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Elecciones 2016

Trump dice ahora que reforzará el Ejército pero no aclara cómo pagará por ello

El candidato republicano intenta disipar las dudas que suscita entre los veteranos y entre los líderes militares que todavía desconfían de él
7 Sep 2016 – 1:29 PM EDT

FILADELFIA (Pensilvania)-- Es difícil encontrar un lugar que simbolice mejor el poder de las elites republicanas que el edificio de la Union League, fundada por un puñado de seguidores de Abraham Lincoln en 1862. Aquí se presentó Donald Trump este miércoles como el hombre llamado a derrotar al ISIS, reforzar el Ejército y salvar a sus miembros de los recortes presupuestarios.

El objetivo del candidato republicano era disipar las dudas que suscita entre muchos veteranos y miembros de las fuerzas armadas, que se sienten atraídos por su mensaje pero no creen que esté preparado para ejercer como comandante en jefe y tener a su alcance el poder para usar el arsenal nuclear.

La campaña del candidato republicano anunció esta semana el respaldo de 88 oficiales del Ejército. Hace apenas un mes Clinton recibió aquí en Filadelfia el respaldo de decenas de militares encabezados por el general retirado John Allen, al que Trump definió como “un general fracasado” unos días después.

Esta vez el discurso de Trump fue bien distinto. Arropado por seis banderas de Estados Unidos y flanqueado por las pantallas transparentes del teleprompter, el candidato leyó su discurso en un tono tranquilo y mesurado, muy distinto del que exhibe en sus eventos multitudinarios y más adecuado a una audiencia exclusiva a la que se le había exigido venir sin tejanos ni pantalones cortos y con una chaqueta sobre los hombros.

El escenario del discurso de Trump no se eligió al azar. La Union League nació para respaldar el empeño de Lincoln durante la Guerra de Secesión y terminar con la esclavitud. El presidente iba a venir a la inauguración del edificio en marzo de 1865. Pero el evento se retrasó y fue asesinado unos días después.

Los años han transformado a la Union League en un club privado donde se reúnen las elites de Filadelfia. Hace tiempo que no todos sus miembros son varones ni republicanos. Pero la mayoría pertenece al establishment que intentó frenar a Trump durante las primarias y que todavía desconfía de él.

El discurso de Trump giró en torno a la idea del declive del Ejército de EEUU y a la necesidad de reforzarlo con una inversión en recursos que costaría miles de millones de dólares que el candidato no aclaró cómo iba a recaudar.

Los recortes acordados por demócratas y republicanos en 2011 han obligado al Gobierno federal a reducir el presupuesto del Pentágono en los últimos años. Pero el gasto militar de EEUU es aún más alto del de cualquier país del mundo está por encima de la suma de los siete países siguientes según decía este miércoles la agencia AP.

Reforzar el Ejército es un mensaje popular entre los votantes republicanos pero no entre el resto del electorado. Sólo un 31% de los independientes y un 20% de los demócratas se pronuncia a favor según cifras de Pew Research.

Trump enunció en Filadelfia ocho propuestas para preparar mejor a Estados Unidos para afrontar cualquier amenaza militar.

La primera dejó claro lo que muchos temían desde hace meses: que el candidato republicano no tiene ningún plan para derrotar al ISIS. Trump se comprometió a pedir a los generales una propuesta detallada sobre cómo derrotar al grupo armado en sus primeros 30 días como presidente. Pero no aclaró si tiene una idea preliminar sobre cómo combatirlo y tampoco aclaró si estaría dispuesto a enviar tropas a Siria o Irak.

Las demás propuestas de Trump están dirigidas a reforzar el Ejército. Muchas están sacadas de este informe de la Heritage Foundation, el instituto de pensamiento que guía las ideas de los republicanos más conservadores y que está presidido por el exsenador sureño Jim DeMint.

No es la primera vez que Trump menciona los recortes del Ejército. En 2013 se pronunció a favor de llevarlos a cabo y llegó a decir que el Gobierno debería ampliarlos. Este miércoles aquí dijo lo contrario y se alineó con el general Daniel B. Allyn, que dijo hace unos meses que los recortes son una amenaza para la seguridad nacional.

El giro es un paso más en la transformación retórica de Trump en los últimos días. El candidato aspira a disipar las dudas de los republicanos más moderados, que desconfían de su discurso agresivo y trufado de guiños a la extrema derecha.

Trump llamó a aumentar el número de soldados del Ejército hasta los 540.000 que pide el general Allyn, a construir más barcos para la Armada y a potenciar la fuerza de los marines con 13 batallones más. También advirtió sobre la necesidad de mejorar el escudo antimisiles y modernizar los cazas de la fuerza aérea para poder combatir en dos conflictos regionales a la vez.

Estas propuestas costarían miles de millones de dólares pero el candidato no presentó un plan detallado que aclare de dónde sacará esa cifra. Aseguró que reduciría la burocracia del Pentágono y que recaudaría más dinero de los aliados de la OTAN pero no parece suficiente para un plan con esa ambición.


El candidato republicano despertó las risas de la audiencia al mencionar la necesidad de potenciar las defensas contra cualquier ataque digital. Un asunto que usó para lanzar los dardos habituales a su adversaria, cuya campaña sufrió un ataque de elementos próximos a Rusia, según el FBI.

Trump presentó a Clinton como una mujer “inestable” y “de gatillo fácil” y le endosó la responsabilidad de los problemas derivados de los conflictos de Siria, Libia e Irak.


El discurso del candidato incluyó una referencia crítica a la invasión de Irak. Lo que no dijo Trump es que él nunca se opuso a ese conflicto y que se pronunció varias veces a favor.

El discurso de Trump es el prólogo de una jornada cuyo plato fuerte es el foro que emitirá esta noche el canal NBC. El foro se celebrará sobre la cubierta de un portaaviones atracado en la ribera del río Hudson y girará en torno a las propuestas de ambos candidatos sobre seguridad nacional.


Los sondeos muestran visiones muy distintas entre los votantes de los dos grandes partidos. Un 58% de los republicanos cree que Estados Unidos es hoy más vulnerable que justo después del los ataques del 11 de Septiembre, cuyo aniversario se recuerda este domingo. Sólo un 31% de los demócratas y un 34% de los independientes comparte esa opinión.


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