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Inmigrantes indocumentados

Le robaron $61,000 y lo golpearon con un extinguidor: el caso de 4 mexicanos que denunciaron explotación laboral

Un caso criminal describe el periplo de cuatro indocumentados que fueron llevados a trabajar a un negocio de comida mexicana cerca de la frontera con Canadá. Uno de ellos terminó internado en un hospital por un altercado violento con uno de sus jefes.
7 May 2021 – 01:53 PM EDT
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Cuatro mexicanos indocumentados cooperaron con las autoridades para encarcelar a sus patrones hispanos, quienes supuestamente les pagaban una miseria y los maltrataban mientras trabajaron en la cocina de un restaurante de Nueva York. Los acusados podrían ser condenados a 20 años de prisión.

Uno de estos inmigrantes terminó hospitalizado. Dice que fue consecuencia de un violento altercado en el que uno de sus jefes le fracturó la nariz de un puñetazo, le pegó en la cabeza con un extinguidor y lo amenazó de muerte, detalla una acusación presentada en el Distrito Oeste de Nueva York de la Fiscalía federal.

“La víctima fue trasladada a un hospital para recibir tratamiento médico, donde le diagnosticaron fractura de nariz y le cerraron con grapas una laceración en la cabeza”, describe un comunicado.

Esta persona trabajó desde noviembre de 2014 y hasta febrero de 2018 en el establecimiento de comida mexicana El Cubilete, que en ese período tuvo dos domicilios en la ciudad de Niagara Falls, en la frontera entre Nueva York y Canadá. Al parecer, el establecimiento sigue operando.


Los fiscales afirman que los propietarios y administradores del negocio, Roberto Montes Villalpando, de 60 años, y Abraham Montes, de 28, no le pagaban siquiera el sueldo mínimo estatal (entonces de 9 dólares por hora) al inmigrante agredido y por ello le robaron 61,665 dólares.

También señalan que a los otros tres mexicanos les redujeron indebidamente unos 20,000 dólares de sus cheques.

Montes Villalpando es acusado además de golpear y amenazar a uno de sus empleados.

La investigación descubrió que estos cuatro mexicanos, cuyos nombres no fueron publicados, vivían y trabajaban en el estado de Ohio. Pero Montes Villalpando y su socio los convencieron para que se mudaran a Nueva York “prometiéndoles un mejor salario y menos horas” laborales.

Los llevaron en auto hasta Niagara Falls y los instalaron en un apartamento en Zito Drive, que estaba a menos de media milla de distancia del restaurante (antes de cambiar de domicilio).


El contrato de arrendamiento estaba a nombre de Montes Villalpando. De su cheque les restaban el alquiler y el cobro por servicios públicos.

Decomisos y una posible deportación

Los cuatro mexicanos trabajaron como cocineros, preparadores de alimentos y lavaplatos en El Cubilete.

Su supervisor era Abraham Montes, mientras que Montes Villalpando administraba el establecimiento y se encargaba de la nómina.

La evidencia en este caso son las entrevistas de los cuatro indocumentados y el reporte por tráfico laboral que elaboró el Departamento de Alguaciles del condado de Erie, la primera agencia que investigó el caso.

Después, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el Departamento del Trabajo y el Grupo de Trabajo contra la Trata de Personas del Distrito Oeste de Nueva York de la Fiscalía, colaboraron en las averiguaciones.

Ambos empresarios se declararon culpables del cargo de conspiración para albergar a extranjeros con fines lucrativos y causar lesiones corporales graves. El delito conlleva una pena máxima de 20 años de prisión y una multa de 250,000 dólares, indicó la Fiscalía.

Su audiencia condenatoria está programada para el próximo 14 de septiembre.

Montes Villalpando prometió en su acuerdo con los fiscales pagarles a las cuatro víctimas un total de 81,572 dólares. Las autoridades señalan que él y su socio tienen un ahorro de 196,000 dólares, así como tres propiedades en Niagara Falls, Tonawanda y Sanborn, en Nueva York. En esa lista está El Cubilete.

El documento judicial que Montes Villalpando firmó indica que él está dispuesto a ceder cualquier bien que haya obtenido a través del delito del cual se le acusa o que haya usado para cometerlo.

El gobierno advierte que podría deportar a este restaurantero a su país de origen (no se indica cuál), pues no es un ciudadano estadounidense, aunque él así lo afirmaba.

El Departamento de Justicia no identifica a más víctimas potenciales en este caso.

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