Elecciones 2016

Las pistas que han dado Clinton y Trump sobre cómo debatirán y cuánto tienen que mejorar

Los candidatos presidenciales mostraron sobre todo sus defectos en el foro presidencial. Clinton estuvo a la defensiva. Trump mintió y sugirió políticas imposibles.
8 Sep 2016 – 9:11 AM EDT

Hillary Clinton y Donald Trump compartieron moderador, temas y portaaviones el miércoles por la noche en Nueva York.

El foro sobre seguridad nacional organizado por veteranos ofreció una previa de cómo serán los debates entre los candidatos y también de las deficiencias que han disparado hasta ahora sus niveles de impopularidad.

El problema de Clinton fue, sobre todo, de estilo. El de Trump, de contenido.

La tensión

La candidata demócrata afrontó preguntas más difíciles que el republicano. En particular, el entrevistador, Matt Lauer, la presionó sobre los detalles de su gestión de los emails cuando era secretaria de Estado y un veterano del público insistió en el asunto sugiriendo que Clinton debía ser encarcelada por utilizar un servidor no seguro para parte de sus correos. Los veteranos también cuestionaron su buen juicio por votar a favor de la invasión de Irak y hasta una demócrata se quejó de que era demasiado halcona.

Pero las preguntas difíciles son parte del proceso para ser presidente al que Clinton ya debería estar acostumbrada.

Pese a las repetidas cuestiones que ha recibido sobre el uso de sus emails, la candidata demócrata sigue reaccionando a la defensiva, subiendo el tono de su voz y mostrando irritación ante el tema que debería tener más que ensayado. Al final, el miércoles acabó diciendo que hizo “lo que debía” pese a que la investigación del FBI la calificó de poco cuidadosa y ella misma reconoció unos minutos antes haber cometido errores.

Las mentiras

El candidato republicano pondrá en aprietos a cualquier moderador de un debate con sus afirmaciones contundentes y falsas.

Trump volvió a asegurar el miércoles que él se opuso a la guerra de Irak a pesar de que también la apoyó. El entrevistador no dijo en este caso nada, aunque Clinton ya había subrayado esa contradicción antes, en su media hora de preguntas.

Lauer ha sido muy criticado por no contradecir a Trump, pero para cualquier moderador es difícil enfrentarse a un candidato. Candy Crowley, la presentadora de la CNN, lo hizo con Mitt Romney hace cuatro años en uno de los debates y su carrera sufrió después de ese incidente. Para el moderador, además, existe siempre la presión del tiempo y las ganas de no atascarse en un asunto.


Las respuestas largas

La candidata demócrata es la única que dio detalles sobre sus planes, algo habitual en sus discursos y muy raro en los de Trump. Pero también es la que alargaba las respuestas y a veces divagaba sobre asuntos sobre los que no había sido interrogada.

Así, cuando fue preguntada sobre su voto a favor de la invasión de Irak, pidió ser juzgada de manera más completa por su trabajo a favor de los veteranos. La manera de desviar la atención era tal vez una buena idea, pero Clinton dio una respuesta demasiado amplia para algo sobre lo no le habían preguntado.

Las ocurrencias

Donald Trump sorprendió con sus alabanzas desmedidas a Vladimir Putin y con sus ideas peregrinas como que Estados Unidos debería haber saqueado el petróleo de Irak (algo, entre otras cosas, ilegal). También criticó a los generales (en un foro de veteranos) y dijo que los oficiales de inteligencia que le dieron un briefing en agosto estaban incómodos con el presidente Barack Obama, algo que sería una novedad absoluta dada la frialdad y la profesionalidad con la que se dan estas sesiones informativas para candidatos.

Tal vez lo más chocante fue su insistencia en la relación con Putin, un líder autoritario en un país que hace desaparecer a opositores políticos y a periodistas, se anexiona territorios y ha resucitado la retórica de la Guerra Fría.

“Si dice cosas buenas sobre mí, voy a decir cosas buenas sobre él”, dijo Trump el miércoles por la noche. “El hombre tiene un control muy fuerte sobre un país. Es un sistema muy diferente, y no me gusta el sistema, pero en ese sistema, ha sido un líder, mucho más líder que nuestro presidente”.

La falta de preparación

Interrogado sobre qué leía para prepararse para gestionar los asuntos mundiales, Trump indicó que nada. Dijo estar muy ocupado con su campaña y sus empresas. El candidato republicano aseguró confiar en sus asesores y en nuevos generales que, se supone, encontrará para sustituir a los actuales en el Pentágono.

El candidato republicano ha presumido, de hecho, de que tampoco se está preparando para los debates, porque ensayar demasiado puede ser perjudicial.

La experiencia

La ex secretaria de Estado tiene una ventaja clara en cuanto conocimiento y práctica en asuntos internacionales y militares.

El miércoles por la noche, sin embargo, Clinton no desgranó el conocimiento en un tema que controla mucho más que Trump. Su actitud defensiva en las preguntas hizo que se perdieran sus puntos fuertes.

La simplicidad

El candidato republicano apareció más relajado que Clinton, con su lenguaje habitual de frases muy cortas y vocabulario básico con un uso repetido de palabras como "muy" y "grande".

Sus respuestas concisas y con pocos detalles pueden funcionar para una parte del público, sobre todo para los que más le votan: hombres sin estudios. Ése ha sido su fuerte en toda la campaña y eso es lo que piensa explotar.

El lenguaje no verbal

Lo que sigue siendo una incógnita es cómo se relacionarán Clinton y Trump juntos en el escenario.

El miércoles por la noche, Clinton pareció controlar mejor los gestos y la interacción con el público. Se levantó de la silla, miró a las personas que preguntaban y asintió mientras escuchaba.

Trump apenas se movió, estaba concentrado sólo en el entrevistador (repetía su nombre, "Matt", a menudo) y no hacía caso de lo que pasaba a su alrededor. A veces, parecía no haber escuchado o entendido la pregunta.

Los dos candidatos mantuvieron un gesto serio durante la media hora de cada una de sus intervenciones.


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