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Crisis en Venezuela

"Uno se rebusca acá para poder salir adelante": los venezolanos que cruzan a Colombia para vivir de un basurero

Desesperados por no poder subsistir en sus comunidades de origen, decenas de indígenas sikuanis, también conocidos como jivi, han cruzado en los últimos meses desde Venezuela a Colombia para buscarse la vida en un basurero.
4 Nov 2018 – 03:09 PM EST

PUERTO CARREÑO, Colombia. - Se acerca el mediodía y decenas de indígenas se aglomeran alrededor de un camión de basura en Puerto Carreño, un remoto municipio de Colombia. El vehículo blanco trata de deshacerse de diez toneladas que ha llevado al basurero municipal. Mientras, unas 60 personas espera los desechos con ansiedad.

Tan pronto el vehículo vierte la basura en el piso, hombres, mujeres y niños comienzan a abrir las bolsas negras con sus manos y buscan entre las moscas y la podredumbre pedazos de plástico, cartón y aluminio, materiales que podrán vender por unos cuantos pesos a una planta de reciclaje.

Es una tarea difícil y olorosa que se repite todos los días. Pero si antes esta labor la solían llevar a cabo indígenas colombianos con escasos recursos, ahora se les han unido los del otro lado de la frontera. Son personas que buscan una forma de subsistir: “Este trabajo es difícil,” dice Armando García, un indígena sikuani que dejó su finca en Venezuela por la crisis económica que atraviesa ese país. “Pero con esto podemos hacer al menos unos 30,000 pesos ($10) a la semana”.


García sabe que se trata de un monto pequeño. Pero dice que con el dinero que hacía en Venezuela trabajando como agricultor ya no le alcanzaba ni para alimentarse y mucho menos para comprar productos de aseo personal. Ahora subsiste en un campamento que unos 60 indígenas colombianos y venezolanos han formado alrededor del basurero y sueña con establecer una nueva finca en un resguardo indígena en Colombia.

“Ya en Venezuela no se puede vivir bien”, asegura el joven de 21 años. El drama de García y sus parientes refleja una aguda falta de oportunidades en ambos lados de la frontera.

Pero también muestra cómo algunos de los municipios más pequeños de Colombia están luchando para albergar a los miles de venezolanos que llegan cada día a este país.

Y es que el basurero municipal no es el único sitio donde han llegado a trabajar los migrantes venezolanos que tratan de subsistir en Puerto Carreño, un pueblo de 22,000 personas ubicado en un remoto tramo de la frontera.

En las calles de esta calurosa población es común ver a migrantes venezolanos vendiendo café o tratando de vender ropa, artesanías y algunos artículos de comida que traen desde su país a escondidas.

La policía local ha realizado operativos para detener a venezolanos que trabajan en el cambio de divisas y compiten ilegalmente con las casas de cambio locales.

Además, un antiguo colegio ha sido ocupado por una decena de venezolanos que no tienen techo y el alcalde del municipio, Marcos Pérez afirma que el único hospital del pueblo ha tenido serias dificultades para atender a los migrantes del vecino país.

Por eso, pide ayuda del gobierno nacional y de organizaciones internacionales para proyectos de vivienda y generación de empleo.

“La atención humanitaria ha colapsado por la llegada de los amigos venezolanos”, dice Pérez en entrevista con Univision Noticias. “Esto nos ha generado inseguridad, nos ha generado un comercio ilegal y muchas invasiones del espacio público.”

"No llega la ayuda"


Para contrarrestar el problema, la Personeria de Puerto Carreño realizó una “caracterización” de los venezolanos que se encuentran en el municipio, una especie de censo para saber cuántos venezolanos hay en Puerto Carreño y solicitar ayuda de otras entidades.


Según esa caracterización, en el municipio hay 1,456 venezolanos indocumentados, además de los 1,300 que ya se habían registrado en una censo que el gobierno hizo en junio. Son 2,700 en total, un 12% de la población total.

Sin embargo, la ayuda de grupos internacionales aún es escasa. Puerto Carreño no tiene conexión terrestre con el resto de Colombia y está ubicado lejos de las principales rutas comerciales y migratorias.

“Somos una de las pocas áreas fronterizas donde aún no llega apoyo de Estados Unidos”, dice Cristian Satizaba, un funcionario de la alcaldía que trabaja en la caracterización de los venezolanos. “Nuestro reto ahora es gestionar mas cooperación internacional.”

Desde el 2017, el gobierno de Estados Unidos ha donado a Colombia mas de 40 millones de dólares para ayudar a refugiados venezolanos. Estos apoyos han ido a refugios, hospitales y programas de alimentación.

Pero aquí no ha llegado esa ayuda y el gobierno local trata de arreglárselas con los recursos que tienen a la mano para atender a los migrantes.


El alcalde Pérez dice que en septiembre el municipio ofreció despensas de comida y herramientas de trabajo a 198 indígenas que vivían en el basurero pidiéndoles que, a cambio de la ayuda, abandonaran el lugar y regresaran a sus resguardos. Entonces, 34 personas fueron devueltas a Venezuela con el apoyo de la alcaldía.

Pero ha pasado un mes desde aquel operativo y el basurero ya está nuevamente repleto de indígenas venezolanos y colombianos, que ahí buscan una manera de subsistir: “Ya uno no halla qué hacer en Venezuela,” dice Armando García. “Uno se rebusca acá para poder salir adelante".

En fotos: Para sobrevivir en Colombia, estos venezolanos convirtieron sus devaluados billetes en artesanías

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