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Convención Demócrata

¿Por qué puede ayudar a Kaine su sosa imitación de Donald Trump?

El candidato a la vicepresidencia que acompaña a Hillary Clinton arremetió contra el republicano, y aunque su mofa puede resultar algo floja puede servir muy bien a la estrategia demócrata.
28 Jul 2016 – 9:21 PM EDT

No pasó mucho tiempo en su discurso de aceptación a ser candidato a la vicepresidencia como compañero de Hillary Clinton para que Tim Kaine soltara sus primeras palabras en español, un idioma que se nota que disfruta usar.

“(En Honduras) Aprendí los valores del pueblo: fe, familia y trabajo (…) Los mismos valores de la comunidad latina en nuestro país. Somos americanos todos”, dijo ante la Convención Nacional Demócrata, usando la misma frase que usó el sábado en Miami en una presentación conjunta con Clinton.

Como suele hacer desde sus tiempos de gobernador de Virginia (2006-2010), Kaine recordó su experiencia con misioneros jesuitas en Honduras, cuando tomó un año libre de la universidad para "enseñar soldadura y carpintería" a niños pobres del país centroamericano, con un discurso muy similar al que ofreció en Miami.

Pero sus palabras en español, que electrizaron a la audiencia del Wells Fargo Center de Filadelfia, muestra cómo puede servir de arma para la campaña de Clinton en su esfuerzo por atraer al electorado hispano.


Más allá de algunos momentos de fervor sacados a una muchedumbre favorablemente predispuesta, Kaine mostró las limitaciones de su retórica pausada que no termina de emocionar a la audiencia. Pero quizá en eso radicaba el fuerte del compañero de fórmula de Clinton.

El imitador de Trump

En su mensaje, Kaine desató una andanada de críticas al candidato republicano Donald Trump a quien describió como un "apasionado de sí mismo".

"Por cierto, ¿alguien aquí cree que Donald Trump está pagando su parte justa de impuestos? ¿Creen que debería presentar sus declaraciones de impuestos como cualquier otro candidato de la historia moderna? Claro que debería. Donald, ¿qué estas ocultando?", empezó Kaine al atacar al magnate.

El senador usó el historial de negocios del magnate para presentarlo como un hombre avaro que no siente ninguna responsabilildad social.

Kaine demostró ser un mal imitador de Donald Trump. Aunque el público celebraba ruidosamente cada vez que decía algo tratando de emular el tono del candidato republicano: "Créanme", decía en referencia a lo que el senador asegura que es el slogan de su campaña ( Belive me!).

Algunos han puesto en duda que, por su estilo calmado, "aburrido", como él mismo se define, sea el indicado para confrontar a Trump, aunque en entrevista con Univisoin Noticias, el portavoz de la campaña de Clinton, Jorge Silva, aseguró que el contraste era la mayor ventaja del senador.

"Muchas veces, cuando uno ve a una persona como Donald Trump alardeando, las personas buscan a alguien más tranquilo, alguien más sereno y a alguien con más dirección", dijo Silva.

De bajo perfil

Para ser un político que se precia de su parquedad, y bajo peril, Tim Kaine luce cómodo en los escenarios. De hecho, ha estado varias veces bajo el foco de la atención pública dando mensajes que son esperados por el país entero.

Por eso en su caso, el discurso ante la Convención Nacional, no puede calificarse con ese lugar común de "presentación en sociedad", pero sí puede decirse que es el más importante de su vida.

En los últimos días el senador por Virginia ha ido saliendo de esa penumbra que aparentemente disfruta y desde la semana pasada se metió de lleno en la campaña, con un arranque que sorprendió por el nivel de energía y el tono humilde que usó el senador.

Buenas y malas experiencias

Kaine tiene experiencia en eso de enfrentar las cámaras para audiencias nacionales.

En enero 2008, cuando era gobernador de Virginia, presentó la respuesta al discurso del Estado de la Unión que dio en ese año George W. Bush. A juzgar por una de las mayores críticas que le hicieron de que arqueaba mucho las cejas para marcar sus palabras, podría decirse que no deslució en la labor.

Ya en ese entonces era una cara conocida, aunque por razones trágicas. Kaine tuvo que manejar la emergencia presentada por la masacre del instituto educativo Virginia Tech, cuando en abril de 2007 un estudiante irrumpió armado en el campus y mató a 32 personas.

La manera como manejó la crisis le granjeó simpatías dentro y fuera del estado, donde llegó a experimentar niveles de popularidad del 80%. Al momento de dejar la gobernación en 2010, impedido de seguir postulándose a la reelección por límites legales, estaba por un sólido 50%.

Virginia Tech ha sido una constante en el discurso de Kaine a la hora de abogar por un mayor control de armas, quien justamente en Miami este sábado se mostró emocionado al recordar aquel episodio, el primero que lo catapultó a la escena nacional.

Sin embargo, los números de audiencia que ha disfrutado la convención ( unos 26 millones de personas vieron la primera noche, superando el lunes anterior de la Convención Republicana, según datos preliminares de Nielsen citados por medios especializados) permiten pronosticar que esta será el mayor público del que haya gozado Kaine hasta ahora.

De allí que la manera como la gente procese lo que dijo el senador será crucial para el arranque de la campaña demócrata.

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