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Elecciones 2016

Trump niega ahora su apoyo a Ryan y McCain, pero ¿lo necesitan?

Avivando la tensión en el partido, el candidato presidencial republicano dijo que no está listo para apoyar a varios líderes destacados en sus carreras por la reelección.
2 Ago 2016 – 6:59 PM EDT

Donald Trump sugirió este martes que no apoyará a Paul Ryan, el presidente de la Cámara de Representantes, en sus primarias republicanas para mantener el puesto. "Todavía no estoy allí", dijo Trump al Washington Post utilizando la expresión que empleó Ryan mientras decidía si respaldar o no al aspirante a la Casa Blanca.

En el caso del senador John McCain, ya ha dicho que no le apoyará en Arizona. A la senadora Kelly Ayotte la ha llamado "desleal".

Los tres salieron a defender de los ataques de Trump a la familia de Humayun Khan, el soldado que murió en la guerra de Irak y cuyos padres participaron en la convención demócrata. Pero ninguno de los tres le retiró su apoyo al candidato republicano a la Casa Blanca.

Siempre lejos

Trump nunca ha estado cerca de los miembros de la Cámara de Representantes y el Senado de su partido. Su última visita al Capitolio terminó con un intercambio de reproches. ¿Puede hacerles daño mutuamente esta nueva ruptura?

Trump ganó las primarias republicanas sin el apoyo de ningún congresista o gobernador republicano. El aspirante a la Casa Blanca, por su parte, apenas ha respaldado miembros del que ahora es su partido. La única congresista a la que Trump apoyó, Renee Ellmers, de Carolina del Norte, perdió sus primarias por 30 puntos .

Lo que atrae de Trump a parte de los electores es que no es político y no está rodeado de ellos. Pero esa distancia tiene consecuencias. Así en la Convención Republicana no había ningún gobernador, expresidente o figura de peso para hablar sobre el candidato. No fueron a Cleveland ninguno de los Bush (ni Jeb ni George W. ni George H.W.) y ni siquiera acudió el gobernador del estado donde se celebraba la convención, John Kasich.

La ventaja de la ausencia de políticos o intelectuales fue menor que la desventaja. Así, según Gallup, es la primera vez desde que recoge datos en que una convención provoca que haya más votantes que digan que el cónclave ha hecho que sean menos propensos a votar por el candidato. El efecto positivo para Hillary Clinton, tras su convención, indica que los apoyos de calidad importan.


Los problemas, el 8 de noviembre

En el caso de cuánto cuenta tener a Trump al lado, está por ver. Paul Ryan afronta en Wisconsin una primaria en principio fácil el próximo martes. Pero su distrito es cada vez más demócrata, con lo que puede tener más problemas para renovar el escaño el 8 de noviembre. De un lado, los más partidarios de Trump podrían castigarle; pero de otro, sin Trump, los independientes y parte de los demócratas podrían verle con mejores ojos. Ryan es un político muy respetado en Wisconsin incluso entre los demócratas y la cercanía a Trump podría perjudicarle.

Ahora el líder de los republicanos intenta mirar hacia otro lado, como si no tuviera relación con Trump. Fue uno de los pocos políticos de primera línea que accedió a hablar en la convención de Cleveland. Ahora asegura que no quiere el respaldo del candidato de su partido a la Casa Blanca.

“Ni el speaker Ryan ni ninguno en su equipo le ha pedido nunca a Donald Trump su apoyo”, dijo el portavoz de Ryan.

La estrategia del partido

La estrategia del Partido Republicano hasta ahora ha sido intentar separar la carrera presidencial de las demás y centrarse en conseguir que parte de los votantes que apoyen a Clinton en noviembre voten a candidatos republicanos en las contiendas a la Cámara y al Senado.

Los republicanos tratan de centrarse en mantener el control del Senado. En la Cámara de Representantes, tienen más fácil conservar la mayoría. Si los republicanos siguieran teniendo el dominio de las dos cámaras tendrían poder para bloquear cualquier iniciativa legislativa de la posible presidenta Clinton. Se lo juegan todo en el Senado.

Algunos republicanos tienen más difícil que otros en noviembre. Por ejemplo, Ayotte fue elegida por amplia mayoría en New Hampshire, pero ahora se enfrenta a la popular gobernadora de su estado, Maggie Hassan. La carrera está ahora muy justa , según los sondeos.

Algunos, como Mark Kirk, de Illinois, ya han optado por la estrategia de romper abiertamente con Trump. Otros, como Marco Rubio, en Florida, tratan de hablar poco de Trump, pero no se atreven a criticar sus acciones.

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