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Elecciones 2016

¿Será el 'tercer candidato' quien le corte a Trump el camino a la Casa Blanca?

Les presentamos seis gráficos para entender las opciones de Gary Johnson y el Partido Libertario en las presidenciales de noviembre.
31 May 2016 – 3:25 PM EDT

Muchos analistas especulan sobre la posibilidad de que un candidato al margen de los dos grandes partidos se lance a la carrera a la Casa Blanca.

Durante meses sonó con fuerza el nombre de Michael Bloomberg, que llegó a encargar sondeos y a evaluar muy en serio sus opciones según explicaron muy bien en este artículo los periodistas Maggie Haberman y Alexander Burns.

La renuncia de Bloomberg no apagó los rumores sobre la irrupción de un tercer hombre. Al principio por la posibilidad de que la dirección republicana se las arreglara para derrotar a Trump y propiciara su candidatura como independiente.

Luego por el empeño de intelectuales republicanos como Bill Kristol por promover una candidatura que actuara como contrapeso al magnate neoyorquino y mantuviera viva la llama del movimiento conservador.

Sonaron nombres como Condoleezza Rice, Rick Perry o el general James Mattis, cuya candidatura llegó a cobrar fuerza hasta que el interesado la desmintió.


En los últimos días se escuchan nombres como el del senador Ben Sasse o el del gobernador Mitt Romney, que compitió por la Casa Blanca en 2012 y que según explican aquí se ha convertido en el líder oficioso de los republicanos que se oponen a Trump.

Es casi imposible que Romney se decida a presentarse a la Casa Blanca en 2016. Pero eso no ha evitado que su nombre se incluya en sondeos como éste del Washington Post, que lo sitúa con un 22% por detrás de Hillary Clinton (37%) y Donald Trump (35%).

El sondeo indica que el respaldo de Romney viene sobre todo de quienes se definen como independientes y de los republicanos que no votaron durante las primarias por el magnate neoyorquino.

Esos dos detalles unidos a la orfandad de los votantes de Bernie Sanders plantean una oportunidad para Gary Johnson, el ex gobernador republicano de Nuevo México que se presentó en 2012 como candidato libertario a la Casa Blanca y que repite de nuevo en 2016.

Hace cuatro años Johnson logró más votos que ningún otro candidato libertario a la Casa Blanca. Más de un millón de votos que sin embargo ni siquiera supusieron un 1% del censo y que no fueron decisivos en ningún estado.

Esta vez podría ser distinto por la retórica agresiva de Trump y por el rechazo que suscitan los candidatos de los dos grandes partidos, según expliqué en este artículo y según refleja el gráfico que reproduzco a continuación.



Los libertarios nacieron como partido en 1971 y su primer candidato presidencial fue el filósofo John Hospers, que logró algo menos de 4.000 votos en las elecciones de 1972. Nunca lograron un porcentaje mayor que en 1980, cuando su candidato Ed Clark llegó como segundo al magnate petrolero David Koch. Entonces superaron el 2% en seis estados: Arizona, Oregon, Colorado, Wyoming, Montana y Alaska, donde alcanzaron su mejor resultado hasta ahora: un 11,66%.

Mi colega Estephani Cano hizo un retrato muy completo del partido en este artículo publicado en la página de Univision. Dos encuestas recientes han situado a su líder con un 10% de los votos: muy por encima del 0,99% que logró hace cuatro años pero demasiado lejos como para inquietar el dominio de los dos grandes partidos en la carrera presidencial.

Merece la pena recordar que a un candidato no le basta con ganar un porcentaje notable en todo el país para llegar a la Casa Blanca. Las elecciones las gana quien logra más votos en el colegio electoral y esos votos se los lleva quien gana en cada uno de los estados.

Es difícil para un candidato independiente ganar un solo estado en las elecciones de noviembre.

Ni siquiera lo logró el empresario Ross Perot, que ganó el 19% de los votos en 1992. Los últimos en hacerlo fueron los candidatos racistas Storm Thurmond y George Wallace en 1948 y 1968, y el ex presidente Teddy Roosevelt en 1912.


Se antoja difícil que los libertarios despeguen este año hasta un porcentaje de voto que les permita ganar algún estado. Así lo explican aquí los analistas Kyle Kondik y Geoffrey Skelley, que recuerdan que el porcentaje de la población que apoya a un candidato independiente suele bajar a medida que se acerca la fecha electoral.

Y sin embargo hay algunos factores que apuntan que esta vez los libertarios podrían ser decisivos.

El perfil progresista de Johnson en asuntos como la marihuana o el matrimonio entre personas del mismo sexo podría ayudarle a atraer el respaldo de algunos de los votantes de Sanders.

Al elegir como segundo al ex gobernador republicano Bill Weld, podría atraer también a votantes moderados del partido, descontentos con la candidatura de Trump.

Ganar un solo estado se antoja muy difícil. Pero unos libertarios al alza sí podrían variar el resultado en alguno de los territorios en disputa. Ese fenómeno no ha ocurrido en las tres últimas elecciones presidenciales pero sí ocurrió en las tres anteriores como recuerdan sobre todo sus tres perdedores: George H. W. Bush, Bob Dole y Al Gore.

La presencia del empresario Ross Perot dinamitó con su discurso transversal la campaña de 1992 y facilitó el triunfo de Bill Clinton en una campaña en la que no había empezado bien.

En el gráfico he marcado sólo los 12 estados más ajustados. Pero el porcentaje de Perot estuvo por encima de la diferencia entre Clinton y Bush en la mayoría de los territorios del país.


Perot no llegó tan lejos cuatro después de su primera hazaña. Pero el 8% de los votos que logró en 1996 podría haber cambiado el resultado de la carrera en los 12 estados más ajustados. Es difícil determinar por quién habrían optado los votantes del millonario tejano pero es posible que el resultado hubiera sido distinto si no hubiera vuelto a la carrera presidencial.

El último precedente que conviene recordar es el de las presidenciales de 2000, cuando el ecologista Ralph Nader evitó el triunfo del demócrata Al Gore en al menos dos estados que ganó su adversario: Florida y New Hampshire.



Es probable que la mayoría de los votos de Nader hubieran optado por Gore en aquella cita y hubieran cambiado el signo de la carrera presidencial.

¿Ocurrirá esta vez algo similar con el candidato libertario? ¿Ayudará la presencia de Johnson en algunos estados a evitar el triunfo de Donald Trump? Es difícil hacer una predicción con los elementos sobre la mesa.

Pero sí cabe recordar que los libertarios obtienen mejores resultados en los estados al oeste del río Mississippi. Esta vez se prevé una carrera ajustada en Colorado, Nevada y tal vez en Arizona. Tres estados donde el elevado porcentaje de hispanos podría propiciar una derrota de Trump.

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