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Crimen Organizado

Ejecuciones de capos de la Cosa Nostra reactivan violentas operaciones de la mafia en Nueva York

En meses recientes tres miembros de familias criminales en esa región fueron baleados fatalmente, otro falleció en prisión por una causa aún no revelada y el hijo de un capo logró sobrevivir a un ataque a tiros en el que lo dieron por muerto. No se descarta que estos crímenes indiquen que se ha retomado una guerra que no se veía desde hace varias décadas.
17 Mar 2019 – 2:34 PM EDT

Ni siquiera el golpe que recibió una camioneta Cadillac perturbó la tranquilidad de un barrio en Nueva York la noche del miércoles. El responsable del choque fue a la casa del dueño de la lujosa SUV dañada y conversó con él durante un minuto. Después sacó una pistola y le disparó 12 veces.

Ese hombre que murió más tarde en un hospital era Francesco Cali, el jefe de los Gambino, que una vez fue la organización criminal más poderosa en Estados Unidos. Si bien la investigación inicial indica que el sospechoso, Anthony Comello, quien fue arrestado el sábado, no estaría enterado sobre las actividades ilícitas de Cali, este crimen coincide con otras bajas de capos de la Cosa Nostra.

Desde julio de 2018 no ha dejado de correr la sangre de miembros de la mafia italoamericana en Nueva York, la cual inspiró las películas de The Godfather y Goodfellas, y la serie televisiva The Sopranos.

En este período, tres integrantes de dos familias mafiosas han sido baleados fatalmente, otro falleció en prisión por causas aún no reveladas y el hijo de un capo (uno de los recién ejecutados) logró sobrevivir a un ataque a tiros en el que lo dieron por muerto.

A pesar de lo que Comello dijo a los detectives y otras evidencias sobre el ataque, no se descarta que el asesinato de Cali sea la última señal de que se ha reactivado una guerra sangrienta que no se veía desde hace varias décadas.

Sobre el homicidio del jefe de los Gambino, la Policía neoyorquina aún no ha determinado si se trataba de un complot de sus enemigos. “¿Actuó solo? ¿Lo hizo por otras personas? ¿Cuál fue el motivo? Simplemente no tengo todas las respuestas”, dijo el jefe de detectives Dermot F. Shea, al anunciar la captura de Comello el sábado.

El presunto homicida tiene 24 años y es vecino de Staten Island. Fue detenido en la localidad de Brick Township, Nueva Jersey, el sábado por la mañana. Hizo un par de declaraciones a los investigadores y luego se negó a colaborar. No tiene antecedentes penales.

Las cámaras de vigilancia de la casa de Cali lo captaron hablando con este alrededor de las 9:30 pm del miércoles, poco después de que chocó la SUV del mafioso. Sus huellas dactilares quedaron en la placa de la camioneta Cadillac que tumbó y que entregó a su víctima. La Policía dice que 10 de los 12 tiros que detonó impactaron al capo.

El asesinato de Cali ocurrió una semana después de que falleciera en prisión Carmine Persico, alias 'The Snake' y quien tuvo el mando de la familia Colombo hace unas décadas. Tenía 85 años y cumplía una sentencia de 139 años tras las rejas por crimen organizado. La causa de su deceso aún no ha sido revelada.

Los violentos ataques contra los Zottola

El primero de los más recientes homicidios relacionados con la Cosa Nostra en Nueva York ocurrió la noche del 4 de octubre, cuando Sylvester Zottola recibió cuatro balazos en el torso y uno en la cabeza mientras esperaba su orden en la ventanilla de un restaurante McDonalds en el Bronx.

Zottolla tenía 71 años y era parte de la cúpula de la familia de los Bonanno. Su violento final fue descrito como un asesinato al estilo de la mafia. Los investigadores creen que un sicario le siguió los pasos durante varios meses hasta que lo acabó a tiros en el drive-thru.

Por varios años él fue socio de Vincent J. Basciano, quien dirigió brevemente a los Bonanno a principios de la década de 2000 hasta que fue condenado a cadena perpetua en una prisión federal por cargos de asesinato y crimen organizado. Sin embargo, su larga carrera delictiva extendió sus vínculos más allá de esa organización criminal, logrando acuerdos con los clanes Lucheses y Genovese.

Según documentos judiciales, Zottolla suministró y prestó servicio a las máquinas de Joker Poker en centros de juego controlados por la mafia durante los años 90 y principios de la década siguiente.

La Policía acusa por este homicidio a Bushawn Shelton, de 34 años, y miembro de alto rango de la pandilla afroestadounidense Bloods. La investigación señala que este contrató a alguien para que matara a Zottolla, pero el pistolero terminó colaborando con las autoridades y lo echó de cabeza.

Tres meses antes del asesinato de este capo, su hijo Salvatore, de 41 años, se salvó por poco. Durante la madrugada del 11 de julio, cuando este se encontraba afuera de un complejo de vivienda de su familia, le dispararon varias veces. El atacante huyó creyendo que había muerto.


Mató a su amigo y dio el pésame a los deudos

También en octubre de 2018 se registró otra baja en la Cosa Nostra. Vincent Zito, de 78 años y miembro durante varios años de los Gambino, se encontraba en su casa cuando recibió un disparo en la nuca.

El miércoles por la noche, la Policía arrestó al sospechoso, Anthony Pandrella, quien era amigo de la víctima y estaba asimismo con el clan de los Gambino.

De acuerdo con la acusación, Pandrella, de 59 años y vecino de Brooklyn, visitó la casa de su amigo el 26 de octubre de 2018 y sin mediar palabra le disparó a corta distancia en la parte posterior de la cabeza. Su intención era robarle miles de dólares producto de su negocio de préstamos.

Aunque trató de borrar la evidencia en su contra, cámaras de seguridad lo captaron saliendo y entrando de la vivienda de Zito, y quedaron muestras de su ADN en el arma.

Incluso regresó después del crimen a la casa de su amigo para darle el pésame a su familia y para conocer en qué iba la investigación del caso.

“Un asociado de la familia criminal Gambino supuestamente le dispara a su amigo en la parte posterior de la cabeza, regresa a la casa para visitar a la familia y luego piensa que puede deshacerse de la evidencia del delito”, expresó William F. Sweeney, subdirector de la oficina del Buró Federal de Investigaciones (FBI) en Nueva York.

“Se necesita un cierto nivel de maldad para asesinar a un amigo en su propia casa y luego consolar a los familiares en duelo”, agregó el funcionario.

Por su parte, James P. O’Neill, comisionado de la Policía de Nueva York, dijo citando este caso que no han bajado la guardia contra la mafia italoamericana.

“La eliminación de la delincuencia organizada y la violencia asociada a esta sigue siendo una prioridad para la Policía de Nueva York y sus socios en las fuerzas del orden”, advirtió O’Neill.

Si es declarado culpable, Pandrella enfrentaría una condena de cadena perpetua y sería elegible a la pena de muerte.

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