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Convención Republicana

Así fue el abucheo a Ted Cruz y así lo usará para presentarse en 2020

“¡Apoya a Trump!”, le gritaban en la arena la mayoría de delegados republicanos, enfurecidos por el desplante que el senador de Texas le hizo a su candidato.
21 Jul 2016 – 2:11 AM EDT

Cleveland, Ohio. Fueron unos segundos muy tensos. El discurso había avanzado con ovaciones aisladas y sin sobresaltos cuando Ted Cruz afrontó el fragmento final.

“A aquellos que están escuchando les digo que no se queden en casa en noviembre”, dijo el senador antes de dejar unos segundos de silencio que sembraron la incertidumbre entre los seguidores de Donald Trump.

¿Pediría el voto en la siguiente frase para el candidato republicano? Muchos en la arena creyeron que sí y se pusieron en pie para celebrar el gesto elegante del finalista de las primarias republicanas. Incluido el jefe de la delegación de Pensilvania y varios delegados de Nueva York.

Para entonces varios medios (incluido Univision) ya sabían que Cruz no expresaría esta noche su respaldo a Trump. Así lo había dicho su portavoz a mediodía y así lo reflejaba el texto que había enviado embargado el entorno del senador.

Muchos delegados, sin embargo, no tenían esa certeza y la pausa de Cruz avivó la expectativa de que pediría el voto para su rival. No fue así. El tenso silencio concluyó y Cruz esquivó el nombre de su adversario durante las primarias, llamando en cambio a votar por “candidatos capaces de defender la libertad y ser fieles a la Constitución”.

Era un recado inequívoco al candidato republicano, cuya campaña había recibido el discurso en torno a las seis y media de la tarde y había decidido no poner freno al gesto de Cruz. El senador animaba a sus seguidores a votar por aspirantes conservadores al Senado o a la Cámara de Representantes… pero no decía una palabra sobre Trump.

El desplante del senador no gustó a la familia Trump, cuyos miembros lo recibieron en la tribuna de honor de pie y con cara de póker. Tampoco gustó a la mayoría de los delegados, que empezaron a gritar “¡apoya a Trump!” y rompieron a abuchear a Cruz.

La rebelión la liberaron los delegados de Nueva York y Massachusetts. Pero hubo otras delegaciones y muchos espectadores que secundaron el castigo al senador.

Cruz se quedó en silencio de nuevo mientras se disparaba el fragor del público y se acercó al micrófono para decir que apreciaba el cariño de la delegación de Nueva York. Su discurso concluyó unos minutos después pero el daño ya estaba hecho. Cruz le había devuelto las jugarretas a su rival.

No todos los delegados criticaron el gesto del senador. Mark Marr, delegado del estado de Washington, celebró su gesto al final y explicó que no votaría jamás por Trump: “Nada que diga puede hacer que vote por él. No es republicano ni conservador y no me fío de lo que dice. Ha hecho mucho daño a este partido y no votaré por él”.

A otros seguidores de Cruz, en cambio, no les gustó el desplante del senador. “Hubiera preferido escucharle al menos que iba a votar por Trump”, decía al final un delegado hispano de Texas.

A Cruz le esperaban algunos momentos incomodos a la salida del auditorio. Susan Hutchinson, responsable del partido en Washington, le llamó “traidor al partido” y le zarandeó junto a un ascensor. A su esposa Heidi varios delegados le gritaron “Goldman Sachs”, recordando que trabaja desde hace décadas en un banco de inversión.

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