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Elecciones 2016

Los últimos invitados de Bill Clinton en Nueva York comparten recetas contra Trump

A 50 días de las elecciones, el expresidente inaugura la última edición de la Clinton Global Initiative en medio de la polémica por los cuestionados vínculos de la organización con el Departamento de Estado de tiempos cuando su esposa Hillary presidía la diplomacia estadounidense.
19 Sep 2016 – 5:22 PM EDT

Cinco años después de dejar la Casa Blanca, en 2005, Bill Clinton presentó en Nueva York la primera edición de la Clinton Global Initiative (CGI), un encuentro anual concebido para reunir a jefes de Estado, ejecutivos de multinacionales y responsables de ONG.

Desde entonces, la CGI se ha celebrado durante la semana de la asamblea general de la ONU, que garantiza la presencia de varios líderes mundiales en Nueva York. El objetivo de Clinton era crear un entorno donde pudiera florecer la filantropía y de paso potenciar su influencia internacional.

Once años después de aquella cita, el expresidente inauguró este lunes la última sesión de su iniciativa global recordando sus logros y rodeado de invitados en cuyas palabras hubo varias referencias a la carrera presidencial.

La campaña ha puesto el foco sobre las actividades de la CGI y sobre la relación de algunos de sus donantes con el Departamento de Estado durante el mandato de Hillary Clinton, candidata demócrata a la Casa Blanca y esposa de su fundador.

Ese foco llevó a la Clinton Foundation a clausurar este año la CGI y a anunciar varios cambios en su forma de actuar. A partir de ahora, la institución no aceptará fondos de empresas ni donantes extranjeros e irá cambiando su naturaleza si Hillary llega a la Casa Blanca. Bill y Chelsea Clinton abandonarán el consejo de su iniciativa para mejorar la Sanidad en países en vías de desarrollo, que dejará de utilizar el nombre de la familia para evitar conflictos de interés.

Una edición distinta

La campaña ha hecho mella este año en la CGI. Patrocinadores habituales como Blackstone o Goldman Sachs no han contribuido al encuentro, temerosos quizá de la polémica que rodea a la institución. Tampoco estarán presentes Barack Obama ni Hillary Clinton, que se dirigieron a los invitados de ediciones anteriores y que este año han evitado los salones del hotel Sheraton para no entregar más munición al candidato republicano Donald Trump.

Clinton recordó en su discurso inicial algunos de los logros de la CGI, que durante estos años ha empujado a ejecutivos y líderes políticos a enunciar hasta 3.550 compromisos que han recaudado miles de millones de dólares y han mejorado la vida de 430 millones de personas en 180 países, según fuentes de la fundación. Un 17% de esos compromisos no se han cumplido pero la mayoría han ayudado a personas que viven en países en vías de desarrollo y han mejorado la vida de los habitantes de países como Haití.

¿Se les dio a los donantes de la fundación un acceso especial al Departamento de Estado? “Era natural para personas que habían sido nuestros amigos y nuestros aliados políticos llamar pedir cosas pero yo espero que el Departamento de Estado no hiciera nada que debiera hacer”, dijo Bill Clinton durante una entrevista que se emitió este lunes en NPR.


Un alcalde contra Trump

Los invitados de la primera jornada de la CGI no hicieron referencia a la polémica sobre la fundación pero sí hubo alguna referencia a la campaña durante las primeras sesiones. Ninguno fue tan explícito como el laborista Sadiq Khan, alcalde de Londres, que lanzó varios dardos a Trump.

“Tener valores occidentales progresistas no es incompatible con ser musulmán. No es una coincidencia que algunos de los líderes de la campaña del Brexit estén envueltos en las elecciones que se celebran este mes de noviembre en otro lugar”, dijo Khan en referencia a la presidencia de Nigel Farage en uno de los eventos de Trump.

Khan es musulmán y fue elegido en mayo alcalde de Londres. Desde entonces, ha sido muy crítico con la decisión de los británicos de abandonar la Unión Europea y ha criticado varias veces la retórica agresiva de Trump.

¿Esperando a Mr. Brexit?

Al hilo de las palabras de Khan, Clinton presentó la salida del Reino Unido de la UE como el fruto del descontento de quienes no han sufrido con el avance de la globalización y dijo que los problemas en algunas comunidades rurales de Inglaterra le recordaban a los de su Arkansas natal.

“Si Londres va bien, el resto del país prospera”, dijo Khan sobre su ciudad. “Londres es una ciudad abierta. Allí viven comunidades muy distintas que se respetan y abrazan la diversidad. Si la UE es imperfecta, reformémosla. Si hay un problema con la inmigración, resolvámoslo. Construir muros no es la solución”.

Ese espíritu estuvo presente en las palabras de Federica Mogherini, responsable de política exterior de la Unión Europea, que advirtió contra quienes creen que el aislamiento puede resolver los problemas de la globalización. “Cuando la integración europea es más necesaria que nunca para resolver los problemas de seguridad y la crisis de los refugiados, hay mucha gente que quiera destruirla”, dijo Mogherini antes de añadir: “Mi generación y la generación que viene detrás de mí no permitirá que eso suceda”.

Las armas contra el ISIS

Las palabras de Khan y Mogherini no fueron la única referencia a las propuestas de Trump. A su derecha estaba el presidente de Argentina, Mauricio Macri, a quien Clinton preguntó sobre la herencia que recibió de Cristina Fernández.

Macri describió los mandatos de sus predecesores peronistas en unos términos que recuerdan al programa de Donald Trump. Dijo que Argentina había sido víctima del aislacionismo y del populismo y recordó que su Gobierno había tomado varias decisiones impopulares con el objetivo de restaurar la confianza internacional.

Unos minutos antes, el general jubilado John Allen había criticado a quienes creen que la amenaza del ISIS se puede combatir con un despliegue meramente militar.

“Necesitamos comprender las causas por las que esa gente se está radicalizando”, dijo Allen, que a finales de julio pidió el voto para Hillary Clinton. La Irak fuerza que más nos ayudó en Irak en 2007 no estaba formada por tanques sino por médicos, maestros e ingenieros que hicieron funcionar el agua y la luz”.

El fantasma de Trump sobrevoló durante toda la sesión inaugural. Pero ninguno de los oradores respondió mejor a su retórica que la economista nigeriana Ngozi Okonjo-Iweala, que dijo casi al final: “Vivimos en tiempos inciertos y debemos centrarnos en los miedos y las necesidades de quienes se sienten ignorados. Mucha gente los usa como una plataforma para dividir al mundo. Nosotros debemos pensar cómo extender la prosperidad a esas personas y centrarnos en las cosas que nos unen”.

Ese guante lo recogió el primer ministro italiano, Matteo Renzi, que llamó a los europeos a reformar la Unión Europea y se presentó como ejemplo del dinamismo necesario para resolver los problemas de la globalización. “Si Europa no cambia, es sólo un museo”, dijo Renzi. “Pero yo creo en Europa como laboratorio de innovación”.

Antes de acabar, Renzi interrumpió a Clinton y le dijo que su esposa estaría encantada de recibirle como “primer esposo” en la cumbre del G7 de Sicilia. Sus palabras despertaron las carcajadas del público pero su anfitrión optó por no decir nada. La carrera presidencial es un asunto tóxico en esta reunión anual.

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