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Deferred Action for Childhood Arrivals

“No vamos a perder esperanzas”, dicen hermanos dreamers recién graduados ante el fin de DACA

Enrique y Daniel Ramírez, graduados de Harvard y Middlebury College, intentarán seguir progresando en EEUU tras el anuncio de que Trump eliminará el programa que les permitió estudiar en prestigiosas instituciones académicas.
5 Sep 2017 – 01:35 AM EDT
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Austin, TEXAS.- Recién graduado de la Universidad de Harvard y cursando su primer año en la Escuela de Derecho de la Universidad de Texas en Austin, el dreamer Enrique Ramírez aseguró este martes que el fin de DACA no equivalía al fin de su sueño americano.

“No vamos a perder esperanzas”, afirmó mientras salía de una de sus clases del martes, poco luego del anuncio oficial del fiscal general Jeff Sessions.

Como cientos de miles de dreamers en el país, Enrique había seguido con frustración y ansiedad los numerosos rumores y reportes sobre el futuro de la Acción Diferida para Llegados en la Infancia (DACA), el programa creado en 2012 por el expresidente Barack Obama para proteger de la deportación a los jóvenes indocumentados que fueron traídos por sus padres siendo menores de 16 años.

Este martes, Sessions finalmente anunció qué sucedería con DACA: el gobierno ya no procesará nuevas solicitudes para el programa a partir de este martes y, a partir del 5 de marzo de 2018, dejará de aceptar solicitudes de renovaciones, efectivamente eliminando el programa.

Para Enrique, cuyo permiso bajo DACA expira en septiembre del año que viene, el anuncio complica los planes que había hecho para trabajar mientras completa su grado de leyes en los próximo tres años.

Podría incluso dificultar su habilidad de seguir estudiando: “Estoy pensando cómo a lo mejor no voy a poder trabajar el próximo año, aunque tengo mi bachillerato (título de grado) de Harvard y estoy completando mi certificado para ser abogado”, lamentó el joven. “No voy a poder tener un trabajo de verdad, como quien dice, y estoy pensando cómo va a impactar las becas que tengo y que tienen como requisito tener un (número de) Seguro Social”.

Aun así se mostró optimista: “Tenemos fe en la posibilidad de que habrá una solución más permanente”, aseguró.


A sus 23 años, Enrique ha vivido en Estados Unidos por más de dos décadas, luego de que sus padres lo trajeran desde México a los 2 años. Lo mismo ha hecho su hermano Daniel, quien hoy tiene 22.

Ambos se criaron en la ciudad de Dickinson, al sureste de Houston (Texas). Decidieron estudiar filosofía: Enrique en Harvard, la segunda mejor universidad del país, y Daniel en Middlebury College, en Vermont, el cuarto mejor colegio de artes liberales de la nación, según U.S. News & World Report. Los dos hermanos obtuvieron los beneficios de DACA a partir de 2012 y ambos se graduaron en mayo.

Pendiente de la renovación

Para Daniel, la Acción Diferida había sido una manera de conseguir trabajos en su colegio en Vermont, primero lavando trastes en la cafetería, luego dando tutorías y finalmente asistiendo a un profesor que escribía un libro sobre filosofía.

Eso cambió en su último semestre cuando caducó su permiso, que el Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) aún no ha renovado. “Fue un cambio total cuando se me expiró mi DACA en cuanto al tipo de trabajo que estaba haciendo. Ya no estaba trabajando con computadoras, con bibliografías, con autores. Tuve que ir y trabajar en granjas lecheras. Fue divertido porque andaba con mucha gente como yo y había comunidad de esa forma. Pero es difícil. El trabajo es muy duro”, recuerda.

Daniel recibió el anuncio del martes con pesar, pero también reconociendo que lo vio venir: “Esto es lo que se esperaba de un presidente como Trump. Toda la discusión siempre se vuelve política. Este movimiento no le conviene. Y pues esa es la vida de uno como inmigrante: somos una ficha en el juego, pero en realidad nosotros construimos este país, este es nuestro país”, afirmó.

Agregó: “Gracias a Dios, tengo muchos amigos aquí en Austin. Yo estudié y tengo confianza en mí, en mi habilidad de crear una vida feliz para mí. Es la misma incertidumbre de siempre, desde hace cinco años, la misma ansiedad”.

El joven, quien pidió renovar su permiso desde febrero y aún no recibe respuesta, considera que el Congreso podría aprobar una solución para los dreamers, algo que les permita salir y entrar del país libremente y obtener otros beneficios que sí tienen los residentes legales.

Sin embargo, asegura que se sentiría feliz con una solución idéntica al programa que Trump eliminó este martes: “A mí se me hace que DACA es pedir muy poco, es pidiendo casi nada. No es residencia, no es ciudadanía. Creo que es suficiente para mí, para ayudar a mi familia. Es todo lo que necesito”.

Estas fotos cuentan los 10 años de lucha de los dreamers: desde DACA hasta el fallo en la Corte Suprema

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