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CityLab Política

Aprender a enfrentar a la policía puede mejorar las relaciones con los uniformados

Abogados y activistas están realizando entrenamientos en todo el país para explicar los derechos que uno tiene al hablar con la policía.
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26 Jul 2016 – 11:43 AM EDT

Hay cuatro niveles de encuentro con la policía, dijo el entrenador, parado en la parte frontal de la sala, a las diez personas reunidas alrededor de la mesa. Era una noche a finales de junio, en una sala de reuniones del cuarto piso de un centro comunitario en Crown Heights, un vecindario de Brooklyn, Nueva York. Un amplio mural de una escena comunitaria decoraba la pared con la imagen de un hombre joven sosteniendo un cartel que decía "Equitativo y Justo".

El primer nivel, y más básico, es el acercamiento, dijo Djibril Toure, quien dirigía una sesión de entrenamiento de “Conoce Tus Derechos” para el Brooklyn Movement Center. Toure explicó: Imagine que un oficial de policía se le acerca y le pregunta: "Hola, ¿cómo le va hoy? ¿Usted vive en este edificio?" o "¿me puede mostrar alguna identificación?". Incluso si usted siente que no ha hecho nada malo, nada ilegal, le dijo Toure a la clase, debe mantener la calma. Les recordó en repetidas ocasiones a sus estudiantes que tienen el poder del consentimiento, y después de un encuentro con la policía, tienen el derecho a presentar una queja. Durante el taller de casi 90 minutos, le mostró a la clase los niveles de intensidad de encuentros con la policía, incluyendo si un oficial de policía pide registrar su propiedad o su persona, y un posible arresto.

La conversación de esa tarde en la sala de reuniones es parte de un diálogo nacional, actualmente en curso, motivado por informes de un sofocante exceso de vigilancia policial en los vecindarios negros, y las muertes de hombres de raza negra a manos de las fuerzas del orden. Días después de la sesión de entrenamiento, el país tuvo que lamentar las muertes, en tiroteos con participación policial, de Alton Sterling en Louisiana y Philando Castile en Minnesota. Después vino el asesinato de cinco policías en un tiroteo en Dallas, Texas, y tres oficiales en Baton Rouge, Louisiana.


Los programas de entrenamiento “Conoce Tus Derechos” han sido celebrados por abogados y activistas comunitarios en los vecindarios urbanos en ciudades de todo el país, y están diseñados para ayudar a los residentes a comprender los límites de la autoridad policial. Desde hace mucho tiempo, diversos estudios han demostrado que existen problemas de prejuicios raciales en las fuerzas policiales, y también han revelado disparidades raciales en el uso de la fuerza por parte de la policía. Crown Heights está compuesto en su mayoría por residentes afroamericanos, caribeños y estadounidenses de ascendencia caribeña. En los últimos años, los incidentes de asesinatos y tiroteos han disminuido en las dos delegaciones policiales, la 71ª y la 78ª. En la delegación 71ª, los asesinatos disminuyeron en un 71% en 2015 en comparación con 2001, y los incidentes de tiroteos disminuyeron aproximadamente un 35% en los últimos seis años. Aun así, los residentes han sentido una mayor presencia policial en la zona.

Kimberly Enjoli, quien ha vivido en Crown Heights durante nueve años, quiso tomar el entrenamiento “Conoce Tus Derechos”, según dijo, para responder a una "creciente" presencia policial en su comunidad, y de alguna forma sumarse a las manifestaciones en todo el país contra la violencia policial. Enjoli, de 34 años, dijo que previamente había participado en entrenamientos similares, y que recientemente se había unido al nuevo programa de vigilancia de la actividad policial del Brooklyn Movement Center "sólo para hacer algo que no sea sólo sentirme nerviosa por la policía de aquí".

Enjoli se mudó a Crown Heights durante un importante cambio ocurrido en el vecindario. Entre 2000 y 2010, según datos del censo de Estados Unidos, el número de residentes blancos en Crown Heights casi se duplicó hasta un 16%, mientras que el número de residentes negros se redujo en un 9%. En mayo, el Furman Center for Real Estate and Urban Policy de la Universidad de Nueva York incluyó a Crown Heights en una lista de los 15 vecindarios más gentrificados de la ciudad, después de un aumento de los alquileres y los ingresos. Sin embargo, Brooklyn ocupa el tercer lugar en Nueva York en cuanto a la desigualdad de ingresos, y uno de cada cinco hogares de Brooklyn tiene un ingreso medio de más de 100,000 dólares al año, el doble de una década antes, mientras que casi 1 de cada 4 residentes de Brooklyn vive en la pobreza.

Enjoli se dio cuenta del aumento del número de residentes blancos, así como de bares y restaurantes, en Crown Heights. Con el tiempo, dijo Enjoli, "sólo había policías caminando por la cuadra, patrullando", especialmente en los corredores comerciales como Franklin Avenue y la estación del metro. "Me imagino que los nuevos residentes se sienten más seguros con más policías alrededor, pero yo no", agregó Enjoli. Por supuesto que, siendo una persona de raza negra que ve las noticias, eso me pone nerviosa".

Unos días antes del entrenamiento “Conoce Tus Derechos”, un agente de policía de una delegación vecina fue sentenciado a dos años de libertad condicional por agredir a un sospechoso durante un arresto en 2014. Un video grabado por un transeúnte mostraba al agente Joel Edouard forcejeando con un hombre que pedía ayuda a gritos. Después de que llegó el apoyo policial, Edouard, quien brevemente había sacado su pistola y se había alejado de la escena, regresó y pareció darle al hombre una patada en la cabeza. El New York Daily News reportó que Edouard, mientras patrullaba, había visto al hombre, Jahmi-El Cuffee, de 34 años, sentado encima de un acuario, liando un cigarrillo de marihuana y bebiendo alcohol. Edouard y su compañero se acercaron a Cuffee, quien presuntamente botó el cigarrillo, y le pidieron su identificación.

Los psicólogos sociales, quienes han trabajado con criminólogos, han establecido "que la policía ha sido condicionada a pensar que el crimen es algo que las personas negras cometen", dijo Delores Jones-Brown, directora fundadora del Centro John Jay College de Justicia Criminal de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, donde actualmente se desempeña como miembro investigador de la facultad. Se ha demostrado que la policía tiene una predisposición implícita, sobre todo cuando tiene que tratar con personas de raza negra y mixta, dijo. "Las personas tienen derecho a ser evaluadas como individuos cuando se trata de si están o no involucradas en algún delito. Asumir que existe criminalidad cuando se ve a un joven de raza negra o mixta simplemente no está bien. Es legalmente incorrecto, moralmente incorrecto y éticamente incorrecto". Sin embargo, añadió Jones-Brown, ahora los departamentos de policía están más dispuestos a entrenar a sus oficiales que antes.

En la ciudad de Nueva York, un paquete legislativo llamado “Acta de Derecho a Saber” obligaría a los policías a identificarse durante los encuentros, a proporcionar su nombre completo, grado, mando, y un número de teléfono de la Comisión de Revisión de Quejas en Materia de Derechos Civiles al término de los encuentros que no concluyan en arresto o citación. Los agentes de policía también tendrían que dar la razón específica del encuentro. Sin embargo, hasta que se apruebe la ley, y hasta que los uniformados sean penalmente responsables de los abusos, según los expertos, el estrés y el trauma de lidiar con la policía, mientras al mismo tiempo se protegen los derechos civiles individuales recae directamente sobre los residentes de las comunidades como Crown Heights.

Toure ha estado dirigiendo los entrenamientos a través de la sección en Nueva York del Malcolm X Grassroots Movement y celebrando las sesiones durante los programas juveniles, los programas extraclases, los programas de recuperación de la drogadicción, y para estudiantes de secundaria, estudiantes universitarios, activistas, personas sin hogar e inmigrantes por más de 15 años. Toure dijo que comenzó a vigilar la actividad policial en 1999, después de que Amadou Diallo, un inmigrante de África occidental, fuera asesinado por oficiales de policía quienes le dispararon 41 veces en la puerta de su edificio de apartamentos en el Bronx. Toure, hasta hace poco tiempo, vivía en Crown Heights.

Según expertos, el entrenamiento ayuda a las personas a entender que tienen el derecho a no interactuar con la policía bajo ciertas circunstancias. "Pero sí pone a las personas, especialmente en las comunidades marginadas, en posiciones muy difíciles", dijo Jones-Brown, quien participó en un proyecto de entrevistas en varios lugares, incluyendo la New School y Universidad Adelphi. La mayor parte de los hombres negros, señaló, dijo que la raza no era un factor importante en sus encuentros con la policía. "No quieren admitir que hay situaciones en las que no tienen el poder", dijo Jones-Brown.

El mes pasado, el Departamento de Policía de Nueva York anunció un nuevo plan policial en la delegación 71ª en Crown Heights: el regreso del policía de ronda. El programa, que ya existe en áreas de El Bronx y Harlem, en algunas de las delegaciones más violentas del departamento, intenta forjar mejores relaciones entre los oficiales de policía y las comunidades a las que atienden. Se espera que los oficiales se reunan con los residentes, dueños de negocios y líderes de la comunidad para escuchar sus preocupaciones y generar confianza.

Aun así, Jones-Brown señala que partes de la comunidad a menudo son pasadas por alto en este tipo de programas: aquellas personas que no poseen negocios u hogares o dirigen organizaciones comunitarias, y quienes por lo general son las personas con más probabilidades de tener encuentros con la policía.

El Brooklyn Movement Center ha celebrado unos cuantos entrenamientos de “Conoce Tus Derechos” durante los últimos dos años. También creó recientemente un grupo para la rendición de cuentas de la policía y un programa de vigilancia de las actividades policiales. La idea, dijo Mark Winston Griffith, director ejecutivo de la organización, es que "la policía no pueda actuar con impunidad en nuestro vecindario, que sepa que la estamos observando, que sepa que su comportamiento está siendo monitoreado y que no nos vamos a quedar con los brazos cruzados mientras se violan los derechos y se abusa de la gente". El centro a menudo recibe llamadas o fotos de personas que han sido arrestadas en la comunidad.

Muchos expertos han insistido en repetidas ocasiones en que conocer sus derechos, y saber cuándo expresarlos durante un encuentro de la policía, es una situación compleja y, a veces, explosiva. Una persona puede hacer todo aparentemente bien durante un encuentro con la policía, dijeron, y aun así todo puede terminar terriblemente mal. Pero cuando los residentes conocen bien sus derechos, dijo Wallace Ford, presidente interino de la Administración Pública de Medgar Evers College, el sistema legal funciona mejor. "Ésa es una versión idealizada," admitió Ford, "pero hay que tener una meta".

Este artículo apareció originalmente en inglés en The Atlantic, como parte de Next America, un proyecto de justicia criminal que cuenta con el apoyo de una beca de la Fundación John D. y Catherine T. MacArthur.

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