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Elecciones 2016

Después del golpe certero en Nueva York, Clinton tiende la mano a los votantes de Sanders

Otra solida victoria para la exsenadora, en otro estado grande y diverso, nos lleva a preguntar lo inevitable: ¿podrá unificar al partido y sumar a los votantes de Sanders, que no confían en ella?
20 Abr 2016 – 04:47 AM EDT
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En Nueva York, así como ocurrió en Florida, la celebración de Hillary Clinton ya tenía ambiente de fiesta antes de empezar.

New York State of Mind de Jay Z y Alicia Keys un himno contemporáneo a la grandeza de la ciudad, descorchó por adelantado la alegría de los seguidores de la candidata.

Sonaron también Don’t Stop ‘till You Get Enough, de Michael Jackson y Girls Just Wanna Have Fun, Cindy Lauper, piezas ambas cargadas de sentido en un día especial en que se presumía, como se confirmó luego en los números, un triunfo arrollador de Clinton frente a su principal contendor, el senador por Vermont, Bernie Sanders.

Luego, una banda en vivo interpretó Uptown Funk de Bruno Mars, lo que puso a la gente a bailar desde temprano.

La gente se congregó a tumultos dentro del Hotel Sheraton a cuadras de Times Square, el corazón de la vorágine que es esta ciudad. Entre los participantes había muchos jóvenes, más que en otros eventos de la ex senadora, aunque no más que los que suele atraer su contrincante Sanders.

Pero esta vez los prosélitos de Sanders no fueron suficientes para conferirle el codiciado trofeo neoyorquino al senador. Los resultados fueron contundentes: Clinton ganó 58% del voto, lo que le aporta un capital político de 1,893 delegados, mientras que Sanders obtuvo el 42% y termina con apenas 1,180, una diferencia de 713 delegados menos que ella.

La técnica de las minorías

Nueva York también dejó más claro que nunca que a Sanders no ha podido llegarle a las minorías, que no puede ganar en estados grandes y diversos como Nueva York o Florida.

Se trate de un problema de publicidad y mercadeo, o simple y vulgar cuestión de imagen, Sanders corre con un handicap del que no se puede desprender fácilmente: el hecho de que es un hombre de edad, blanco, judío y senador de Vermont, un estado con más de 90% blanco.

Al contrario, que la ex senadora logre hacerlo, tanto en el sur como en el norte, es para ella una buena señal, ya que la campaña presenta estos estados como un microcosmo de la nación como tal.


La técnica de la indiferencia

En su discurso de victoria, Clinton mencionó a Sanders apenas dos veces, y apenas de reojo.

Una, en la que solo dijo que “no es suficiente explicar los problemas, hay que saber cómo resolverlos”, una breve alusión al senador.

Luego, no hablo de él directamente, pero sí se dirigió a sus votantes: "A aquellos que votaron por el senador Sanders quiero decirles, hay más cosas que nos unen que las que nos separan".

Acompañaron a Clinton en el podio de oradores, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, y el gobernador del estado, Andrew Cuomo, quienes subrayaron la diversidad de la entidad federal y las diferencias con los republicanos. Ninguno de ellos hizo mención a Sanders.

Tampoco el senador se apareció por Nueva York la noche del martes, el que tanto recalcó durante la campaña, es su estado natal.

En cambio, pasó la noche en Pensilvania, ya que en Filadelfia serán las siguientes elecciones primarias el próximo martes. No había caso: en Nueva York, las encuestas le daban una diferencia de alrededor de 10 puntos desde hacía semanas hasta minutos antes de cerrar las urnas.

Así se expresó en los sufragios, hasta que entraron los últimos resultados a las 9:30 p.m.


La técnica de la unidad

El mensaje de Clinton fue sutil pero marca el objetivo: llegó la hora de unir al partido.

“Haber ganado el estado hace mucho más posible que sea la nominada. Ojalá su oponente se de cuenta de eso y le baje el tono a su retórica, la cual puede ser muy dañina para una elección general, y para el partido”, declaró Lana Moresky, miembro del Comité de Finanzas de la campaña de Clinton.

Moreski, quien también estuvo involucrada en la campaña de la ex secretaria del 2008, viajó desde Ohio para ofrecerse como voluntaria para las primarias de Nueva York.

Estas divisiones entre los candidatos se han profundizado en las últimas semanas, sobre todo en la recta final a Nueva York. Los precandidatos dieron la batalla por demostrar quién era el más neoyorquino. El más calificado. El más honesto, el más genuino, el más puro.

El mayor reto para Clinton, de cara al resto de la campaña, será tratar de cerrar las heridas de las batallas pasadas y atraer a los votantes de Sanders a su lado.

“Muchas veces se dice cosas en el calor del momento, y creo que muchos de los votantes más jóvenes se van a dar cuenta de qué es lo que está en juego, y cuáles son sus prioridades”, dijo Moresky, como abolir la decisión de la Corte Suprema, Citizens United, y así hacer las elecciones más justas.

Para la tarea de unificar al partido la campaña de Clinton va a enfocarse en lo que ella puede hacer por todas las comunidades, ya sean latinas, afroamericanas, o millenials, le dijo a Univision Noticias Paola Ramos, quien trabaja para la campaña de Clinton en el departamento de comunicaciones (Ramos es hija del periodista de Univision Jorge Ramos).

“Lo que dijo la secretaria es cierto: tenemos más cosas en común que en contra”, comentó Ramos.

Lo que sigue es “estar completamente enfocados en Connecticut, Pennsylvania, Maryland”, añadió. “No damos nada por hecho… pero lo que vemos es que en cuanto a delegados y en cuanto a votos ella tiene una ventaja bastante grande”.


En imágenes: los rostros de los ganadores en las primarias de Nueva York

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Aún así, nadie va a plantearle a Sanders que abandone la carrera, y muchos menos nadie de la campaña de Clinton, matizó Jorge Silva, director de medios hispanos para la campaña, a Univision Noticias.

Sobre todo porque ella vivió algo parecido hace ocho años cuando se lanzó en contra del entonces senador Barack Obama. Y aunque ganó en el voto popular, perdió en delegados.

En ese entonces los miedos porque el partido demócrata quedara irreparablemente dividido también le quitaban el sueño a más de uno de los votantes, analistas y directivos del partido.

Hubo en ese entonces grupos de votantes que apoyaban a Clinton que se rehusaban a votar por Obama una vez que ella se retiró de la contienda. Las llamaban Las Pumas, porque su slogan era “¡unidad del partido, jamás!”, por sus siglas en inglés.

Pero, una vez que Clinton aceptó que no iba a conseguir la candidatura, se dedicó a hacer campaña por Obama, sobre todo en donde más votos ganó.

La campaña de Clinton está confiada de que la unidad del partido, la fuerza necesaria para ganarle al muy posible candidato republicano Donald Trump, ayude a convencer a más de un seguidor de Sanders.

Esa es una de las muchas lecciones que le enseñaron los errores de esa campaña anterior. Muchas personas que trabajaron en ella, y en la campaña de Obama del 2008, y en la de Obama en 2012, están ahora trabajando para ella, comentó Silva.

Esa, dicen los observadores políticos, es una de las ventajas más grandes que tiene ella sobre el senador: cuando él está yendo, ella ya ha ido y venido.


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