Elecciones 2016

¿Puede el Partido Republicano nominar a un candidato considerado racista?

El furor entre los republicanos por las críticas del magnate al juez Gonzalo Curiel puede reactivar los esfuerzos de algunos por impedir que Trump sea candidato, argumentando el "daño" que le está haciendo a la marca del partido.
7 Jun 2016 – 2:07 PM EDT

Por la boca muere el pez, dice el refrán, y por estos días el virtual nominado presidencial republicano Donald Trump debe estar sintiendo las verdades de la sabiduría popular.

Justo cuando en el Partido Republicano empezaba a sentir que podía unificarse tras la figura del magnate inmobiliario para impedir la posibilidad de una presidenta Hillary Clinton en 2017, se encuentran que su candidato dice cosas “racistas” e “indefendibles”, como dijo el presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan.

Las palabras Ryan este martes, en las que califica las críticas de Trump al juez “mexicano” Gonzalo Curiel quien lleva un caso contra la Universidad Trump, como la “definición textual de racismo”, son un golpe a la precaria armonía lograda en los últimos días por los republicanos.



Desde que hace dos semanas Trump cuestionó la imparcialidad de Curiel, juez federal en San Diego, California, por ser “mexicano” (algo que dijo como si se tratara de una acusación), varios representantes del Partido Republicano han venido cuestionando lo dicho por su inminente candidato.

Este fin de semana, desde el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, un hombre que ha sido puesto en la lista de posibles “vicepresidenciables”, hasta congresistas y senadores se han distanciado del magnate, al que una gran porción del partido no termina de ofrecer su apoyo.

¿Habrá sido esta la peor cosa que ha dicho Trump, como aseguró Gingrich el pasado domingo en un programa de televisión? Pero sobre todo, ¿tendrá alguna repercusión en sus perspectivas electorales?¿O en el futuro del partido?

El fantasma de Joseph McCarthy

“Esto es lo más antiestadounidense que ha hecho un político desde Joseph McCarthy”, dijo a The New York Times el senador republicano y excandidato Lindsey Graham, refiriéndose al polémico senador por Wisconsin que en los años 50 encabezó una cacería de brujas contra sospechosos de comunismo, algo que cortó vidas y carreras de muchos ciudadanos.

La única condición que se necesita para ser elegido candidato presidencial del Partido Republicano es contar con al menos 1,237 delegados, poco más de la mitad de los que asistirán a la Convención Nacional que se realizará en Cleveland la última semana de julio.

Nada se dice en ese manual sobre posiciones personales u opiniones culturales del aspirante, aunque se supone que siempre deba ser una persona de altos criterios morales y ciudadanos, que no ofenda a minorías, sobre todo en un país que se precia de ser construido por inmigrantes.



Justamente después de la derrota del 2012 el llamado Gran Viejo Partido reconoció que su estrategia de crecimiento en un país de demografía cambiante tenía que pasar por ser más atractivo para las minorías.

Y en eso estaban, hasta que llegó Trump.

¿Un candidato racista?

Por eso, algunos de esos que siguen rechazando la idea de un Trump candidato republicano y que en las últimas semanas habían visto perder la batalla ante el magnate, podrán aprovechar las palabras de Trump para reactivar el caso en su contra, pero el criterio para seleccionar al candidato no está con ellos.

Siempre se pueden modificar criterios en el Comité de Reglas que se reunirá una semana antes de la cónclave de Cleveland , la misma en la que algunos esperaban que se pudiera hacer ajustes para cortarle el paso al empresario en aquellos días que se presagiaba una convención abierta o disputada.

La sola sugerencia de la reactivación de un frente antiTrump en la convención resquebraja todavía más la unidad que en las últimas semanas el mismo magnate había tratado de construir con visitas a Ryan y a otras figuras del partido en Washington.



La disyuntiva republicana es delicada. Como dijo Ryan al condenar los comentarios racistas de Trump este martes, eso no significa que consideren que Hillary Clinton sea una opción mejor en noviembre para los electores.

El caso es que por horrorizados que algunos republicanos puedan estar con el estilo de su futuro candidato presidencial, siguen respaldando al hombre que esperan que recupere para ellos la Casa Blanca.

Para algunos republicanos preocupados que no están con Trump el problema no es sólo hoy, sino que trasciende las elecciones del 2016 porque temen que la marca del partido esté sufriendo un daño que posiblemente no se podrá reparar en mucho tiempo.

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