null: nullpx
Elecciones 2016

Trump promete bajar los impuestos y crear empleos como en los 90, pero sigue sin dar detalles de cómo

Trump dice que hará "muchos recortes", pero sólo cita el que planea en la defensa de países como Alemania y Japón. Los ricos ríen cuando les dice que pagarán los mismos impuestos personales.
15 Sep 2016 – 2:43 PM EDT


Donald Trump prometió otra vez este jueves bajar los impuestos, resucitar la industria del carbón y del acero, romper los acuerdos comerciales, construir un muro con México, crear puestos de trabajo como en los años 90 y hacer crecer la economía con menos inmigrantes y más “manos estadounidenses”. El candidato republicano no dio detalles de cómo pagará sus planes sin que se dispare el déficit público más allá de que hará “muchos recortes”. El único que citó fue en la defensa de países como Alemania y Japón.

Trump dio su discurso en el hotel Waldorf Astoria en un evento organizado por el Club Económico de Nueva York, un foro para el debate de políticas públicas donde habitualmente acuden líderes mundiales y empresarios. Por el tipo de público, se esperaban más detalles, pero el candidato apenas los dio.

Tanto él como una parte de la audiencia parecía en cualquier caso más satisfecha cuando el candidato se olvidaba del teleprompter y hacía algún chiste sobre China, los asesores fiscales o su propia carrera presidencial ("¿quién imaginaba que esto iba a pasar?").

El candidato republicano volvió a defender sus planes proteccionistas y sus bajadas de impuestos, que, según él, atraerán a las fábricas de vuelta a Estados Unidos.

“Antes los autos se fabricaban en Flint y no se podía beber el agua de México. Ahora los autos se fabrican en México y no se puede beber el agua de Flint”, dijo el candidato, que acaba de volver de esta ciudad de Michigan que vivió la contaminación de su agua y de donde Ford planea irse.

Trump también prometió crear 25 millones de empleos. La última vez que sucedió algo así fue durante la Administración Clinton. Según los datos recogidos por Bloomberg, entre marzo de 1991 y marzo 2001, se crearon más de 24 millones de puestos de trabajo en Estados Unidos (Bill Clinton gobernó de enero de 1993 a enero de 2001).

"Algo increíble"

Los miembros del club suelen ser financieros y Trump se refirió a ellos varias veces como los ricos que ganan más de cinco millones de dólares. Pero el núcleo de su discurso fue para “las familias trabajadoras” que no estaban en esa habitación. Aseguró que para ellas reducirá los impuestos a tres tramos: 12, 25 y 33 por ciento.

A los ricos en la sala les dijo que no van a notar cambios en los impuestos personales que pagan ahora. Una parte del público se rió cuando Trump hizo ese comentario. Les dijo que lo notarán en los impuestos corporativos, que propone bajar del 35 al 15%.

Trump sólo dijo que para compensar estas pérdidas de ingresos para el Estado y no aumentar el déficit público, cuenta con que la economía estadounidense crezca a un ritmo del 4% del PIB. Ahora lo hace a la mitad.

Cuando en el turno de preguntas su donante John Paulson le preguntó cómo había llegado a esa cifra del 15%, Trump contestó: “Vamos a soltar algo que va a ser increíble”.

El candidato republicano no dio más pistas de cómo lo conseguirá. A los expertos no les salen los cálculos, como explica esta nota.

En el club serio

Trump sigue con su estrategia de intentar parecer un político más serio y tradicional. El candidato republicano volvió a utilizar el teleprompter que ahora le acompaña en casi todos sus discursos y del que renegó durante meses. Incluso se quejó cuando no funcionó en los primeros minutos y tuvo que leer de un papel que traía impreso.

El escenario de su discurso este jueves encaja bien con la nueva imagen que quiere proyectar.

El Club Económico de Nueva York es una organización fundada en 1907 y que ha acogido durante años a políticos y empresarios. John F. Kennedy dio aquí un discurso célebre sobre impuestos. El grupo suele invitar a más republicanos que demócratas pero no está afiliado con ningún partido. En su historia ha recibido a Winston Churchill o a Mijaíl Gorbachov. En las próximas semanas, darán charlas ante el club Jeff Bezos y Michael Bloomberg. Estas elecciones la presidenta del club asegura que la organización ha invitado también a Hillary Clinton (que no ha acudido a este foro).

El lugar presume de serio. No hace fiestas ni invita a estrellas y dice que se concentra sólo en el discurso del invitado de honor para que hable de políticas públicas sin adornos. Sus reuniones son siempre en un hotel de Manhattan.

Trump dio su discurso en un escenario con moqueta naranja y enmarcado con cortinas aterciopeladas rojas y doradas con pompones. Detrás, tenía una banderola del club. La sala estaba iluminada con lámparas de araña.

El público estaba compuesto por varios centenares de miembros del club y otros invitados. Le aplaudieron y rieron ante sus chistes sobre el teleprompter, lo ricos que eran los que estaban en la sala o China, propietaria del hotel donde estaban.

También les hizo gracia su chiste de que el único sector que va a salir perjudicado con sus políticas es el de los asesores fiscales. Trump citó a la empresa de asesoría H&R Block. Sus acciones bajaron en ese momento.


Cuánto costarán los planes de Trump

El año pasado, Trump prometió bajadas drásticas de impuestos para todos los contribuyentes. Este agosto, retocó sus propuestas y las alineó con las del partido republicano, proponiendo recortes más modestos y deducciones sobre todo para las empresas.

Las propuestas que Trump mencionó este jueves son parecidas a las de agosto, con algún matiz nuevo que indica menos bajadas de impuestos. Así, por ejemplo, la rebaja al 15% no se aplicaría a los hedge funds.

Según la consultora Oxford Economics, los planes fiscales, la limitación del comercio y la reducción de la inmigración que propone Trump supondrían un billón de dólares menos para la economía de Estados Unidos en los próximos cuatro años. El estudio fue publicado unas horas antes del discurso de Trump en Nueva York.

El showman

Entre los asistentes al discurso en el Waldorf, una parte del público estaba seria y sólo aplaudió a Trump al principio, en el momento de cortesía de la bienvenida. Otra parte era entusiasta y le jaleó especialmente cuando habló de impuestos, comercio o el muro que, según Trump, va a pagar México.

Muchos rieron sus chistes. A la salida, varios comentaban lo entretenido que había sido el discurso. “Es un showman televisivo”, decía un joven invitado con tono de admiración.

Más contenido de tu interés