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Elecciones 2016

Los escándalos de Trump no torcieron su destino presidencial

El magnate llegó a la presidencia pese a burlarse de un periodista discapacitado, 12 demandas femeninas por acoso sexual, un video en el que confesaba cómo usaba su poder para tocar mujeres y la propuesta de construir un muro fronterizo y hacer que México pague por él.
9 Nov 2016 – 2:45 AM EST

Donald Trump no se equivocó: sus partidarios eran realmente fieles. Lo que dijo a finales de enero de 2016 escandalizó a buena parte de la audiencia, pero por ruda la verdad no es menos cierta: “Dicen que tengo a la gente más leal, ¿han visto? Podría pararme en medio de la Quinta Avenida (de Nueva York) y disparar a alguien, y no perdería ningún votante. Es increíble”, expresó Trump en un acto de campaña celebrado en el estado de Iowa.

Era enero de 2016 y aún no había sido electo como el nominado republicano. Sin embargo las encuestas ya lo mostraban imparable. Entró a la disputa republicana insultando a sus contendores y fue más allá: se metió con la esposa de uno de ellos, Heidi Cruz. Amenazó con "soltar la lengua" con asuntos sobre ella y creó una crisis que se llamó "la guerra de las esposas".

Trump llegó lejos y levantó la alfombra de temas que parecían superados, luego de que Barack Obama, el primer presidente negro, llegara y repitiera en la presidencia. Defendió el uso de armas y la segunda enmienda al punto de invocar a sus defensores para "detener a Hillary".


Sus palabras y acciones habrían acabado con la vida política de cualquier otro candidato, incluso desde las primarias. Pero lejos del repudio, encontró el respaldo de buena parte de los electores estadounidenses.

En noviembre de 2015, el magnate imitó en tono de burla al periodista del New York Times, Serge Kovaleski, quien padece de la enfermedad congénita de artrogriposis. Movía sus manos y cara, mientras lo criticaba por haber dicho que no escribió exactamente lo que Trump citó sobre "algunas personas" que apoyaron el ataque terrorista a las torres gemelas de Nueva York, y no "miles".

Quedaba mucha agua por correr debajo del puente en agravios y momentos, que comenzaron desde el 16 de junio de 2015 cuando lanzó su campaña y arremetió contra los inmigrantes mexicanos. "Cuando México envía su gente, no envían a los mejores. Envían gente que tienen muchos problemas", sentenció. Según Trump, esos inmigrantes "traen drogas, crimen, son violadores y, supongo que algunos, son buenas personas". En esa ocasión anunció que, de ser electo, construirá “un alto, poderoso y hermoso” muro en la frontera sur de Estados Unidos", por el cual México pagará el 100%".


Donald Trump empezó a coleccionar agresiones, algunas cometidas en 2005 como el video que lo grabó contando como agarra a las mujeres por la vagina, pues el poder de su riqueza le da ese derecho, otras se remontan a finales de los años 90 y 2010, como las historias de 12 mujeres que lo señalaron públicamente de acoso sexual.

La ex Miss Universo Alicia Machado emprendió campaña para intentar detenerlo. Contó cómo fue víctima del maltrato del dueño del concurso cuando engordó. Pero no fue solo por su condición de "gorda" que la etiquetó con el nombre "Miss Piggy", sino que también la nombró "Miss Housekipping" (trabajadora doméstica), por su condición de latina en Estados Unidos.

Trump, en su defensa, perdió los estribos de madrugada y encendió el Twitter con referencias "a la peor miss que he tenido".


El polémico candidato llegó al día de la elección presidencial sin ofrecer garantías sobre si reconocería un hipotético triunfo de Hillary Clinton. Sembró dudas sobre el proceso electoral y se atrevió a decir que solo aceptaría resultado "si yo gano".

Sin embargo, no fue el único detalle de la tradición democrática de este país que se saltó, pues tampoco presentó jamás su declaración de impuestos sobre la renta.

Periodistas, medios de comunicación, hispanos, musulmanes, militares, mujeres formaron parte de ese grupo que hizo fila frente al paredón de sus palabras ¿cómo se iba a salvar Hillary Clinton? A ella le reservó un epíteto: "la corrupta Hillary", con el que la bautizó durante toda la campaña. Fue aún más allá, y le sentó en primera fila a las mujeres que acusan a su esposo Bill Clinton de acoso sexual durante el segundo debate.

Pegó abajo y donde quiso y así llegó a la presidencia de los Estados Unidos. No hizo falta que disparara en la Quinta Avenida para probar que sí, sus seguidores eran leales. Muy leales.



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