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Criminalidad y Justicia

Un médico de Ohio abusó sexualmente de al menos 177 estudiantes y nadie hizo nada: "Era un secreto a voces"

El doctor Richard Strauss trabajó en la Universidad Estatal de Ohio entre 1978 y 1998 y en todo ese tiempo abusó sexualmente de decenas de estudiantes hombres sin que se tomaran medidas, a pesar de que muchos lo denunciaron. La universidad publicó este viernes el informe de una investigación iniciada en abril, que recopiló fuertes testimonios y entrevistas. El doctor se suicidó en 2005.
18 May 2019 – 9:11 AM EDT

Por casi dos décadas un doctor del equipo de la Universidad Estatal de Ohio (OSU, por sus siglas en inglés) abusó sexualmente de al menos 177 hombres, en su mayoría estudiantes atletas, según reveló una exhaustiva investigación dirigida por la universidad. Gran parte de los abusos del doctor ocurrieron bajo el pretexto de proporcionarles un ‘tratamiento médico’.

Los resultados de la investigación fueron revelados este viernes por la propia universidad y han causado una verdadera conmoción por sus explícitos y duros testimonios. La Universidad Estatal de Ohio y las autoridades del estado pidieron disculpas a las víctimas.

Pero entre las revelaciones de la investigación un dato ha despertado aún más la rabia e impotencia de víctimas, estudiantes y familiares: el personal de la universidad tenía conocimiento de los abusos desde 1979, pero no hicieron nada.

El perpetrador de estos abusos, Richard Strauss, trabajó en la OSU entre 1978 y 1998, principalmente como médico del Departamento de Deportes y el Centro de Salud para estudiantes y a pesar de la persistencia y seriedad de numerosas quejas contra él, durante casi veinte años la universidad no tomó medidas para investigarle, aún cuando algunos estudiantes entrevistados aseguran que aquello era “un secreto a voces”.

No fue hasta enero de 1996 que se elevaron las primeras quejas y se inició una investigación, que concluyó con la suspensión de Strauss como médico en la OSU. Sin embargo, aunque el centro lo sacó de sus departamentos lo mantuvo como miembro titular de la facultad y Strauss abrió una clínica fuera del campus, en la cual continuó abusando de estudiantes.

Dos años después, en 1998, se retiró voluntariamente con el estatus de miembro “emérito” de la universidad hasta que en 2005, con 67 años, se suicidó. El Estado de Ohio declaró este viernes haber iniciado el proceso para retirarle ese estatuts.

Según declaraciones de la OSU, la nueva investigación se inició el pasado mes de abril, después de que un antiguo alumno se presentara con acusaciones de abuso e indicando que podría haber otros que también lo hubieran padecido.

De esta forma se abrió finalmente una investigación en profundidad, a cargo de la firma de abogados Perkins Coie, dirigida por un exfiscal federal y un antiguo abogado de ética del gobierno federal, ambos con experiencia previa en casos de abuso sexual masculino. Para la investigación entrevistaron a 520 personas, entre ellas los 177 hombres que declaran haber sido molestados por Strauss.

El informe, de 232 páginas, contiene duras y repetidas historias de abuso de antiguos alumnos que acudieron a Strauss para recibir atención médica.

"Los hallazgos son impactantes y difíciles de comprender", dijo el actual presidente de OSU, Michael Drake, en un mensaje enviado a la comunidad universitaria.

"En nombre de la universidad, ofrecemos nuestro profundo arrepentimiento y nuestras más sinceras disculpas a cada persona que sufrió el abuso de Strauss", dijo Drake, presidente de la universidad estatal desde 2014. "El fracaso fundamental de nuestra institución a la hora de evitar este abuso fue inaceptable, como lo fueron los inadecuados esfuerzos para investigar a fondo las quejas planteadas por los estudiantes y miembros del personal".

Los casos de abuso referidos contra Strauss hablan de que le tocaba los genitales de los estudiantes, en formas que claramente no correspondían a la práctica médica. Varios estudiantes dijeron que Strauss "les tocaba los genitales de forma rutinaria en cada visita, independientemente de la dolencia médica presentada, incluso para el dolor de garganta", señala el informe.

Otros testimonios hacen referencia a preguntas e interrogatorios inadecuados sobre prácticas sexuales o a cómo el doctor solía ducharse con los equipos, incluso más de una vez al día y su mirada incomodaba a los jóvenes.

El informe revela que miembros de 15 equipos deportivos universitarios fueron abusados, con una preferencia por los luchadores, pues 48 de ellos fueron agredidos por el doctor, cuyo proceder solía hacerse cada vez más explícito en la siguiente visita.

Docenas de personas que trabajaron como entrenadores y demás personal deportivo confesaron en la investigación haber estado al tanto de los rumores y quejas contra Strauss.

El ex estudiante de enfermería, Brian Garrett, dijo a la agencia AP que trabajó por poco tiempo en la clínica fuera del campus que Strauss abrió después de haber sido expulsado pero renunció al presenciar los abusos del doctor e incluso sufrirlos él mismo.

La investigación, dice Garret, lo ha dejado más enojado que antes. "Sabíamos que era sistemático y que se había informado", dijo el viernes ala agencia AP. "Era incluso más generalizado de lo que sabíamos".

Para él, el abuso llevado a cabo por Strauss supera al de Larry Nassar, de la Universidad Estatal de Michigan (MSU), quien fue acusado de haber abusado sexualmente de al menos 250 mujeres y niñas y estará en prisión de por vida.


Garret se queja de que al doctor Strauss "no pudimos llevarlo a juicio. La policía no llegó a investigar. Por eso es peor que el caso de la MSU. Él tomó la salida fácil".

Kent Kilgore, otro superviviente de los abusos de Strauss, sentenció en un comunicado a AP: “Se rompieron sueños, se dañaron las relaciones con los seres queridos y el daño ahora pesa sobre nuestros hijos ya que muchos de nosotros nos hemos vuelto tan sobreprotectores que se tensa la relación con ellos”.

Estas fotos muestran con crudeza la indignación por el abuso sexual en universidades

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