Elecciones 2016

¿Qué gana Clinton si escoge a Warren como vicepresidenta?

La virtual nominada demócrata y la senadora estrella progresista tienen una historia compleja. Ésta nos da luces de qué tan probable sería una fórmula Clinton-Warren y qué podríamos esperar de ella.
27 Jun 2016 – 4:25 PM EDT

La virtual nominada demócrata a la presidencia Hillary Clinton y la senadora Elizabeth Warren hicieron campaña juntas por primera vez este lunes en Cincinnatti desde que la senadora le ofreció su apoyo oficial a principios de junio.

Warren es una de los tres nombres que más se manejan como posibles candidatos a la vicepresidencia, según reportes de medios y fuentes cercanas a la campaña de Clinton. De las otras dos posibilidades, el secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano Julián Castro, y el senador de Virginia Tim Kaine, Warren es sin duda la que más entusiasmo ha generado en la base demócrata por ser una especie de estrella progresista.

Warren fue profesora de derecho de la Universidad de Harvard, y uno de sus mayores logros fue ayudar a crear el Buró de Protección Financiera del Consumidor, antes de ser elegida senadora por Massachussetts en 2012. La desigualdad y la regulación financiera han sido los temas centrales de su carrera política, incluso antes de que el senador Bernie Sanders lo volviera popular.

Meses antes de que Sanders anunciara su campaña presidencial en mayo de 2015, Warren era uno de los nombres que más se barajaban para retar a Clinton en la carrera para la presidencia.

¿Por qué Warren?

Hoy Warren, lejos de ser una rival, se ha convertido en una aliada clave para Clinton en las últimas semanas en el frente demócrata antiTrump. Cuando Clinton aún se contenía de atacar abiertamente al magnate, Warren le seguía el juego al empresario por Twitter al intercambiar insultos en repetidas ocasiones.

"No, @realDonaldTrump, tu racismo, machismo y xenofobia no me vuelven loca. Me enferman. Y no estoy sola", dijo la senadora en mayo.

El rol del vicepresidente en una fórmula de campaña a la Casa Blanca es llenar un vacío que el candidato no puede llenar. Entre los tres finalistas para vicepresidente que publicó la campaña demócrata, Kaine es el que más sentido podría tener, como explica Chris Cillizza, reportero político de The Washington Post.

"Combine la precaución natural de Clinton con el estado de la campaña este año y todas las señales apuntan a que ella va a escoger un candidato a vicepresidente que a) no puede hacer ningun daño y que, b) se presenta como una elección de gobernancia — una persona que tiene la hoja de vida y el conocimiento para ayudar a Clinton a manejar la sin duda compleja burocracia federal".

Clinton ya tiene el voto latino que le podría traer Castro y el voto de la mujer que le podría traer Warren, asegura Cillizza. Lo que le hace falta a Clinton, según el reportero es —en comparación con Trump— es el voto de los hombres blancos. Tim Kaine es además senador de Virginia, un estado péndulo en esta elección.

“(Los votantes de Sanders) no la querían a ella porque no estaba lo suficientemente a la izquierda. No sé cómo se va uno de ahí a escoger a Tim Kaine como compañero de formula”, explicó Kimberley Strassel, columnista de The Wall Street Journal, durante el programa de noticias Meet the Press.

Kaine entonces podría no ser la mejor opción por ser alguien que por su experiencia política simboliza precisamente ese tan odiado status quo al que los votantes de Sanders le rehuyen.

Lo que el público le pide a Clinton es lo que le sobra a Warren. La senadora es vista como una progresista comprobada, una política genuina cuyas acciones son coherentes con sus palabras.

Los que tienen una imagen negativa de Clinton en cambio la ven como una persona con dos caras, en quien no se puede confiar, y quien gira por momentos a la derecha o a la izquierda cuando le es conveniente, como cuando se trata de Wall Street.

Wall Street, el talón de Aquiles

No es un secreto que Wall Street dona abundantemente a la campaña de Clinton, y tampoco es un secreto lo mucho que se opone Warren a los abusos de la industria. Por esto, importantes contribuidores demócratas en la industria financiera le han advertido a Clinton: si escoge a Warren como compañera de fórmula, las donaciones de acaban.

Así que Clinton se encuentra con un dilema: necesita a Warren para convencer a los votantes demócratas que desconfían que ella se le vaya a enfrentar a Wall Street, pero así mismo arriesga aislar a sus donantes más acaudalados. La cuestión es cuál de los dos es más importante para ganar la elección.

Nada ilustra mejor esta dicotomía entre las dos demócratas como la historia de cómo se conocieron.

La estudiante más brillante

La historia de Clinton y Warren se remonta a fines de los 90. Durante una visita de Clinton a Boston cuando era primera dama en 1998, Clinton pidió reunirse con Warren después de leer una columna de opinión en The New York Times que había escrito la entonces profesora de derecho de Harvard sobre un proyecto de ley de bancarrota a la que se oponía.

Los hallazgos de Warren, como una de las expertas más citadas en el tema del país, le indicaban que la ley iba a perjudicar desproporcionadamente a mujeres y niños.

Las dos se sentaron, a la luz de dos hamburguesas y papitas fritas, y Warren le explicó a Clinton el proyecto de ley.

“Y déjeme decirle: nunca he tenido una estudiante más brillante. Rápida, que llega directo a la esencia del problema. Le expliqué la ley —una ley compleja— le mostré la teoría económica, le mostré los gráficos, las tablas. A los 20 minutos ya estaba jugando con todas las posibilidades diferentes”, le dijo Warren a Bill Moyers en una entrevista en 2004, visiblemente emocionada con el recuerdo.

Después de la reunión, cuenta Warren, Clinton regresó a la Casa Blanca y el gobierno de su esposo casi inmediatamente cambió su posición, al punto de que Bill Clinton vetó la ley cuando se la presentaron. La ex primera dama después dijo en más de una ocasión que fue gracias a ella que la ley no se aprobó, "y con mucha razón", sentenció Warren.

Pero luego Hillary Clinton fue elegida senadora por Nueva York. Y allí votó a favor de la ley.

"Como la senadora Clinton , las presiones son muy distintas", dijo Warren. "La gente no lo sabe, pero la industria que más dinero le dio a Washington no fue la industria del petróleo, ni las farmacéuticas: fue la industria de los productos crediticios".

Tensión y reconciliación

En la década siguiente Warren criticó a Clinton y a su esposo el expresidente Bill Clinton públicamente en varias ocasiones. En enero del año pasado, por ejemplo, arremetió contra ambos en una cumbre de sindicatos en Washington DC.

Durante toda la campaña de primarias, permaneció callada. Finalmente, después de meses de anticipación, Warren le declaró su apoyo oficial a Clinton.

“Estoy lista para entrar en la pelea y asegurarme que Hillary Clinton sea la próxima presidenta de los Estados Unidos y asegurarme que Donald Trump ni se acerque a la Casa Blanca”, dijo Warren en entrevista con The Boston Globe.

Clinton reconoció el apoyo de Warren en su cuenta de Twitter, citando a la senadora cuando dijo que la apoyaba porque "Hillary Clinton es una luchadora, una luchadora con agallas".


En Cincinatti, este lunes, Warren pareció dejar su antigua reticencia atrás. Le manifestó a una audiencia estremecida por sus palabras que Clinton cree que debemos tener reglas para prevenir otra crisis financiera. "Clinton lucha por nosotros".

Sin embargo, otro punto en contra para la senadora es paradójicamente lo que la hace tan atractiva: su carisma y popularidad con la base demócrata.

Está bien si puede atraer nuevos votantes, y sobre todo si atrae los de Sanders, pero no tanto si así llegara a opacar a Clinton. Su evento juntas fue precisamente un momento de prueba de esto.

Pero que hayan hecho campaña juntas, y que juntas hayan atacado a Trump, no es señal inequívoca de que Warren será la compañera de formula. Muchos otros factores estarán en juego en esta decisión. Y la decisión, al final, será de la candidata.


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