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Elecciones 2016

Trump sigue agitando el fantasma de unas "elecciones manipuladas"

A pesar de que múltiples estudios han encontrado que es imposible que haya fraude electoral en EEUU, el candidato retoma el tema cada vez que las encuestas no le favorecen. Ahora, intensifica sus apuestas a pocas semanas de la gran cita electoral.
13 Oct 2016 – 05:24 PM EDT
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Donald Trump en el debate de los candidatos republicanos. Crédito: Getty Images

El candidato republicano Donald Trump viene agitando el fantasma del fraude sobre los comicios -cada vez con más fiereza- a escasas cuatro semanas del día electoral.

Y sin embargo sus quejas sobre un sistema político “amañado" y “elecciones manipuladas” no son nada nuevas. En múltiples ocasiones el magnate ha dicho que le preocupa que la gente pueda "colarse por las grietas" en el sistema electoral, "votar muchas, muchas veces", y que "sabe de inmigrantes ilegales" que están participando en las urnas.

La primera vez que el magnate sugirió sobre tal fraude fue en abril durante las primarias de Colorado, cuando su rival, el senador Ted Cruz se quedó con todos los 34 delegados de ese estado.

“El sistema está amañado, está torcido", dijo Trump entonces alegando que los resultados del caucus de Colorado demostraron que a los votantes se les negaba una voz en el proceso.

Unos meses después en junio, respondiendo a una pregunta sobre la tensión racial en EEUU, Trump aseveró en una entrevista con Bill O' Reilly de Fox News, que él entendía a los afroestadounidenses porque al igual que contra ellos, "el sistema está manipulado".

"Incluso en mi contra el sistema está amañado, lo pude ver cuando me lancé a presidente".

Llamado a autoridades

A fines de julio, cuando las encuestas empezaron a desfavorecerle en la semana posterior a la Convención Demócrata, tras engancharse en una pelea con la familia de un soldado musulmán caído en Irak, el republicano dijo que las elecciones podrían ser amañadas, haciendo un llamado a agentes federales y ciudadanos voluntarios a convertirse en observadores electorales para evitar el fraude.

Posteriormente en agosto, fue cuando el mensaje que los republicanos han venido levantando por al menos los últimos tres ciclos electorales, se hizo más severo en boca de Trump.

"La única manera en que podemos perder, en mi opinión, y lo digo sinceramente Pensilvania, es si el fraude continúa", afirmó el candidato durante una manifestación en Altoona. Días atrás, había dicho en Carolina del Norte, que sin las estrictas leyes de identificación de votantes, la gente estaría "votando 15 veces por Hillary".

Ese mismo mes en Ohio, en una de sus más directas invitaciones a vigilar la elección, el republicano dijo que en las urnas “tienen que sumar cada uno de sus amigos a esto. Tienen que sumar a cada uno de sus familiares. Tienen que hacer que cada uno de ustedes salga allá afuera y observe y vote. Y cuando digo ‘observe’, ustedes saben lo que quiero decir, ¿verdad? Sí, ustedes lo saben. Creo que tienen que salir allá afuera y observar”.

" El fraude es un mito que se ha convertido en una justificación para aprobar todo tipo de políticas que dificultan el voto hispano y de las minorías", dijo a Univision Noticias Myrna Pérez, directora adjunta del Brennan Center for Justice de la facultad de derecho de la Universidad de Nueva York, en una entrevista a mediados de septiembre.

"La realidad es que el fraude no lo cometen los votantes, ni son ellos quienes tratan de manipular las reglas, sino al contrario las reglas terminan afectando al votante".

Múltiples estudios han demostrado que el fraude en Estados Unidos es casi nulo. Uno del mismo Brennan Center encontró que los incidentes obedecen a errores materiales o malas prácticas en la confrontación de datos y no a casos de suplantación de votantes como ha sugerido Trump.

Otro estudio publicado por la Universidad de Columbia que analizó las tasas de incidencia de fraude electoral durante dos años, encontró que las denuncias se podían relacionar con "afirmaciones falsas del perdedor en una carrera muy reñida o errores administrativos".

La preocupación de un "robo" electoral

Esta semana en particular es cuando Trump más ha enfilado su artillería. El lunes en un mitín en Wilkes-Barre, Pensilvania, dijo que le preocupaba que “le robaran” la elección y dirigiéndose a los votantes en Filadelfia, les pidió : “tenemos que asegurarnos que estamos protegidos”. Voten y luego vayan a “otras comunidades” para estar seguros “que no nos roban la elección de las manos”.

Los reclamos de Trump a menudo se vinculan con distritos electorales donde la población mayoritaria son afroestadounidenses e incluso latinos. Líderes hispanos consideran que este tipo de tácticas intimidan a votantes de las minorías.

Según una encuesta de Prensa Asociada y el Centro de Investigación de Asuntos Públicos NORC, uno de cada dos seguidores del aspirante republicano sospecha que la elección presidencial podría ser manipulada.

Pescando esos ánimos es que Roger J. Stone, uno de los asesores de Trump está construyendo un movimiento de 500 voluntarios que planea estar afuera de los llamados recintos “sospechosos” durante la jornada electoral y hacer sus propias encuestas a boca de urna, con el objetivo de comparar los resultados de votación en las máquinas.

Stone escribió una polémica columna en The Hill en la que argumenta que la elección puede ser robada a través de la "manipulación de máquinas de votación computarizadas" y que la industria de las encuestas está en un "estado de crisis" porque según él está probado que alteran sus muestras para favorecer a Hillary Clinton.

La campaña de la demócrata también ha comenzado a reclutar abogados electorales para ayudar con los esfuerzos de protección de los votantes.

Y por primera vez en una elección en EEUU, la Organización de Estados Americanos (OEA) enviará hasta 40 observadores, mientras la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que ha tenido una tímida presencia desde 2002 en el país aseguró que tendrá 400 observadores en el terreno.

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