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Elecciones 2016

Activistas latinos se preparan tras victoria de Trump: "Para nosotros las peleas son largas"

Mientras celebran los triunfos de Catherine Cortez Masto y Rubén Kihuen en Nevada, la elección de José Álvarez como alcalde de Kissimmee, en Florida y haber bloqueado un sexto mandato de Joe Arpaio en Arizona, enfrentan la desazón del triunfo del magnate pero la quieren ver como una oportunidad.
10 Nov 2016 – 12:18 PM EST

LAS VEGAS, Nevada.- Yanneth Nuñez, una trabajadora del resort Green Valley Ranch en Las Vegas, cumple 41 años este viernes y estaba convencida de que su regalo de cumpleaños sería el triunfo de la primera mujer presidente de Estados Unidos, Hillary Clinton.

“Estoy sorprendida, la verdad no sé qué pasó, yo veía que ella iba arriba en las encuestas y en un momento todo se desplomó”, dice esta mujer que se hizo ciudadana para poder votar por primera vez y detener la "máquina de odio" de Donald Trump.

“Es duro. Tengo muchos sentimientos mezclados: miedo, tristeza y temor. No sé qué va a pasar con muchos hermanos latinos que están sin papeles y queríamos que salieran de la sombra. Yo misma no me imagino separada de mi hermana y mi cuñado. Es duro”.

La victoria que celebraron los activistas y trabajadores latinos en Nevada durante el día electoral tras darle contundentes triunfos a los hispanos Catherine Cortez Masto y Rubén Kihuen e incluso el estado a Clinton, es quizá una de las más agridulces del país.


Si bien volvieron el estado azul tal y como lo prometieron al tocar 350,000 puertas y llevar casi 75,000 latinos a las urnas, muchas familias aquí tienen al menos un pariente o conocido indocumentado y no niegan que esa fuerza de voluntarios fue clave en su triunfo.

“Siendo alguien que no puede votar, tengo que agradecer a todos ellos que salieron a hacerlo por mí”, dijo Astrid Silva, la soñadora de Nevada que se convirtió en una activa vocera de Clinton y organizadora de la comunidad indocumentada. En la sede de la Unión Culinaria en Las Vegas, junto a varios activistas latinos, reconoció que “esta noche tal vez nos vamos a la cama asustados acerca de lo que va a pasar en el futuro pero sabemos que la pelea por los derechos inmigrantes no termina y lo que pasó aquí en Nevada, es la fuerza para seguir”.

Melvin Ramos, un joven de 22 años cuya madre inmigrante trabaja como ama de llaves en el Hotel Hilton de Sacramento, California, se mudó a Reno los últimos dos meses para convencer a la mayor cantidad posible de votantes hispanos y de minorías de que necesitaban una “opción más progresista” en la Casa Blanca, para “proteger a nuestras familias”.

“Yo creo que si en la Costa Este hubiéramos hecho un trabajo tan fuerte como el que se hizo aquí en Nevada, solo 10 organizadores tocando puertas en esos condados que perdimos, habrían hecho la diferencia”, reflexiona hoy prometiendo que esa será su siguiente tarea. “Yo voy a trabajar los siguientes cuatro años en esos estados, en la Costa Este y el Medio Oeste. Creo que hay gente a la que nunca le ha hablado alguien que realmente los mire de igual a igual”.

Aunque esa inspiración parece repentina, en realidad es lo menos que se puede esperar de un grupo de millennials, soñadores, inmigrantes, activistas y nuevos ciudadanos que trabajaron sin descanso los últimos meses para despertar a ese gigante dormido que además de Nevada, les dejó triunfos innegables en otros estados: la derrota del alguacil Joe Arpaio y la elección del alcalde hispano José Álvarez en Kissimmee, Florida se debe al voto latino.

"El aumento de la participación de los latinos fue real en la Elección 2016", dijo Arturo Vargas, director ejecutivo del Fondo Educativo de la Asociación Nacional de Funcionarios Nacionales Elegidos y Nombrados Latinos (NALEO). " Una muestra histórica de los votantes latinos en estados como California, Florida y Nevada, ayudó a asegurar victorias históricas para los candidatos latinos en todo el país, incluyendo la elección de la primera Latina de la nación en el Senado de los Estados Unidos este año".

Además de la victoria de Cortez Masto y Kihuen en Nevada, Vargas también mencionó la elección del primer dominicano-americano (Adriano Espaillat), y el primer puertorriqueño (Darren Soto) a la Cámara de Representantes por Nueva York y Florida, respectivamente.

Adiós Arpaio

"Aquellos calurosos días de verano, fines de semana y noches hablando con los votantes no se desperdiciaron. En seis años cortos conseguimos un salario digno, expulsamos a Arpaio de su cargo y hacemos una voz más fuerte. Nuestra gente hizo que eso sucediera", dijo Tomás Robles, presidente de la campaña de Trabajadores Saludables de Arizona, que impulsó la balota del salario mínimo que también obtuvo una mayoría abrumadora del 60% en ese estado.

Arpaio, el temido alguacil que adoptó una abierta postura contra la inmigración ilegal y que enfrenta un juicio por desacato el próximo 6 de diciembre, perdió su trono en el condado de Maricopa ante el candidato demócrata Paul Penzone que obtuvo el 55% de los votos.


“Nosotros tenemos un punto de vista muy diferente que el de los políticos y las campañas, para nosotros las peleas son largas”, dijo por su parte Yvanna Cancela, directora política de la Unión Culinaria, el sindicato de trabajadores de la industria hotelera más grande del país: solo en Nevada tiene 57,000 miembros y casi el 60% son latinos.

“El resultado de esta elección es parte de una larga pelea sobre los derechos de los inmigrantes y los trabajadores y no se muere con el triunfo de Trump, al contrario: lo que sigue es que tenemos la infraestructura para la pelear la reforma migratoria”.

Algunos de los presentes vestían orgullosos las camisetas de 'I am an Immigrant' mostrando que “no vamos a ningún lado y que nos queda la pelea por el DAPA y por el DACA”, aseguró Grecia Lima, presidenta del Center for Comunity Change Action con sede en Washington.

“No estamos celebrando con toda la fuerza pero no podemos negar que los latinos fuimos la pared de fuego e hicimos que las carreras fueran apretadas en Colorado, Florida y Georgia. La participación latina allí fue alta también”.

Ahora lo que esperan es que Trump como presidente no cumpla sus promesas de deportaciones masivas y rupturas de tratados comerciales con sus países de origen y en cambio se convierta “en un ejemplo para el país y el mundo, todos están mirando”, dijo Gioconda Arguello, secretaria-tesorera de la Unión Culinaria.

“El presidente de Estados Unidos es dueño de un hotel cuyos empleados han votado por unirse a un sindicato y él se ha negado. Tenemos que ver si esa promesa de ocuparse de gente trabajadora que ya no puede vivir con un salario mínimo y hacer a América grande otra vez, empieza aquí mismo en Las Vegas”, concluyó la activista.


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