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Elecciones 2016

Los republicanos que más temen a Donald Trump

El nombre del magnate en la papeleta del partido hace temer a muchos senadores sobre las posibilidades que tendrán de ser reelectos.
13 May 2016 – 05:15 PM EDT
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Este artículo fue publicado originalmente en el blog Pol2016.

La renuencia de Paul Ryan a apoyar a Donald Trump ha centrado en los últimos días la cobertura de la campaña presidencial. El speaker se ha erigido en el contrapeso al candidato y en el portavoz de los republicanos que desconfían de su pureza ideológica o que desprecian su tono agresivo y su mala educación.

Sarah Palin amenazó esta semana con apoyar a este desconocido que se propone derrotar a Ryan en las primarias republicanas pero no parece probable que el speaker pierda. Más difícil lo tienen sus colegas del Senado, que ya afrontaban una reelección difícil y que ahora sufrirán por el impacto de la retórica de Trump.

Los republicanos mantienen el control del Senado desde noviembre de 2014, cuando terminaron con ocho años de hegemonía demócrata con la ayuda de la abstención. Desde entonces, hay 54 senadores republicanos, 44 demócratas y dos independientes que siempre votan con el partido de Obama.

Los 100 escaños del Senado se renuevan cada seis años pero no todos a la vez. Cada dos años se renueva un tercio de la cámara y este año es el turno de 34 senadores: 24 republicanos y 10 demócratas cuyo destino está unido al de Hillary Clinton y Donald Trump.

El número de senadores republicanos que tienen ahora su cita con las urnas tiene que ver con las condiciones demográficas de sus estados pero también con lo que ocurrió hace seis años, cuando la explosión del movimiento del Tea Party impulsó la elección de cientos de candidatos conservadores en todo el país.

Los senadores republicanos lo tienen más difícil cuando su reelección coincide con las elecciones presidenciales porque muchos votantes demócratas se quedan en casa en las elecciones de mitad de mandato. Pero este año deben afrontar un obstáculo extra: la presencia en la papeleta de Donald Trump.

Sólo un senador ha respaldado al candidato republicano: Jeff Sessions, que fue elegido en un estado tan republicano como Alabama y que hasta 2020 no se presenta a la reelección. Los demás por ahora no se deciden a abrazar la candidatura del magnate, que este jueves estuvo en el Capitolio y se reunió con algunos de ellos en un encuentro “positivo” del que sin embargo no salió ningún apoyo formal.

No todos los senadores republicanos corren el mismo peligro en noviembre. La mayoría representan a estados muy republicanos y hay tres que dejan el Capitolio: Marco Rubio, David Vitter y Dan Coats. Pero al menos siete tienen por delante un panorama incierto y podrían tenerlo aún más difícil por la presencia de Trump.



Los siete senadores republicanos del gráfico representan a estados que votaron por Obama en 2008 y afrontan una carrera difícil por la reelección. No todos los casos son iguales. Chuck Grassley es un legislador veterano y muy popular en su estado. Mark Kirk, Rob Portman o Pat Toomey en cambio fueron elegidos en 2010 en estados que votan demócrata en las presidenciales desde 1988 y donde un republicano lo tiene difícil para ganar.

El destino de los senadores depende de factores como la recaudación o su adversario. Kelly Ayotte, por ejemplo, ganó hace seis años con un 60% de los votos en New Hampshire pero ahora debe derrotar a la popular gobernadora del estado, Maggie Hassan. Este problema ayuda a explicar sus problemas a la hora de expresar su posición sobre Trump.

El adversario es un problema grave para Portman y Kirk. El primero debe derrotar al ex gobernador Ted Strickland, al que su amistad con los Clinton les asegura presencia y financiación. El segundo se enfrenta a Tammy Duckworth, que llegó al Capitolio hace unos años impulsada por su poderosa historia personal.

Estos siete no son los únicos escaños en peligro para los republicanos. El adiós de Marco Rubio deja vacante un escaño que los demócratas de Florida podrían conseguir. Por ahora los sondeos no arrojan un resultado claro pero un 16,8% de los votantes de Florida son hispanos y será difícil que el candidato republicano gane si pierde Trump.

El escaño de Florida no es el único para el que los hispanos pueden ser decisivos. Está en el aire la reelección de Michael Bennet en Colorado, donde los hispanos representan un 17,1% del censo. También el nombre del sucesor del senador demócrata Harry Reid, que abandona el Senado en Nevada, donde los hispanos suponen casi una quinta parte de la población.

Los expertos no se ponen de acuerdo sobre el futuro del escaño de John McCain, que se presenta a la reelección en Arizona. La presencia del magnate neoyorquino en la papeleta puede atraer a las urnas a cientos de miles de hispanos asqueados con su retórica. Pero el senador ha defendido durante décadas la necesidad de una reforma migratoria y es difícil vincular su imagen pública a de Trump.



Durante su reunión en el Capitolio, Trump adoptó un tono muy distinto del habitual. Escuchó las sugerencias de los senadores, se comprometió a recaudar fondos para sus campañas y les dijo que comprendía su preocupación. Ninguno expresó al salir su respaldo al candidato pero el encuentro podría ser el principio de un acercamiento de la dirección republicana al candidato que luchó por derrotar. Los siguientes pasos del magnate serán decisivos. También el hombre al que elija como candidato a la vicepresidencia, que se ha comprometido a anunciar en la convención.

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