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Las dudas sobre el racismo en los abusos policiales: nuevos estudios contradicen la idea de que se está discriminando

Dos nuevas investigaciones hablan de que, en algunos casos, existe un 'racismo inverso'. Sin embargo, las cifras totales de muertes provocadas por policías hablan de que las minorías son especialmente afectadas en enfrentamientos desarmados.
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17 Feb 2017 – 5:41 PM EST

Durante décadas los criminólogos han debatido si los policías llevan consigo sus prejuicios raciales a sus trabajos, particularmente los que los conducen a disparar desproporcionalmente a afroestadounidenses. Muchas de las investigaciones en este campo sugieren que sí y que los policías de todas las razas tienden a percibir a los afroestadounidenses como más amenazadores que los blancos. El muy admirado Paul Takagi, profesor de Criminología en la Universidad de California Berkeley, escribió desde incluso 1974 que “la policía tiene un dedo del gatillo para los blancos y otro para los de raza negra” en la revista académica Journal of Crime and Scholarly Justice.

Sin embargo, estudios recientes han puesto a la sabiduría convencional patas arriba. De acuerdo a ellos, habría pruebas de que los policías quizás sean más reacios a usar fuerza mortal contra sospechosos de raza negra, en lugar de sospechosos blancos. Tales estudios nivelaron los elementos en juego en cuanto al llamado ‘ efecto Ferguson’: según afirman estas investigaciones, los policías no sólo estaban suavizando sus acciones policiales para evitar el escrutinio público —tal como supone este efecto— sino que también estaban siendo más racistas hacia blancos.

El puro volumen de reportajes noticiosos durante los últimos cuantos años mostrando a los policías usando fuerza contra los afroestadounidenses —tanto armados como desarmados— sin duda sugieren lo contrario. Después de todo, esos reportajes son lo que impulsaron al movimiento Black Lives Matter, el cual sigue abogando por mayor conciencia sobre la violencia policíaca. Estos reportajes también hicieron que un grupo de investigadores explorara más la cuestión de que si los policías tienen prejuicio contra minorías. En un reporte publicado hace poco que se titula A Bird’s Eye View of Civilians Killed by Police in 2015 (Vista panorámica de civiles matados por policías en 2015), investigadores sobre la justicia criminal de la Universidad de Louisville y de la Universidad de Carolina del Sur encontraron una manera interesante de determinar cómo la discriminación racial quizás desempeña un papel en la violencia policíaca.

Encabezado por Justin Nix, profesor de Justicia Criminal en la Universidad de Louisville, los investigadores utilizaron la base de datos sobre el uso policial de fuerza mortal en 2015 que ha desarrollado el periódico The Washington Post. Con ésta pudieron analizar las circunstancias que involucraron a las 990 personas matadas por la policía ese año. Pretendieron contestar las siguientes preguntas:

- ¿Cuáles eran las características individuales, de ciudad y de agencia de todos los disparos mortales por policías en 2015?
- Entre los que sufrieron un tiro mortal, ¿tenían una mayor probabilidad los civiles de grupos minoritarios que civiles blancos de no haber estado atacando a la policía o a otros civiles?
- Entre los que sufrieron un tiro mortal, ¿tenían una mayor probabilidad los civiles de grupos minoritarios de haber estado desarmados que los civiles blancos?

Se ha argumentado que lo que muestra más que nada la base de datos de 2015 del Post es que la policía mató a más civiles blancos que civiles de raza negra ese año, y eso es cierto: 495 blancos murieron frente a 258 afroestadounidenses. A pesar de eso, hubo más personas de raza negra y desarmadas matadas por policías (38) que blancos desarmados fallecidos (32). Además, en cuanto al asunto de si la persona estaba atacando a la policía cuando fueron abatidos, el equipo de Nix encontró que los sospechosos blancos eran los atacantes con mayor frecuencia que sospechosos no blancos. Esto resultó ser verdad incluso después de toma en consideración factores como la edad de la víctima o si la víctima tenía una enfermedad mental.

“Estos hallazgos sugieren pruebas de un prejuicio implícito en situaciones del mundo real. De acuerdo con estudios anteriores de simulación de tiros policiales (véase Cornell y colaboradores, 2002; Cox y colaboradores, 2014; Payne, 2001), parece que los policías quizás tenían una mayor probabilidad de experimentar fallos en la percepción de amenazas que involucraron a civiles de grupos minoritarios”, indicó el reporte, el cual fue publicado recientemente en la Journal of Criminology & Public Policy. “Es decir, los policías subconscientemente percibieron a civiles de grupos minoritarios de haber sido una amenaza mayor de lo que eran (Fachner y Carter), 2015”


Muertes en manos de la policía durante 2015
En total, el Washington Post recopiló 990 personas fallecidas por ataques de la policía. Aunque en 27 casos no fue posible identificar racialmente a las víctimas, a continuación vemos los casos donde esto sí fue precisado.
Blancos
Afroestadounidenses
Otra raza
FUENTE: Justin Nix/Washington Post | UNIVISION

El hallazgo del prejuicio implícito en ‘situaciones del mundo real’ es importante. Esto es lo que destaca el estudio de Nix de los otros estudios que dicen que tales fallos de percepción de amenaza favorecen a los afroestadounidenses. Algunos de esos hallazgos controversiales fueron publicados por varios profesores de Ciencia de la Salud en la Universidad Estatal de Washington —Lois James, Stephen M. James y Bryan J. Vila— en su laboratorio SHOT en la universidad. SHOT son siglas en inglés de Simulated Hazardous Operational Tasks o Tareas Operativas Peligrosas Simuladas. En este laboratorio, los policías pudieron interactuar con entornos realistas de crimen que se experimentan en una especie de ambiente de realidad aumentada. Para este experimento, los policías andaban con pistolas que disparaban rayos infrarrojos en lugar de balas a medida que navegaban por escenas virtuales de crimen —como un robo en curso, por ejemplo— donde un delincuente simulado presenta una amenaza.

Los investigadores seleccionaron a grupos de policías del departamento policial de Spokane, Washington para estos experimentos. Uno se realizó en 2014 y otro en 2016 (el último examinó si el cansancio también entra en juego en la discriminación racial en uso de fuerza mortal). Cada policía pasó por docenas de escenarios en el laboratorio SHOT en donde se les acercaron una variedad de delincuentes: algunos de raza negra, otros blancos; algunos armados, otros desarmados. La idea era no sólo medir si el policía tenía una mayor probabilidad de usar su arma para sospechosos negros en lugar de blancos, sino también de medir cuánto tiempo le tomó a cada policía disparar su arma en cada instancia.

Lo que encontraron dejó a muchas personas rascándose la cabeza. Los policías tomaron más tiempo antes de disparar cuando se presentaron personas negras desarmadas. Y no sólo eso, sino que los policías tenían una menor probabilidad de dispararles a los sospechosos de raza negra desarmados.

El sorpresivo resultado de un estudio sobre los tiempos de reacción de policías
Investigadores enfrentaron a agentes policiales de Spokane, en Washington, a difíciles pruebas donde debían decidir si disparar o no a blancos y afroestadounidenses. A diferencia de otros estudios, los policías en esta ocasión se demoraron más cuando el objetivo era una persona de raza negra.
Tipo de uso de fuerza requeridoObjetivo blancoObjetivo afroestadounidense
Tiempo neto de reacción1.09 segundos1.32 segundos
Tiempo de reacción con desviación estándar0.98 segundos1.66 segundos
Tiempo mínimo de reacción0.04 segundos-0.01 segundos
Tiempo máximo de reacción5.43 segundos9.44 segundos
FUENTE: Lois James, Stephen M. James y Bryan J. Vila/Washington State University | UNIVISION

Curiosamente, cuando estos investigadores les pidieron a estos policías que tomaran la Implicit Asociation Test (Prueba de Asociación Implícita) de la Universidad Harvard, reveló pruebas de que estos policías tenían ‘fuertes’ prejuicios raciales contra afroestadounidenses. A pesar de esto, el equipo de investigadores siguió con su conclusión de que “había un prejuicio significativo favoreciendo a los negros con respecto a decisiones a disparar”. En un artículo académico que publicaron el año pasado, los profesores resumieron esto como un efecto de racismo inverso en donde la presencia del prejuicio racial es un factor limitante en la decisión de usar fuerza mortal contra sospechosos de raza negra.

Recientemente la conclusión de los profesores provocó una fuerte crítica de un grupo de sociólogos en la Universidad Estatal de Portland que se tituló “ Impossibility of a ‘Reverse Racism’ Effect" (La imposibilidad de un efecto de racismo inverso). Esto es lo que dijeron los investigadores:

“Las conclusiones de los autores simultáneamente sostienen que (a) los policías no están dudando a propósito en dispararles a sujetos simulados negros para influir las secuelas políticas del experimento (lo cual conserva la validez externa); (b) los policías están razonando cuidadosamente sobre la política, lo cual los hace vacilar en dispararles a sospechosos de raza negra simulados (y esto también ocurre en la calle); y (c) sacar una puntación alta en una prueba sobre el prejuicio implícito contra ciudadanos negros tiene un efecto opuesto en sus decisiones de disparos. Esta explicación es internamente contradictoria y no toma en cuenta los resultados de investigaciones parecidas en que los policías no parecían estar interesados en proteger a sus departamentos de efectos colaterales políticos (Cornell y colaboradores, 2002; Cornel y colaboradores, 2007)”.

Otro estudio —realizado por el sociólogo Roland Fryer de la Universidad Harvard— tuvo hallazgos parecidos. Después de examinar a más de 1,300 disparos policiales en algunas de las ciudades más grandes del país, no encontró prueba alguna de que los policías tenían una mayor probabilidad de dispararles a sospechosos de raza negra más que a blancos. Según escribió Fryer en la conclusión de su reporte: “es plausible que diferencias raciales en usos de fuerza de menor nivel sean simplemente una distracción y que movimientos como Black Lives Matter deberían buscar soluciones dentro de sus propias comunidades en lugar de cambiar los comportamientos de la policía y otras fuerzas externas”.

La conclusión de Fryer fue criticada muy fuertemente, incluso por algunos de sus propios colegas en Harvard. Nix señala que los diez departamentos policíacos que Fryer examinó quizás no constituyan la mejor muestra representativa, dado que hay casi 18,000 departamentos policiales en todo el país. En el reporte de Nix, él encontró que un poco más de un 41% de los disparos policiales mortales ocurrieron en departamentos con más de 1,000 policías trabajando a tiempo completo.


Cómo fueron las muertes en manos de la policía durante 2015
Justin Nix enumeró e identificó las distintas características de los 990 casos donde alguien murió en un enfrentamiento con agentes policiales.
TotalPorcentaje
Tipo de agencia
Municipal60160.70%
Alguacil22722.90%
Estatal444.40%
Federal141.40%
Múltiples agencias828.30%
Otras161.60%
Desconocido60.60%
Nivel de crimen
Alto17617.80%
Modeado33133.40%
Bajo17017.20%
Datos no disponibles31331.60%
Tamaño de la jurisdicción
100,000 o más residentes41326.20%
Menos de 100,000 residentes29268.30%
Datos no disponibles2855.60%
Tamaño de la agencia
1,000 o más agentes a tiempo completo25926.20%
Menos de 1,000 agentes a tiempo completo67668.30%
Datos no disponibles555.60%
¿Tiene la agencia su propia academia de entrenamiento?
40641%
No52052.50%
Datos no disponibles646.50%
FUENTE: Justin Nix/Washington Post | UNIVISION

“En nuestro reporte, examinamos a todos los disparos mortales a lo largo del país durante un período de un año”, dice Nix. “Entonces especularía que quizás la razón por la que algunos de nuestros hallazgos no concuerdan con los de [Fryer] sólo se encuentre en la naturaleza de nuestras muestras tomadas”.

Esto señala el gran problema con todos estos estudios: los investigadores no tienen un conjunto completo de datos con los que puedan trabajar debido a que ninguno existe. El equipo de Nix usó la base de datos del Washington Post porque es una de las fuentes más completas registradas, si bien sólo enumera muertes. Recién el año pasado el Departamento de Justicia accedió en recopilar datos sobre el uso de fuerza por parte de los policías.

Por desgracia, no hay garantía de que el Departamento de Justicia cumpla con esta promesa y el ímpetu político detrás de la reforma policíaca ha cambiado dramáticamente: la nueva administración Trump parece estar más preocupada por recopilar datos sobre actos de violencia cometidos por inmigrantes que actos de violencia cometidos por policías. “Datos defectuosos han limitado el estudio empírico a nivel nacional del uso de la fuerza mortal por parte de la policía durante demasiado tiempo”, tal como nota Nix en su reporte. Es probable que esta barrera no desaparecerá pronto.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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