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Elecciones 2016

¿Ser o no ser republicano? La encrucijada en la que Donald Trump puso a los hispanos conservadores

Una rebelión de líderes hispanos que no irán a la Convención Nacional Republicana de Cleveland y algunos que aseguran que no votarán por el candidato, muestra el daño interno causado por la retórica anti-inmigrante de Trump.
13 Jul 2016 – 12:02 PM EDT

Desde que Mitt Romney perdió el voto latino frente a Barack Obama en las elecciones del 2012, los líderes republicanos hispanos han hecho múltiples esfuerzos por atraer al llamado Gran Partido Viejo (GOP por sus siglas en inglés) a esas comunidades de inmigrantes que se han sentido excluidas en los discursos de los candidatos.

Al año siguiente de la arrolladora victoria de Obama con el 70% del voto hispano, el mismo presidente del Comité Nacional Republicano, Reince Priebus, hizo circular entre los líderes de su partido una carta abierta en la que les advertía que “si aún no se están involucrando con la comunidad hispana, es mejor que se pongan a trabajar”.

Casi tres años después de esa misiva, en la que Priebus señalaba entre otras cosas que “los republicanos tienen que recordar que no se trata sólo de lo que decimos, sino cómo lo decimos”, el partido se enfrenta a una Convención en la que muchos de sus líderes hispanos se sienten incapaces de defender públicamente a un candidato como Donald Trump, que ha atacado a la comunidad con una retórica antiinmigrante que algunos califican de racista.

“El partido había hecho un trabajo bastante admirable con los latinos desde Ronald Reagan y tuvo un auge muy importante en la administración de George W Bush”, dijo a Univision Noticias Rosario Marín, una líder republicana en California que tuvo el cargo de Tesorera durante el gobierno de Bush.

Pero desde el primer día de su campaña, Trump arremetió contra los mexicanos "violadores" y remató poniendo en duda la honorabilidad del juez Gonzalo Curiel por su ascendencia hispana.

“Con (John) McCain y Mitt Romney vimos que los números fueron bajando, pero la llegada de este hombrecillo anaranjado fue devastadora para nuestra comunidad”, agregó Marín, quien a los 14 años emigró de México con su familia.

“Cinco días de luto”

El Partido Republicano reconoce como logro tener a dos gobernadores latinos electos: Susana Martínez de Nuevo México (quien además es la primera mujer latina en ser gobernadora en Estados Unidos), y Brian Sandoval de Nevada. Además, el partido cuenta con dos senadores latinos, Marco Rubio y Ted Cruz, más un buen número de legisladores de ascendencia hispana.



Y sin embargo, las primarias presidenciales lograron dispersar esa unidad latina dentro del partido, a la que le resultó dificil respaldar políticas divisorias como la construcción de un muro en la frontera con México o la amenaza de deportaciones masivas.

“Quienes hemos trabajado por más de 30 años con la comunidad latina, ninguno vamos a hacer campaña por un hombre que no solo no merece nuestro voto sino que ha hecho todo lo posible por perderlo”, añadió Marín al asegurar que faltará a la Convención Republicana por primera vez, luego de haber sido delegada en cinco ocasiones. “Para muchos de nosotros fue muy desalentador y doloroso ver que cuando Trump vino con sus dichos en contra de la comunidad latina, el partido se quedó callado”.

Agregó: “En esta ocasión la Convención no es una fiesta, sino un funeral. Yo estaré de luto los cinco días”.

Otros líderes hispanos como Carlos Curbelo e Ileana Ros-Lehtinen, representantes por Florida, también han dicho que no votarán por Trump.

“Él es una persona muy ofensiva, además que es alguien que tiene pocos conocimientos de cómo funciona el Gobierno”, dijo Curbelo en una reciente entrevista.

Una vocera de su oficina confirmó a Univision que él no asistirá a la Convención Republicana y que su voto anti-Trump es “una cuestión moral”.

Voto en blanco

Alfonso Aguilar, director ejecutivo de Latino Partnership for Conservative Principles, con sede en Washington, asegura que la mayoría de los líderes hispanos se sienten incómodos con Trump por sus propuestas sobre la inmigración.

"Yo dirigí el esfuerzo durante las primarias para no endosarlo ni votar por él. Ahora estamos viendo si cambia su postura inicial”, explicó el hispano.

Según Aguilar, Trump ha venido siendo más cuidadoso en sus comentarios con la comunidad hispana desde que suavizó su postura sobre la idea de deportar a los 11 millones de indocumentados en Estados Unidos. A fines de junio, Trump aseguró que no usaría el término " deportaciones masivas" para describir su plan migratorio, y su plataforma oficial como candidato solamente sugiere la deportación de inmigrantes que son miembros de pandillas.

“Si Trump cambia la narrativa y empieza a hablar de legalización para la comunidad indocumentada, es posible reconsiderar la posición. De lo contrario seguiremos promoviendo el voto en blanco”, asegura Aguilar.

Sin embargo, a menos de una semana de la Convención Republicana, las esperanzas de que Trump se congracie con este electorado son bastantes moderadas, lo que no significa que eso automáticamente le esté abonando terreno a su contendora por el Partido Demócrata, Hillary Clinton.

“Lo que sí tenemos claro es que Clinton es inaceptable para la comunidad hispana porque en 2007 ella ayudó a matar la reforma migratoria y hace dos años apoyó la deportación inmediata de menores no acompañados”, aseguró Aguilar, quien sí participará de la Convención Republicana en Cleveland como observador.



"Villano de telenovela"

El presidente de la Federación de Republicanos Hispanos en Texas, Artemio Muñiz, quien irá como delegado alterno a Cleveland, sostiene que "es difícil estar entusiasmado o defender las posturas del señor Trump", quien se ha convertido en "un villano de telenovela" para la comunidad hispana.

"Su campaña se diseñó para ganar con el voto anglosajón. Los republicanos furiosos con lo que ha hecho Obama, piensan que pueden tomar votos de los democratas independientes. El voto mexicano, que representa el 65% al 70% del voto hispano nacional, no está en esa estrategia", asegura Muñiz.

Para él, la única manera de derrumbar esa barrera que hoy los separa de Trump es que el republicano se comprometa a no hablar de deportaciones y a documentar a los inmigrantes sin que tengan que regresar a su país de origen.

" El Partido Republicano está en peligro, incluso en posiciones estatales y locales. Es muy fácil para los demócratas atacarnos", agregó Muñiz, cuyos padres inmigraron ilegalmente de México y recibieron la amnistía de Ronald Reagan en 1986.

Una reciente encuesta publicada por el Pew Center encontró que un 24% de los votantes hispanos apoya a Donald Trump, una cifra más alta a la que obtuvieron los candidatos McCain y Romney durante las elecciones generales de 2008 y 2012.

Sin embargo Clinton se lleva las preferencias del 66% de ese electorado, y en otros sondeos el Pew Center ha encontrado que el 62% de los latinos tiene una opinión desfavorable del Partido Republicano , la más alta desde 1992.

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