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Elecciones 2016

Cómo el “malestar” de Hillary Clinton hizo del 11 de septiembre un día crucial en la campaña presidencial

Las campañas estaban en suspenso para respetar la memoria de las víctimas de la masacre en Nueva York y Washington de la que se cumplieron 15 años. Pero la salida de Clinton de la ceremonia hizo de la jornada una de los más importantes de la campaña.
11 Sep 2016 – 3:20 PM EDT

El 11 de septiembre de 2001 es una de esas fechas trágicas que todos aseguran que nunca explotarán políticamente.

En los momentos inmediatos del atentado incluso se habló en la industria del cine y la televisión de no aprovechar los eventos con ánimo comercial y hasta se asomó la posibilidad de no mostrar tomas de las torres para “respetar” la sensibilidad de familias afectadas.

Pero esta jornada de recuerdo se metió en el terreno electoral gracias al “malestar” (franco conato de desmayo, según los videos que han podido conocerse) que hizo que Hillary Clinton tuviera que dejar intempestivamente la ceremoniala mañana del domingo en el Ground Zero de Nueva York, el sitio donde se erguían las llamadas Torres Gemelas.


Aunque Clinton, de 68 años, apareció poco después, sonriente y de su propio pie, saliendo de la casa de su hija Chelsea, el intento de atajar la maquinaria de rumores puede no ser todo lo efectivo que la campaña demócrata desearía.

El “malestar” de la candidata reactiva inmediatamente los rumores sobre su estado de salud que la campaña republicana y particularmente el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, junto a ella en la ceremonia, han estado esparciendo sin pruebas. Este traspié no la ayudará.

Giuliani ha asegurado que las “pruebas” de la mala salud de la ex secretaria de Estado se encuentran en internet, aunque todos sepan que cualquier cosa, certificada o no, se encuentra en la red de redes.

Reporte de salud

En una sociedad amante de las teorías de la conspiración, el casi desmayo de una Clinton “acalorada”, según la explicación que ofreció la campaña, durante una fresca mañana neoyorquina de fines del verano, solo sirve para reforzar sospechas de que algo se esconde.

Ver a Clinton salir sonriente de la casa de su hija poco después, no es suficiente para contrarrestar las dudas de algunos y las críticas de sus contrincantes.


Por eso, la presentación del reporte de salud de Clinton se hace más urgente que nunca, si su campaña quiere controlar los daños del episodio de Nueva York.

Del lado republicano, Donald Trump tampoco ha presentado certificación sobre su estado de salud. De hecho, meses atrás se dio a conocer una carta de su doctor redactada sin el rigor científico que se espera de este tipo de comunicaciones. Incluso así, en el caso del republicano nadie ha aireado sospechas sobre su condición física, pese a que se esperaría que presentara también la información sobre su salud.

Horas después del incidente Trump no había dicho nada al respecto, tampoco sus principales voceros de campaña. Sin embargo, el sitio web Breibart, que podría considerarse órgano oficioso de la campaña del magnate, explotaba al máximo el episodio y se burlaba de quienes en el pasado han desechado los señalamientos sobre la supuesta mala salud de Clinton.

La doctora de la candidata, Zeke Miller, publicó un comunicado en el que explicaba que la candidata demócrata fue diagnosticada con neumonía el viernes pasado, tras varios episodios de tos. No obstante, varios comentaristas políticos ya han salido a los medios a pedir un informe completo de la salud de Clinton, que pueda aclarar todas las dudas sobre su estado para evitar un colapso de su imagen ante el electorado.

Tema de campaña

El tema de la salud de un candidato que puede convertirse en el próximo presidente del país es un asunto delicado, algo a lo que el público tiene derecho a saber.

Ahora más que nunca muchos se preguntan qué conexión puede haber entre el episodio de hoy y el desmayo que sufrió en 2012 cuando sufrió una concusión, aunque recientemente su doctora desde 2001 informara que no le dejó consecuencias.

Por obra de ese conato de desmayo en Nueva York, la salud de la demócrata se ha convertido ahora, no en un simple asunto de especulación de conservadores radicales, sino en un verdadero tema de campaña, algo que puede ayudar a muchos a definir su preferencia en las elecciones del 8 de noviembre si sienten que no es explicado satisfactoriamente.

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