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Crisis en Venezuela

Cómo Maduro intenta evitar el colapso tras las sanciones impuestas por EEUU

El plan de control de daños contempla la venta de petróleo a través de intermediarios, negociaciones para aumentar el envío de crudo a otros mercados y medidas de emergencia para tratar de estabilizar al dólar. Se profundizará el deterioro de la economía, pero analistas advierten que no necesariamente esto se traducirá en un cambio de gobierno.
30 Ene 2019 – 5:25 PM EST

CARACAS, Venezuela.- A fin de impedir que tras las sanciones de Estados Unidos la economía venezolana descienda a un colapso de enormes dimensiones que potencie la turbulencia política y debilite de manera definitiva su permanencia en la presidencia, Nicolás Maduro toma medidas para tratar de estabilizar la moneda mientras su gobierno busca opciones para amortiguar el impacto en el ingreso de petrodólares.

En una acción contundente la administración de Donald Trump, que junto a una larga lista de países considera fraudulentas las elecciones que Maduro esgrime como piso legal para un nuevo mandato, Washington prohibió a las empresas estadounidenses la compra de petróleo a Venezuela y la venta de productos como gasolina y diluyentes.

En Venezuela prácticamente todos los dólares que ingresan provienen de las exportaciones de petróleo y los 500,000 barriles diarios que vende a Estados Unidos aportan 80% del flujo de divisas que alimenta la caja de Pdvsa, la empresa petrolera del Estado. El resto de los barriles, principalmente enviados a China e India, son utilizados para pagar deuda.


Fuentes de la Vicepresidencia de Economía explican que entre las opciones que evalúa la administración de Maduro para disminuir el impacto se encuentra la venta de petróleo a intermediarios que luego revenderían los barriles en Estados Unidos u otros países, así como el aumento del crudo que exporta a China e India o una negociación que permita recibir ingresos por parte del petróleo que actualmente no aporta recursos porque se utiliza para cancelar deuda.

Al mismo tiempo, busca nuevos proveedores para adquirir los diluyentes que permiten comercializar los crudos pesados de la Faja del Orinoco y los combustibles que compra en el exterior por las fallas en las refinerías del país.

Este plan de emergencia se traducirá en menos ingresos porque la venta de petróleo a otros países como China supone mayores gastos de transporte y ventas a precios bajos, pues solo Estados Unidos cuenta con refinerías especialmente equipadas para procesar los crudos pesados de Venezuela.

Asimismo, la venta de petróleo a través de intermediarios implica descuentos importantes y existen dudas en el mercado sobre si esta vía no violaría las sanciones de Washington, en caso de que pretenda utilizarla para enviar crudo a las refinerías de Estados Unidos.

Nicolás Maduro ha expresado su decisión de resistir lo que califica como “un intento de golpe de Estado por parte de Estados Unidos”, que ha reconocido al igual que una larga lista de países a Juan Guaidó, el líder del Parlamento que se juramentó como presidente interino.

“Venezuela se va a hacer respetar, me he dado cuenta en estos días de que somos mucho más independientes de lo que pensamos, no dependemos de los gringos ni de los europeos ni de nadie; Venezuela tiene su propio rumbo y nadie lo puede parar”, aseguró Maduro el lunes de esta semana.

Las prioridades

Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, considera que para Maduro será vital asegurar las importaciones que garantizan las cajas de comida con productos básicos como harina, arroz, pasta y leche en polvo que vende a precios subsidiados a la población de menos ingresos y la compra de combustible para evitar fallas en las bombas de gasolina e interrupciones en el servicio eléctrico.

“De acuerdo a nuestras proyecciones el Gobierno tiene para gastar de inmediato unos tres mil millones de dólares que alcanzarían para atender estas prioridades por tres meses, pero no en condiciones normales, vamos a ver menos reparto de cajas de comida porque seguramente van a tratar de dosificar las cantidades, va a haber problemas con el abastecimiento de gasolina y muy probablemente aumentarán las fallas eléctricas”, dice Asdrúbal Oliveros.


Luis Vicente León, director de Datanálisis, señala que “desde mi punto de vista las probabilidades de colapso son elevadas, pero no puedo afirmar que irremediablemente ocurrirá. Se están tomando acciones típicas de países que han sido sancionados por Estados Unidos. Las importaciones de alimentos en buena parte ya fueron reorientadas hacia México, que no está de acuerdo con la actuación de Estados Unidos, y Rusia que es un país aliado del Gobierno”.

Turquía, otro país aliado de la administración de Maduro, también juega un rol fundamental como proveedor de alimentos y ha pasado a ser una fuente de ingresos de divisas mediante la compra de oro a Venezuela que, de acuerdo a estimaciones de entidades financieras, en 2018 se ubicó en 900 millones de dólares.

El 19 de enero el vicepresidente de economía, Tareck El Aissami, viajó a Turquía y se reunió con el presidente de ese país, Recep Tayyip Erdogan, para diseñar un plan que permita aumentar las exportaciones de oro de Venezuela este año.

“Visité tantas refinerías de oro, vi este lugar por primera vez con la tecnología avanzada, es un lugar muy bien equipado” dijo Tareck El Aissami.

Parar al dólar

En un entorno signado por la inminente caída en el ingreso de divisas, la inestabilidad política y una hiperinflación donde los precios aumentan en promedio 4% cada día, el Banco Central implementa medidas de emergencia para evitar la escalada del dólar y una mayor devaluación del bolívar.

El plan se traduce en recortar severamente el crédito para evitar que las empresas y los particulares se financien para adquirir dólares y en el anuncio de que venderá euros a través de los bancos privados a fin de disminuir la presión en el mercado.

Para recortar el crédito, el Banco Central aumentó de manera sustancial la porción del dinero que las entidades financieras no pueden prestar y tienen que congelar como reservas.

Leonardo Buniak, experto en riesgo bancario, explica que “el Banco Central no cuenta con suficientes euros como para aumentar la oferta de divisas de manera importante y la inflación no se va a detener porque la causa fundamental de la misma es que el Gobierno crea dinero en grandes cantidades para cubrir sus gastos. Al mismo tiempo, la contracción del crédito va a profundizar la recesión que comenzó en 2015 y aún no termina”.


No obstante, señala que “en el muy corto plazo las medidas pueden lograr que se estabilice la cotización del dólar, pero no es algo sostenible”.

Entre el 4 de septiembre de 2018 y el 18 de enero de 2019 el precio del dólar aumentó 2,516% en el mercado negro y antes de anunciar las medidas para “estabilizar el tipo de cambio” el Banco Central procedió a devaluar la moneda equiparando la tasa oficial con la cotización en este mercado.

La recesión

Si bien existen dudas sobre si Nicolás Maduro logrará superar la crisis política, no hay discusión respecto a que la economía venezolana seguirá hundiéndose este año. Francisco Rodríguez, economista principal de Torino Capital, indica en su más reciente reporte que tras las sanciones de Estados Unidos Pdvsa sufrirá una fuerte caída en sus ingresos y por ende la producción petrolera se reducirá a la mitad, a tan solo 508,000 barriles diarios.

La reducción en el ingreso de divisas obligará a recortar severamente las importaciones de materia prima e insumos afectando la producción en toda la economía, por lo tanto, proyecta que este año el PIB se contraerá 26,4% con lo que la economía venezolana acumularía un declive de 59% en los últimos seis años.

Credit Suisse afirma en su análisis más reciente que “estas sanciones (de Estados Unidos) podrían perturbar significativamente a la industria petrolera y una economía ya devastada. La restricción en divisas empujará al tipo de cambio y la inflación, y traerá más recesión”.

Los escenarios

Pero el mayor empobrecimiento no se traduce necesariamente en un cambio de gobierno. Torino Capital considera que el escenario más probable es que Nicolás Maduro permanezca en el poder durante los próximos dos años sin convocar nuevas elecciones porque sería capaz de mantener el apoyo de las Fuerzas Armadas y contrarrestar el aislamiento internacional.

“El país sufre una profunda contracción económica, pero el deterioro y el descontento generalizado son insuficientes para expulsar a Maduro del poder”, señala el informe de Torino Capital que asigna a este escenario 40% de probabilidades y 30% a la posibilidad de que el Gobierno convoque a nuevas elecciones por la presión internacional.

La firma asigna 20% de probabilidad a un colapso del régimen donde una protesta masiva o una intervención militar externa lleva a la pérdida del poder y finalmente 10% a que Nicolás Maduro sea reemplazado por otro líder surgido de las filas del Gobierno.

Luis Vicente León señala que “existen ejemplos donde la estrategia de Estados Unidos de provocar un colapso de la economía ha impulsado negociaciones o rebeliones internas, pero hay otros casos en que no ha generado el cambio de gobierno, allí están Cuba, Irán, Siria y Zimbabue”.

“Puede ocurrir que el gobierno de Nicolás Maduro se convierta en una especie de big brother que se mantenga en un país muy empobrecido donde sea el único que tenga algo para repartir gracias a lo que pueda obtener de las negociaciones con China, Rusia, Turquía y México que aun cuando no pueden compensar del todo las sanciones de Estados Unidos pueden ayudarlo a hacer control de daños”, dice Luis Vicente León.

Los rostros de la lucha global por la resolución del conflicto político en Venezuela (fotos)

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