Elecciones 2016

¿A quién se refiere Donald Trump cuando habla de los indocumentados "criminales" que deportará?

Ahora el magnate republicano ofrece emplear una política de deportaciones que se asemeja a la que aplica el presidente Barack Obama, cuya 'suavidad' con los indocumentados siempre cuestionó.
25 Ago 2016 – 12:19 PM EDT

En los últimos días, la campaña de Donald Trump ha enviado señales contradictorias sobre su política de inmigración, pero en un tema se ha mantenido firme: la necesidad de expulsar a los inmigrantes que son "criminales".

Durante un cabildo abierto transmitido por Fox News entre martes y miécoles, Trump dijo que está abierto a "relajar" las leyes relacionadas con los migrantes indocumentados. Su cambio de opinión sobre el tema se produjo después de una reunión con líderes hispanos el sábado, cuando les dijo que planea lanzar una nueva política de inmigración que podría incluir la legalización de algunos inmigrantes indocumentados.

Ante Fox News, Trump reiteró su plan, aún no específico, de concentrarse en los inmigrantes criminales. "Lo primero que vamos a hacer, siempre y cuando gane, es deshacernos de todos los malos", dijo.

Pero, ¿a qué tipo de delitos se podría estar refiriendo Trump? Los expertos dicen que definir "inmigrantes criminales" es problemático, en parte debido a la amplia gama de delitos que pueden provocar la deportación - incluyendo el simple hecho de entrar al país de forma ilegal.

El enfoque en criminales

Aunque Trump ha continuado manifestándose en contra de los llamados inmigrantes criminales, en realidad el gobierno del presidente Barack Obama ya ha hecho de este tema la pieza central de su enfoque en el cumplimiento de la ley. Las autoridades migratorias deben priorizar a aquellos que han cometido delitos graves, tres o más delitos menores, y delitos menores causantes de deportación, entre otras infracciones, como se detalla en un memorando del Departamento de Seguridad Nacional.

"Vamos a seguir enfocando el cumplimiento de la ley en las amenazas reales a nuestra seguridad", dijo Obama en noviembre de 2014. "Criminales, no familias. Criminales, no niños. Miembros de bandas, no madres que trabajan duro para mantener a sus hijos."


Pero eso no siempre funciona en la práctica: la mayoría de los casos de deportación no involucran delitos graves. Desde octubre de 2015 hasta julio de 2016, el 84% de los casos de deportación en los tribunales se derivaron de infracciones migratorias, según el Centro de Acceso a Documentos Transnacionales (TRAC, por sus siglas en inglés).

E incluso aunque los inmigrantes sean detenidos por la policía sin ser acusados, por ejemplo, por una infracción de tránsito, corren el riesgo de ser deportados. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) puede solicitar cárcel para mantener a los inmigrantes indocumentados en custodia para trasladarlos a los centros de detención de inmigrantes - y potencialmente deportarlos. Aproximadamente la mitad de las solicitudes de ICE de cárcel para inmigrantes son para personas sin antecedentes penales, según descubrió TRAC.

Los defensores de los inmigrantes han criticado a la actual administración por enfocarse en inmigrantes sin antecedentes penales graves y han denominado a Obama el " deportador en jefe" pues su administración ha deportado más inmigrantes que cualquier otro presidente.

"No tenemos que esperar a que la 'Fuerza de Deportación' del presidente de Trump entre en acción", escribió el prominente abogado de inmigración Mateo Kolken en su blog.

¿Qué es un inmigrante "criminal"?

"Es algo que a lo cual los políticos y los funcionarios públicos no dan una respuesta definitiva", dijo César García Hernández, profesor de derecho de la Universidad de Denver y autor del blog Crimmigration. "Aparte del simbolismo político de esa retórica, es un término que en gran medida carece de significado."

Una de las razones es que el número de delitos causantes de deportación ha crecido desde mediados de la década de 1980 bajo la legislación federal.

"Hay una enorme gama de actividades delictivas que pueden provocar la deportación - de todo, desde saltarse un torniquete en el sistema de metro de Nueva York hasta el más serio de los crímenes", dijo García Hernández. "La mayoría [de los inmigrantes] que han sido blanco de la administración Obama por sus actividades criminales son personas que no son asesinos ni violadores; son personas involucradas en actividades criminales mucho más ordinarias, incluyendo delitos de inmigración."

Eso se debe a que algunas infracciones de inmigración se consideran crímenes bajo la ley federal. Por ejemplo, si un no ciudadano cruza la frontera sin pasar por una inspección de las autoridades, puede ser acusado de un delito menor. El reingreso ilegal - cruzar la frontera sin ser inspeccionado después de ser deportado - es un delito grave.

Una ley para los mexicanos

El Congreso tipificó por primera vez la inmigración ilegal como delito en 1929. Cinco años antes, en 1924, se aprobó una ley de inmigración que buscaba explícitamente mantener a Estados Unidos "blanco" mediante un estricto sistema de cupos de orígenes nacionales.

Pero la ley exentuaba a personas del hemisferio occidental del sistema de cupos y una cifra récord de inmigrantes mexicanos entraron a Estados Unidos para trabajar en las tierras de cultivo. Como resultado, en 1929, el senador de Carolina del Sur y supremacista blanco Coleman Livingston Blease introdujo una avenencia legislativa: Los trabajadores mexicanos podían ir y venir, pero el gobierno federal se aseguraría de que regresaran a casa, mediante la criminalización del ingreso ilegal. La ley de inmigración y la legislación penal se fusionaron en la práctica.

"Ésa fue la primera ley que penalizó la inmigración, diseñada intencionalmente para controlar la migración mexicana hacia Estados Unidos", dice la profesora de historia de la UCLA Kelly Lytle Hernández. "Y ésa es la misma ley que sigue vigente hoy en día cuando hablamos de ingreso ilegal a Estados Unidos."

La ley de 1929 aprobó una legislación para convertir el cruce de la frontera en un delito menor, y el cruce de la frontera después de la expulsión previa en un delito grave.

La importancia de la palabra

El simple uso del término "criminal" para referirse a los inmigrantes es problemático, alegan algunos defensores de los inmigrantes. "El hecho es que la gran mayoría de los inmigrantes no son 'criminales' en ningún sentido significativo de la palabra", explica un informe del Consejo de Inmigración de Estados Unidos sobre la criminalización de la inmigración.

" Esas etiquetas generalizadas no son útiles", dijo Avideh Moussavian, una abogada de políticas del Centro Legal de Inmigración Nacional en Washington, DC. "Es una manera de deshumanizar a millones de personas que son padres, colegas, vecinos."

Y es precisamente este tipo de retórica la que contribuye a definir las opiniones de los estadounidenses acerca de la inmigración, según Karthick Ramakrishnan, profesor de política pública y ciencias políticas de la Universidad de California, Riverside. Él es co-autor del libro "Framing Inmigrants", que se publicará próximamente, de la Fundación Russell Sage, que analiza cómo los medios de comunicación cubren la inmigración y cómo, en base a esto, cambian las opiniones del público.

Mediante una serie de encuestas realizadas desde 2007, él y sus compañeros investigadores descubrieron que las personas expuestas al tratamiento de los inmigrantes en los medios de comunicación como infractores de la ley se vuelven más reacias a la legalización y más propensas a favorecer la deportación.

"Cuando analizamos el discurso y la percepción de la realidad de las personas, las estadísticas sobre la delincuencia parecen ser menos importante que estas afirmaciones o incluso que estos adjetivos que se repiten una y otra vez", dijo Ramakrishnan. "Estudio tras estudio han demostrado que los inmigrantes son mucho menos propensos a cometer crímenes que la población nativa."

De hecho, la percepción puede ser la clave para entender el cambio de Trump en cuanto a la inmigración, lo que le permite dar la apariencia de una relajación - un llamado a los independientes que puedan estar indecisos a votar por él - pero sin diluir el mensaje hacia sus simpatizantes de línea dura.

Cuando lanzó su campaña presidencial en junio del año pasado, Trump relacionó directamente la inmigración y la delincuencia. "Cuando México manda a su gente, no manda lo mejor", dijo. "Está enviando a gente con montones de problemas, y nos traen esos problemas a nosotros. Están trayendo drogas. Están trayendo crimen. Son violadores y algunos asumo que son buenas personas."

Lytle Hernández, la historiadora de la UCLA, lo llama "hablar en código". Trump ha "decodificado lo que otras personas han dicho a menudo en formas mucho más complicadas", dice ella.


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