Dreamers

Dreamers toman 125 oficinas de representantes en el Congreso para pedirles protección

Más de 150 jóvenes indocumentados invadieron este jueves los despachos de demócratas y republicanos. Al mismo tiempo, otros grupos manifestaron en Texas, Colorado, Nuevo México y Kansas. Todos decidieron contar sus historias.

La protesta comenzó cerca de la una de la tarde. Decenas de dreamers fueron ocupando las sillas y la alfombra de 125 oficinas de representantes demócratas y republicanos, entre ellas, la de la líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. En principio, estarían ocho horas, el mismo tiempo que la demócrata dedicó el miércoles a contar las historias de los jóvenes inmigrantes. Pero luego decidieron que permanecerían allí narrando sus realidades hasta que se cerrara la última de las oficinas.

"Necesitamos un Dream Act, lo necesitamos ya mismo, aquí mismo, ya mismo", exclamó Gabriela, sin decir su apellido. "Congresista Pelosi, venimos a ustedes porque necesitamos más de su liderazgo, necesitamos que nos prometa que nos va a defender y no lo veo", añadió. Para celebrar cada testimonio, se chasqueaban los dedos: prefirieron este sonido en lugar de los ruidosos aplausos para procurar que la protesta se cumpliera en su totalidad y sin reclamos.

Más de 150 jóvenes se distribuyeron por los despachos. Visitaron a los congresistas republicanos Carlos Curbelo, de Florida; Mimi Walters, de California; Daniel Donovan, de Nueva York; Robert Bishop, de Utah. También a los demócratas Brad Schneider, de Illinois; Tom O’Hakleran y Kyrsten Sinema, de Arizona; y Josh Gottheimer, de New Jersey, solo por mencionar algunos de ellos.

Uno tras otro, se fueron levantando de la alfombra para contar sus historias. En Estados Unidos hay más de 600,000 jóvenes inmigrantes que llegaron al país siendo niños y que fueron protegidos de la deportación a través de DACA. Se identifican como dreamers y cuando el presidente Donald Trump anunció el fin del programa en septiembre pasado se acrecentó la incertidumbre y la angustia sobre el futuro para muchos de ellos.

"No me avergüenzo de ser dreamer"

En más de ocho horas habló Carla, una dreamer de Washington que contó su detención junto a otras 11 muchachas durante una manifestación en diciembre pasado. "Recuerdo haber estado muy asustada. No podía creer que eso me estaba pasando", dijo.


También Antonio, nacido en México, pero criado en Fresno, California, la única ciudad a la que dice pertenecer y a la que llegó cuando apenas tenía 5 años. "Yo no me avergüenzo de ser dreamer. Estamos haciendo historia y le pedimos a nuestros líderes que se pongan del lado correcto".

Luego tomó el turno otra dreamer originaria de Veracruz, México, que asegura que llegó a Estados Unidos en medio de una emergencia cuando apenas tenía 8 años: le detectaron un cáncer que ameritó varios trasplantes en Estados Unidos.

Y otra joven más dijo al contener el llanto que su hermano no pudo renovar DACA luego de que el presidente Donald Trump le pusiera fin al programa y que por eso ahora "se convirtió en prioridad de deportación". No puede trabajar, manejar ni estudiar. Sin eso, tampoco puede ayudar a su madre, que trabaja medio tiempo limpiando oficinas por apenas cinco dólares la hora.

Nancy Pelosi protagonizó este miércoles el discurso más largo en la Cámara Baja en más de un siglo. Durante más de ocho horas, la líder de los demócratas en esa cámara leyó historias de dreamers. Fue su inesperada respuesta a que el Congreso cerrara un acuerdo presupuestario sin incluir una solución legal para los jóvenes indocumentados.


Y este jueves los dreamers no solo se plantaron en el Congreso. La organización United We Dream compartió en Facebook Live las protesta de apenas dos grupos que protestaron en Texas, en ciudades como Houston y New Braunfels. Pero también manifestaron en cinco ciudades más de ese estado y en Colorado, Kansas y Nuevo México.

"A donde vamos, la gente quiere saber ¿quiénes somos?", cantaba una dreamer en una concentración a la intemperie en New Braunfels. "Así que les respondemos que somos inmigrantes luchando por justicia", continuaba la porra.

Hay tertulias que se escucharon de día, pero otras vieron caer la tarde y continuaron por la noche con la luz de las velas.

El periodista Damià Bonmatí colaboró con la elaboración de esta nota.

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