo al gobierno la propiedad de esas tierras.

Nick Tilsen, integrante de la tribu Oglala Lakota, dijo la semana pasada que el monumento "es un símbolo de supremacismo blanco, de racismo estructural que aún perdura en nuestra sociedad".

La Organización de Naciones Unidas emitió un informe en 2012 abogando por la devolución de esas tierras a la población indígena.

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