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Elecciones 2018

EEUU vota para renovar el Congreso tras una campaña antiinmigrante que dominó Trump

Apelando al miedo, la división y el malestar de la base electoral del Partido Republicano, el presidente utilizó de nuevo una fórmula que le dio resultados en 2016. Este martes sabremos si la historia se repetirá.
6 Nov 2018 – 9:07 PM EST

Hasta el último día de octubre, muy pocos votantes habían oído hablar de Luis Monroy Bracamontes, el inmigrante indocumentado condenado a muerte en abril por matar a dos agentes de la Policía de Sacramento en 2014. Ese día Donald Trump tuiteó un video de 53 segundos estableciendo un vínculo entre Bracamontes y la caravana de inmigrantes centroamericanos que se dirige a la frontera sur del país.

El tuit del presidente recibió casi 40,000 retuits y disparó las búsquedas del nombre del asesino, según las cifras de Google Trends. Los medios publicaron decenas de historias sobre el caso. Analistas como David Axelrod compararon el tuit de Trump con el anuncio racista de Willie Horton, el asesino cuya historia usó hace tres décadas contra los demócratas el equipo de George H. W. Bush.

Como explica este texto del Marshall Project, el anuncio de Trump está lleno de medias verdades y mentiras flagrantes. No es cierto que fueran los demócratas quienes dejaron entrar y quienes dejaron quedarse a Bracamontes, que llegó a Estados Unidos por primera vez en 1997 y fue deportado varias veces antes del crimen de Sacramento. El alguacil republicano Joe Arpaio, por ejemplo, lo detuvo por narcotráfico y lo puso en libertad en 1998. Volvió a entrar al país unos meses después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 y en 2003 se mudó a Utah, donde vivió hasta 2009. Allí cometió hasta 10 infracciones de tráfico pero ninguna tan grave como para empujar a la policía a tomarle las huellas dactilares. Muchas de esas faltas ocurrieron durante el mandato del republicano George W. Bush.


El vínculo entre el asesino y los miembros de la caravana tampoco se sostiene. Bracamontes es mexicano y cruzó la frontera de forma ilegal en varias ocasiones. Quienes viajan en la caravana vienen de países como Honduras, El Salvador o Guatemala y su intención es solicitar asilo al llegar a la frontera, no cruzarla de forma ilegal.

Por último, varios estudios desmienten la relación entre delincuencia e inmigración ilegal. En las ciudades y en los estados donde viven más indocumentados suele bajar el número de delitos violentos. Por si fuera poco, la avalancha de la que habla Trump no existe: en la última década se ha reducido el flujo migratorio a través de la frontera sur.

El anuncio del asesino de Sacramento es buen ejemplo del desafío que nos plantea Trump a los periodistas. Al contrario que sus predecesores, el presidente se esconde detrás de grupos oscuros para lanzar sus mensajes más agresivos. Él mismo los difunde en su cuenta de Twitter y empuja a los medios a amplificarlos en sus portadas y en sus informativos reduciendo el espacio que se dedica a otros asuntos y desplazando así la agenda a su favor.

A menudo desmentir las mentiras de Trump es irrelevante o contraproducente. Sus mensajes no están diseñados para reflejar la realidad sino para llevar a votar a sus incondicionales, que no creen a quienes los desmienten ni a quienes exponen las cifras de inmigración.


El presidente se beneficia de la brecha cultural que separa a demócratas y republicanos. Según estas cifras de la firma Gallup, la confianza en los medios repuntó en 2017 por primera vez en varias décadas pero ese repunte fue muy desigual. Entre los demócratas, la confianza se disparó del 51% al 72%. Entre los republicanos, no se movió del 14%.

Esas cifras explican por qué desmontar las mentiras de Trump no siempre es la mejor opción. Volver la mirada hacia lo que dice justo antes de las elecciones (aunque sea de forma crítica o factual) puede jugar a su favor.

Acertar con los límites es muy difícil. El trabajo de los reporteros políticos es cubrir lo que hace y dice el presidente. ¿Debemos ignorar sus palabras cuando comparte un anuncio racista? ¿Cómo cubrir el anuncio de Trump de que arrebataría la ciudadanía a los hijos de los indocumentados si los expertos dicen que ley no permite reformar la Constitución?

Whitney Phillips, profesora de la Universidad de Syracuse, publicó en mayo el informe The Oxygen of Amplification, que incluye decenas de recomendaciones sobre cómo informar sobre extremistas que intentan secuestrar la agenda de los medios a base de difundir exageraciones, insultos y teorías de la conspiración.

Phillips alerta contra el uso de falsas equivalencias y explica que los medios no deberían dedicar espacio a explicar los motivos de estos manipuladores. A menudo la tentación es grande porque ese tipo de historias generan clics. Pero antes de informar sobre una historia los periodistas deberíamos preguntarnos si algún actor nos está manipulando y si esa historia ha alcanzado difusión. Desmentir una mentira poco conocida ayuda a que esa mentira sea más popular.

El anuncio racista sobre el asesino de Sacramento centró la atención de los medios cuando lo compartió Trump en su cuenta de Twitter y la centró de nuevo este lunes por otra polémica. Los responsables de la cadena NBC mostraron el anuncio durante el partido de fútbol y se vieron obligados después a pedir disculpas por su “naturaleza insensible” y retirarlo de cualquier emisión.


CNN y Fox News anunciaron también que no emitirían el anuncio y Facebook prohibió a cualquier anunciante promocionarlo en su plataforma después de que el Daily Beast publicara que la campaña de Trump había pagado miles de dólares por difundirlo entre votantes republicanos de Florida y Arizona. El anuncio, cuyo eco se había diluido desde el miércoles, ha vuelto a los titulares y ha generado de nuevo un pico de búsquedas según las cifras de Google Trends.

Según el sondeo elaborado por Pew a finales de septiembre, el asunto más importante para los ciudadanos a la hora de decidir su voto no es la inmigración sino la composición de la Corte Suprema, seguida de cerca por la salud y la economía. La inmigración no era el factor más importante ni siquiera entre los republicanos, más preocupados por la economía o el terrorismo.

El interés por la inmigración ha ido creciendo a medida que iban afilándose los mensajes del presidente, que ha optado por hablar más de la caravana que de sus logros económicos con el objetivo de replicar el triunfo de 2016. No importa que la caravana esté a cientos de millas de la frontera o que los soldados cuyo despliegue anuncia Trump no tengan poderes para actuar.

El presidente habla en sus eventos de una crisis que no existe. En el año fiscal de 2017 , hubo 303,916 restos, cinco veces menos que el millón y medio largo del año 2000. Al contrario de lo que dice Trump, la delincuencia es menor en los estados y en las ciudades con más inmigrantes indocumentados. Los inmigrantes delinquen menos y cometen menos delitos violentos que los ciudadanos o residentes legales.

Este catálogo de evidencias no ha frenado la deriva de Trump, cuyas palabras han tenido un efecto hipnótico para muchos de sus seguidores, han empujado a darle la razón a demócratas centristas como la senadora Claire McCaskill y han ofrecido una excusa a estrellas conservadoras como Lou Dobbs o Sean Hannity para llenar sus programas de datos falsos sobre inmigración.


“Estas elecciones son un referéndum entre el enfado y el odio”, decía esta semana el excongresista demócrata Steve Israel en la Universidad de Chicago. “Mi impresión es que los demócratas han aprendido la lección de 2016 y están hablando a las emociones de las mujeres más formadas, que aún están enfadadas por el triunfo de Trump. En este tipo de entorno no funciona apelar a la razón”.

La inmigración es uno de los asuntos más emocionales de la campaña. La firma Ipsos midió el enfado de votantes de los dos partidos sobre varios asuntos, y demócratas y republicanos se declararon muy enfadados por distintos aspectos de la política migratoria: los demócratas por la separación de las familias en la frontera y los republicanos por la presencia de indocumentados en el país.

Trump usó en la recta final de la campaña una estrategia similar a la que le llevó hace dos años a la Casa Blanca, pero no está claro que esta vez vaya a funcionar.

Sobre todo en los distritos moderados de los que depende el futuro de la Cámara de Representantes, donde quizá ese mensaje racista no ayude a los republicanos a ganar. La mayoría de los ciudadanos está en contra de construir el muro y a favor de regularizar a los inmigrantes indocumentados. El apoyo a la inmigración ha aumentado en los últimos dos años entre demócratas y republicanos según estas cifras de Pew.

Obama vs Trump: los partidos sacan su artillería pesada en la recta final de la campaña (fotos)

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