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Amy Coney Barrett

Los inquietantes nexos de la jueza Amy Barrett con el grupo ultraconservador Gente de Alabanza

El grupo religioso People of Praise, el nombre original en inglés de Gente de Alabanza, parte del principio de que los hombres son la cabeza de la familia y las esposas deben someterse a su voluntad. En la página web de la comunidad han borrado documentos, fotos, entradas de blog y referencias relacionadas con Amy Barrett.
12 Oct 2020 – 04:16 AM EDT
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La nominada del presidente Donald Trump para la Corte Suprema de Justicia, la jueza federal Amy Coney Barrett, ha mantenido vínculos estrechos con el grupo religioso Gente de Alabanza (People of Praise, por su nombre original en inglés), una comunidad cristiana carismática que sostiene que los hombres son divinamente ordenados como "cabeza" de familia y dicta que las esposas deben someterse a la voluntad de sus maridos.

Barrett, de 48 años, tiene prácticamente un pie dentro del máximo tribunal. Este lunes comenzarán las audiencias de confirmación en un Senado bajo control de los republicanos que buscarán cimentar una mayoría conservadora en la corte antes del día de las elecciones, llenando la vacante de la fallecida jueza Ruth Bader Ginsburg.

Situada ideológicamente en las antípodas del pensamiento progresista de Ginsburg, Barret está decidida a mantener la perspectiva de su propio mentor, el difunto juez conservador Antonin Scalia y "aplicar la ley tal como está escrita", según sus comentarios de apertura preparados para las audiencias en el Senado.

En efecto, en una entrevista concedida en mayo de 2019, Barrett se enfocó en la importancia de la historia de la era de los fundadores en un análisis sobre la Segunda Enmienda y se definió como una ‘originalista’ (o una jueza que interpreta la Constitución de forma textual).

Varias voces, inclusive algunas dentro del espectro republicano, han alertado sobre la posibilidad de que el desequilibrio creado en la Corte con su eventual entrada revierta leyes sobre derechos reproductivos o la Ley de Cuidado Asequible, entre otras.

Aunque Barrett, una católica practicante, ha manifestado que sus creencias religiosas no afectarían a sus decisiones como juez, su afiliación a Gente de Alabanza deja varias interrogantes abiertas, sobre todo por la opacidad como se ha manejado su vínculo con este grupo.

La AP entrevistó a una docena de antiguos miembros de la organización y graduados de las escuelas que dirige, para quienes es necesario que este tema sea revisado en el marco de las audiencias en el Senado.

La jueza no ha comentado públicamente sobre su participación o la de su familia, y un portavoz de la organización se ha negado a decir si ella y su marido son miembros actuales.

Pero Barrett, creció en Nueva Orleans en una familia profundamente conectada a la organización y en 2017 sirvió como fideicomisaria en la organización People of Praise-affiliated Trinity Schools Inc., según los registros de impuestos de la organización sin fines de lucro y otros documentos revisados por la AP.

Las suspicacias sobre la afiliación de la jueza al grupo ultraconservador crecen porque la organización ha borrado de su sitio web documentos, fotos y artículos en los que se asome cualquier vinculación con Barret. Ya lo hizo en 2017 cuando el nombre de la jueza estaba en la lista de Trump para el puesto en la Corte Suprema que eventualmente ocupó el juez Brett Kavanaugh.

Hace un mes, cuando Barrett volvió a aparecer en la lista de candidatos para la Corte Suprema, desaparecieron más artículos, entradas de blog y fotos. Además, su nombre fue borrado del contacto principal de la sucursal de South Bend, Indiana, donde figuraba como una de sus "criadas". Todos los números de la revista de la organización Vine and Branches también fueron eliminados.

Las "cabezas" y las "criadas"

Algunas de las prácticas del grupo sorprenderían a muchos católicos fieles, dice un reporte del diario The New York Times, publicado hace tres años cuando Barret aspiraba a un cargo de jueza de apelaciones.

Gente de Alabanza no es propiamente una iglesia, sino una comunidad que integra a personas de varias denominaciones cristianas, la mayoría de ellas católicas.

El movimiento, que enfatiza una relación personal con Jesús, fue fundado en 1971 en South Bend, Indiana, y ahora tiene 22 ramas y alrededor de 1,700 miembros en Estados Unidos, según su sitio web.

Sus miembros hacen un juramento de lealtad de por vida, llamado pacto, y son responsables ante un consejero personal llamado "cabeza" para los hombres y "criadas" para las mujeres. El grupo enseña que los maridos son los jefes de sus esposas y deben asumir la autoridad sobre la familia.

Miembros actuales y antiguos citados por el Times, indican que las "cabezas" y las "criadas" dan instrucciones sobre decisiones importantes, como con quién salir o casarse, dónde vivir, si tomar un trabajo o comprar una casa, y cómo criar a los hijos.

Graig Lent, líder de la comunidad, afirmó al diario que el sistema adoptado promueve la "hermandad", no el dominio masculino y que recientemente el grupo abandonó el término "criadas" en favor de "mujer líder".

"Seguimos el patrón del Nuevo Testamento de pedir a los hombres que asuman alguna responsabilidad espiritual por sus familias", subrayó Lent.

El grupo tiene una fuerte inclinación comunitaria. Alienta a los miembros a vivir en los mismos vecindarios. Las personas solteras suelen vivir con familias de la comunidad o juntas en hogares comunales del mismo género, donde juntan recursos o incluso entregan cheques para ser compartidos, según artículos previamente publicados en el sitio web de la organización, así como los exmiembros.

Cuando era una joven estudiante de derecho, Barret vivía en una casa propiedad de uno de sus cofundadores.

Pacto en metálico y con el Espíritu Santo

Las personas que se unen a la comunidad deben firmar un "pacto", en el que prometen amor y servicio a los compañeros de la comunidad y a Dios, tras un período de estudio e instrucción religiosa que dura de tres a seis años.

El pacto incluye el diezmo de por lo menos el 5% de sus ingresos brutos para apoyar las actividades e iniciativas caritativas del grupo, según una declaración en el sitio web del grupo.

"Acordamos obedecer la dirección del Espíritu Santo manifestada en y a través de estos ministerios en plena armonía con la iglesia", dice un pasaje del pacto en el que los miembros prometen seguir las enseñanzas e instrucciones de los pastores, maestros y evangelistas del grupo.

No está claro si Barrett aceptó el pacto. Pero los miembros de la organización citados por AP y las descripciones de su jerarquía muestran que los integrantes de la comunidad casi invariablemente se unen al pacto después de tres a seis años de estudio religioso o se van, así que sería muy inusual que Barrett siguiera implicada durante tantos años sin haber suscrito el acuerdo.

Desandar lo logrado por Ginsburg

Rachel Coleman, que dejó la comunidad en 2010, cree que "ella necesita ser abierta y transparente" con relación a su vinculación a Gente de Alabanza. "No creo que la pertenencia al grupo sea descalificadora", dijo Coleman a la AP.

El esposo de Coleman, que creció en la comunidad, afirma que "realmente se trata de vivir en la comunidad y servir y devolver y ayudar y construir el reino de Dios en la tierra de una manera que es fácil sentirse realmente, realmente apasionado".

Pero, en contrapartida, Coleman afirma que la organización se adhiere a ideas anticuadas y problemáticas sobre el género, como que la "cabeza espiritual" de una mujer es su marido, mientras que la cabeza o guía espiritual de un hombre está fuera del matrimonio, con un hombre en la comunidad.

Resulta paradójico que Barrett pueda reemplazar a la difunta jueza Ginsburg, quien en toda su carrera se caracterizó por oponerse a prácticas discriminatorias hacia la mujer.

"Me molesta un poco sentir que se está poniendo en su lugar a alguien que firmó el mismo tipo de ideas de género opresivas que Ruth Bader Ginsburg estaba tratando de derribar", subrayó Coleman.

Dos testimonios reveladores

Mary Belton estaba en octavo grado, alrededor de 1990, cuando su familia fue expulsada de la organización después de que su madre se declarara gay. Dijo que la comunidad a la que habían estado tan unidos en South Bend los rechazó.

"Cuando nos echaron, literalmente pensé que mi madre era una terrible pecadora, y que iba a ir a este infierno de fuego. Y que si la apoyaba, yo también iría allí", dijo Belton a la AP.

Confiesa que le tomó años dejar de lado las enseñanzas que creció escuchando mientras estuvo integrada a Gente de Alabanza, y que ahora cree que son profundamente dañinas. Considera que Barrett no podrá dejar de lado esos preceptos.

"Es preocupante. Es lo que ella es", dijo Belton. "Cualquiera que yo conozca, incluyéndome a mí, que haya crecido en ella y se haya marchado ha tenido que pasar por una enorme transformación y reconfiguración de su personalidad, de su cerebro, de su alma y espíritu", expresó.

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Prometiendo interpretar la Constitución "palabra por palabra", Amy Coney Barret es nominada por Trump a la Corte Suprema


Cara Wood se graduó de la Escuela de la Trinidad en Meadow View en Falls Church, Virginia, en 2010. Recordó que los puntos de vista de la escuela sobre la sexualidad eran "profundamente represivos", donde no se permitía a las niñas y niños abrazar o tocar. Wood dijo que le llevó años darse cuenta de que era bisexual porque "nada en mi entorno hacía posible que pudiera ser cualquier cosa, menos heterosexual".

Wood dice que le preocupa la nominación de Barrett porque recuerda que a los estudiantes de la escuela se les animaba a obtener la mejor educación posible para luego "tomar posiciones de poder en la comunidad".

"Están intentando específicamente influenciar la política y el poder en Estados Unidos", considera Wood. "Esto es para mí por lo que Amy Coney Barrett es tan peligrosa, porque Gente de Alabanza no podría tener una victoria más grande que conseguir un juez de la Corte Suprema de por vida".

Sean Connolly, portavoz de la organización, manifestó que "Gente de Alabanza no toma posiciones sobre asuntos políticos partidistas, legislación o interpretación constitucional. Del mismo modo, no tomamos posición sobre quién debe o no debe sentarse en la Corte Suprema de Estados Unidos".

Antiaborto camino al máximo tribunal

En contrapartida, hay antiguos miembros que celebran la educación ultraconservadora impartida en la organización y manifiestan entusiasmo por que uno de los suyos pudiera estar pronto en la Corte Suprema, en posición de hacer retroceder el derecho al aborto, establecido en la sentencia Roe v. Wade, en 1973.

Peter Radosevich, un antiguo miembro de la escuela de Appleton, Wisconsin, describe la comunidad como orientada a la familia y centrada internamente, y muy conservadora, en la línea de los cristianos evangélicos. Los grupos se mantienen alejados de la política, dijo, excepto en un área: el aborto.

"Piensan que es un crimen atroz, parecido al infanticidio, Auschwitz", aseveró Radosevich.

Susie Lea, una hermana católica jubilada que dejó la sede de Shreveport, Louisiana, el año pasado, dijo que recordaba haber oído hablar de Barrett cuando su nombre emergió por primera vez hace dos años como posible candidata a la Corte Suprema. Lea no se ha reunido con Barrett, pero basándose en lo que la juez ha dicho públicamente y debido a su participación en la comunidad religiosa cree que Barrett votará en contra del derecho al aborto, si llega al máximo tribunal.

De aprobarse su nominación, Barrett sería la tercera jueza de la Corte Suprema nominada por Donald Trump, con lo que el máximo tribunal quedaría integrado por una sólida mayoría conservadora de 6 votos contra 3.

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